La Silla Vacía

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Amazonas frenó la crisis por Covid, pero aún no puede cantar victoria

lunes, 06 julio 2020 14:16:00

Después de varias semanas de noticias terribles sobre la pandemia en el Amazonas, en los últimos seis días no se han reportado muertes asociadas al virus y la tasa de contagios se ha reducido en más de la mitad, según el Instituto Nacional de Salud. Sin embargo, todavía es pronto para cantar victoria.

Desde que se conoció el primer caso de coronavirus en Amazonas el 17 de abril, se han registrado 2.335 casos y 89 personas han muerto por esta enfermedad. 

Hace dos meses, cuando hablamos con César Ávila, el sepulturero del pueblo, nos dijo que tenía que atender hasta ocho casos diarios- algunos desde las casas- y la Alcaldía empezó el trámite para construir un nuevo cementerio porque el actual no daba a basto.

Sin embargo, en las estadísticas del INS, Amazonas pasó de tener un R (t) - que es el número promedio de casos que puede causar una persona infectada- , de 2.3. en mayo, a 1.01 la semana pasada. 

Los nuevos casos que reportan a diario ya no se cuentan por centenares sino por decenas e incluso por unidades. Después de registrar en mayo un promedio de 60 casos por día, en junio el promedio bajó a diez días, y ayer les notificaron solo siete.

Incluso un día, el 11 de mayo, el departamento registró más casos -191- que Bogotá, con una población cien veces menor.

En términos de las recuperaciones las noticias también son positivas. El 84 por ciento de los pacientes que había dado positivo por Covid se han recuperado, y los dos hospitales que hay en Leticia dejaron de estar saturados. 

Por ejemplo, el San Rafael, que es el público, reportó que de los 36 pacientes internados con los que amaneció el viernes, sólo 11 tenían complicaciones relacionadas al Covid, pero que aún así tenían disponibilidad de camas intermedias para atender casos no tan graves.  

En abril y mayo, cuando Amazonas fue epicentro de la pandemia y dejó en evidencia el pobre sistema de salud que históricamente ha tenido, de cada diez personas atendidas en ese hospital, 8 reportaban síntomas asociados al Covid. 

Con este cambio positivo en la tendencia, la sensación entre muchos amazonenses y algunos líderes de opinión, es que lo peor de la pandemia ya ha pasado en el departamento. 

Sin embargo, los tres casos que se conocieron el sábado en La Chorrera y otros factores, hacen que pueda ser demasiado pronto para cantar victoria.

Las alertas

La Chorrera es un corregimiento selva adentro de Amazonas en el que viven unas 3 mil personas, en su mayoría indígenas, y a donde solo se puede llegar en avión o una lancha que demora 12 días desde Leticia.

Es la primera confirmación de casos fuera de la capital Leticia o de Puerto Nariño, que eran las zonas donde hasta ahora se había concentrado la pandemia. 

 

En La Chorrera hay un puesto de salud que no tiene las condiciones para atender casos graves, ni siquiera cuenta con electricidad permanente. Por eso, las tres personas infectadas debieron ser trasladadas a Pasto para recibir la atención especializada que no hay en el departamento porque allá no hay UCI.   

El temor es que ahora que la Gobernación va a empezar a hacer pruebas masivas en ese y otros dos corregimientos, encuentren que hay un brote mayor que hasta ahora no había sido detectado y que afecta directamente a los cuatro pueblos indígenas (Uitotos, Boras, Ocainas y Muinanes) asentados en esos territorios. 

Fuera de los brotes en la Chorrera, expertos en el departamento consideran que también puede haber un subregistro de casos que den una falsa sensación de haber pasado la página.

Por un lado, por la creencia de que la medicina tradicional los está curando del virus algunos amazonenses se están tratando en casa y no reportando la enfermedad.

“En Leticia solo hay dos hospitales, y la gente dejó de ir a ellos por falsos temores a contagiarse. Porque en las primeras semanas las imágenes de los hospitales colapsados impactó”, admite Héctor Jaime Hernández, secretario de Salud Departamental. “En algunas comunidades indígenas nos encontramos con negativas a las tomas de las pruebas porque ellos tienen una concepción diferente de la salud o creen que el personal médico los puede contagiar”.

Si la gente no reporta o las EPS no autorizan las pruebas, como contamos que sucede, no hay una foto completa de los casos ni se puede hacer el rastreo de contactos que es útil para bajar el número de muertes, como explicó el experto  Andrés Vecino. 

Como las pruebas hay que enviarlas a Bogotá porque solo hasta la próxima semana se habilitará un laboratorio en Amazonas con capacidad para analizar 50 pruebas diarias, hay todavía una semana de retraso en los resultados. Solo en junio se practicaron 2.223 pruebas. 

Las autoridades de salud tampoco han podido llegar a las nueve áreas no municipalizadas que hay selva adentro, en las que solo se puede llegar por avión o botes y en las que hay indicios de contagios importados por las fronteras con Brasil y Perú. 

El secretario Hernández dice que esta semana la Gobernación va a mandar una delegación en un vuelo chárter para intentar tomar unas 500 pruebas en esas comunidades. Y que por eso es muy probable que el número de casos positivos pueda subir drásticamente.

El virus sigue activo

Aunque en todo caso el número de recuperados es un indicador esperanzador, la tasa de mortalidad de Amazonas, del 3.9 por ciento, es de las más altas del país y por eso entre los epidemiólogos cunde el temor de que los amazonenses se relajen y abandonen los hábitos que son claves para prevenir el contagio.

Como explicó a La Silla Vacía la epidemióloga y candidata a magister en Salud Pública, Alejandra Cabrera, el porcentaje de recuperados es casi el mismo de infectados que no sufrieron síntomas graves o que simplemente fueron asintomáticos. 

En Amazonas el 95 por ciento de los casos pasó o está pasando la enfermedad en su casa porque no requieren una hospitalización. 

“Lo que sí debe preocupar es qué pasa con los que sí necesitan atención médica especializada”, señala Cabrera. “En Leticia hay una alta tasa de mortalidad que se puede explicar por las dificultades en la atención médica o las enfermedades de base de las personas infectadas”. 

De las 568 casos que se han presentado entre mayores de 60 años, 82 han terminado en muertes. 

Como hemos contado, en Leticia no hay Unidad de Cuidados Intensivos para atender casos graves de Covid. Hay nueve ventiladores mecánicos en el San Rafael y cuatro en la Clínica Leticia para estabilizar a los que se complican. 

Si se agravan más deben ser trasladados a Bogotá - donde empiezan a escasear las camas- y otras ciudades como Pasto o Cali que sí tienen UCI. 

Según la Secretaría de Salud Departamental, desde el 19 de mayo hasta el 28 de junio, desde Leticia fueron remitidos 106 pacientes con sospechas o confirmación de Covid. En el departamento no saben qué pasó con esos remitidos.

El gerente interventor del hospital San Rafael, Albert Giraldo, sostiene que aunque siguen sin UCI, están garantizando la atención mejor que cuando arrancó el brote, y que esperan en un mes habilitar una sala con 18 camas intermedias con ventiladores. 

Pero que mientras tanto, la gente tiene que cuidarse.

“Preocupa que la gente se está confiando, saliendo a la calle sin saber si es asintomática y con la posibilidad de contagiar a los adultos, no se cumple el toque de queda”, dice Giraldo. 

Él tiene evidencias de ese relajamiento del autocontrol porque en su hospital han empezado a atender más gente por lesiones personales que se dan en riñas y peleas con trago de por medio.

Los amazonenses están saliendo más porque necesitan reactivar la economía del departamento que depende en un 60 por ciento de la informalidad y el movimiento en las fronteras con Brasil y Perú. 

El relajamiento de la cuarentena, que se suma a la preocupación del secretario Hernández por el subregistro, apuntan al riesgo de que habiendo pasado ya por lo peor se pueda presentar un rebrote y lo que se está viendo hoy no sea más que una corta tregua.  

Amazonas fue epicentro de la pandemia en mayo.
Silla Nacional
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El efecto económico Covid: chao naranja, hola deuda

lunes, 06 julio 2020 00:07:07

Van más de cien días de pandemia, pero parecen siglos. Y así de lejanas se ven metas gubernamentales que hasta hace poco eran la prioridad. Ese es el caso de las banderas económicas del presidente Iván Duque.

La disrupción que el virus y el aislamiento han causado en la vida de las personas y en la economía han obligado al Gobierno a dar varios giros en sus planes y prioridades en esa materia.

Por ejemplo, se pasará de mantener el foco en bajarle los impuestos a las empresas a abrirle la puerta a una reforma fiscal; de la economía naranja como el nuevo impulsor de la economía a volver a apalancar el crecimiento en la construcción; y de hacer ambiciosos planes de reducir la deuda del Gobierno a soltarse el cinturón de la regla fiscal.

Aunque en unos aspectos la política se mantiene.

Estos cinco puntos muestran los principales giros:

 

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No habrá más reformas tributarias vs. necesitamos una nueva reforma tributaria

“La pregunta que nos tenemos que hacer como sociedad es de dónde sacar esos cinco puntos del PIB. Eso implicaría una nueva reforma (...) Sin embargo, este Gobierno no va a presentar más reformas relacionadas”.
Alberto Carrasquilla, Ministro de Hacienda. Febrero 13 de 2020

Una vez aprobada por segunda vez la reforma tributaria varios centros de pensamiento como Anif y Fedesarrollo, advirtieron que las exenciones aprobadas por el Gobierno abrirían un hueco fiscal a partir del año 2022 y se necesitaría una nueva reforma tributaria para taparlo.

Para el Gobierno el aumento de la actividad económica impulsado por las exenciones y estímulos tributarios compensarían parte del costo fiscal de las exenciones. Pero el mismo ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, admitió en febrero de este año que si bien se iban a necesitar a futuro nuevos recursos para financiar el presupuesto y las demandas sociales del país y una nueva reforma esa sería tarea del próximo gobierno.

 
“Para el 2022, el cumplimiento de las metas del déficit de la Regla Fiscal requiere una reforma de al menos 2% del PIB. El momento ideal para discutir la reforma fiscal que se requiere será una vez que transcurra la pandemia”.
Juan Pablo Zárate, Viceministro de Hacienda. Junio 26 de 2020

Pero esto cambió. En el Marco Fiscal de Mediano Plazo presentado el viernes 26 de junio, el Ministerio de Hacienda dejó por escrito que para 2022 necesitará encontrar recursos por 22 billones de pesos, pues la pandemia ha obligado al Estado a gastar y endeudarse más para atender la emergencia, le recorta los ingresos de impuestos de las empresas y regalías e impuestos del sector petrolero (por el desplome de precios) y recorta el tamaño del PIB porque muchas empresas pararon su producción por un mes.

Aunque los dos viceministros de Hacienda han dicho que solo cuando acabe la pandemia se sabrá si tienen que presentar reforma tributaria o no, las cifras del marco fiscal indican que será necesario y por eso en el Ministerio de Hacienda ya están pensando en ideas para aumentar el recaudo.

Una de esas ideas es resucitar la unificación de la tarifa del IVA, de hecho en el Marco Fiscal calcularon que por las exenciones de este impuesto (los alimentos por ejemplo, no pagan IVA y hay productos con tarifas de 5 y 10 por ciento y no de 19%) el Gobierno gasta 7,1 billones de pesos. Esta idea murió en la primera tributaria cuando hasta el expresidente Álvaro Uribe, líder del partido de Gobierno se opuso, por el impacto que tendría para los más pobres.

Pero como durante la pandemia el Gobierno logró poner en funcionamiento un nuevo subsidio a las personas más pobres como compensación de lo que pagan por IVA, (75.000 pesos cada dos meses), la discusión sobre eliminar las exenciones de este impuesto se podría revivir, justamente porque los más pobres, en teoría, no se verían tan afectados. 

Por la misma línea la segunda idea que planteó el Gobierno en el Marco Fiscal fue la de eliminar las exenciones del impuesto al carbono y de los impuestos a la gasolina y el ACPM, lo que podría sumar 456 mil millones de pesos. Aunque políticamente es difícil de hacer, pues son beneficios para zonas de frontera, donde hay problemas de contrabando técnico, porque el combustible en Ecuador y Venezuela es mucho más barato.

La tercera idea que ha planteado el Gobierno, tiene que ver con otra de sus políticas que ha tenido que replantear, los estímulos tributarios sectoriales a los que el director del Centro de Estudios sobre Desarrollo Económico de la Universidad de los Andes, Leopoldo Fergusson bautizó como regalos envenenados.

 
 
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“Regalos envenenados” para crecer vs. Revaluación de las exenciones tributarias

“La Ley de Crecimiento Económico tiene algo que a mí me motiva: Cero impuesto de renta por 10 años a las inversiones que se hagan en el campo colombiano (…), eso lo único que busca es que haya más inversión en el campo, no lo que otros están planteando para satanizar. Pero, además de eso, la Ley de Crecimiento está introduciendo grandes reformas sociales en el país”.
Iván Duque Márquez, Presidente de la República. Diciembre 6 de 2019

La parte central de la reforma tributaria redujo las tasas de tributación para la mayoría de las empresas, pero también dio beneficios adicionales a sectores específicos como el sector naranja, la hotelería, la agricultura, entre los más destacados.

Antes de la pandemia el Gobierno había destacado que esas exenciones estaban funcionando, los crecimientos de alrededor de un 4 por ciento del PIB en enero y febrero (prepandemia) y el aumento de la inversión extranjera directa, se le atribuían a estas medidas.

Sin embargo, tienen un costo fiscal, que Anif estima en total (incluidas las exenciones previas a la última tributaria) son 80 billones de pesos los que deja de recibir el fisco por gabelas y tratos preferenciales a distintos sectores. El Gobierno en el último marco fiscal no presentó su cálculo al explicar que por la pandemia se han aplazado los pagos de impuesto de renta y por eso no se tienen datos precisos.

 
“Tenemos una comisión de expertos tributarios creada a instancias del Congreso en la cual vamos a analizar todo nuestro otema de beneficios tributarios, de cargas tributarias, y también tendremos todo el análisis del gasto /:..) y ahí tendremos que mirar cómo lo vamos a ajustar”
Juan Alberto Londoño, 26 de junio de 2020

El giro que se dio con la pandemia es que de defender las exenciones como impulsor del crecimiento económico, el Gobierno empezó a considerar la reducción de exenciones como base de la futura tributaria. 

Así lo dijo el viceministro Londoño en la presentación del marco fiscal, cuando dijo que estarían pendientes de los resultados del análisis de una comisión de expertos convocada para revisar las exenciones y el gasto del Gobierno, para definir medidas concretas.

 
 
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Economía naranja y turismo vs. construcción el eje de la recuperación

"La economía naranja integra, entre otras, la radio, el cine y los contenidos digitales. Es un sector que puede significar para Colombia más que el PIB cafetero o minero", expresó el presidente la República”.
Iván Duque Márquez, Presidente de la República. Marzo 5 de 2020

Con la pandemia una de las pocas banderas propias del Presidente, que apenas empezó a despegar a principios de este año se fue al piso. 

Y se sumaba a la apuesta de darle más alivios tributarios al sector turístico para convertirlo en “el nuevo petróleo”, aprovechando el aumento de la llegada de turistas internacionales al país, después del proceso de paz.

Pero las normas de distanciamiento social y de tránsito de pasajeros internacionales y locales frenaron en seco tanto a las actividades culturales (conciertos, teatro, festivales y cine) como al turismo.

Estos sectores, de acuerdo con el modelo creado por el Ministerio de Hacienda probablemente serán unos de los últimos en reactivarse, principalmente porque implican una alta utilización de transporte público y aglomeración de personas.

Por eso el foco de la reactivación económica se ha volcado a otras industrias, principalmente construcción, que producen cerca de 6% de los puestos de trabajo en el país, y donde es posible mantener el distanciamiento social.

“No estamos quietos, estamos poniendo en marcha una agenda de recuperación económica (...) Ese dinamismo -del sector constructor- se va a hacer sentir en la generación de empleo”.
Iván Duque Márquez, Presidente de la República. Junio 9 de 2020

 

La construcción, junto con la industria manufacturera, fue el primer sector en reactivarse, y además de ser beneficiado con los subsidios a la nómina y el aplazamiento del pago de impuestos, recibió un impulso adicional con los subsidios para que las personas compren vivienda.

De acuerdo con el presidente de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, en Colombia impulsar este sector con inversión pública en obras de infraestructura y subsidios para los que compran ha sido una estrategia que ha funcionado en el pasado.

Aunque el fin de semana el ex vicepresidente Germán Vargas Lleras (que fue uno de los impulsores de los planes de reactivación económica de Santos, basados en el desarrollo de obras) planteó en su columna dominical dudas de que en esta ocasión sea una buena estrategia.

Pero la naranja como nuevo eje económico está en veremos.

 
 
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Disciplina fiscal (no gobierno derrochón) vs. chao regla fiscal

“Por más carga que tengan esas fuentes de recursos, no va a haber una expansión, ni ningún tipo de anuncio en el sentido de que el Gobierno Nacional va a salir al mercado de deuda a financiar esos recursos”.
Alberto Carrasquilla, Ministro de Hacienda. Marzo 10 de 2020

Una de las críticas centrales del Gobierno de Iván Duque a su antecesor, durante la campaña era que era un gobierno derrochón, que dejó al país endeudado. 

Por eso uno de los ejes centrales de su política macroeconómica era mantener un gasto controlado, reducir el déficit fiscal de 3,1 por ciento del PIB en 2018 a 1,6 por ciento en 2022 y la deuda de 50,6 por ciento del PIB en 2018 a 46,9% en 2022.

Incluso al inicio de la pandemia el Ministro de Hacienda insistió en que no se endeudaría para manejar la emergencia.

Pero pocos meses después tuvo que retractarse, y empezar a endeudarse con bancas multilaterales (donde ha adquirido 3.000 millones de dólares de deuda), en los mercados internacionales (ha emitido bonos por 2.500 millones de dólares) y otros 12,9 billones de pesos (aproximadamente 3.500 millones de dólares) en préstamos con las entidades territoriales.

 
“Al Gobierno no le da susto ni le preocupa aumentar la deuda en este momento (...) Luego veremos cómo se ajusta”.
Alberto Carrasquilla, Ministro de Hacienda. Marzo 20 de 2020

Así las cosas en vez de reducir la deuda el Gobierno cerraría este año con un endeudamiento de 68,2 puntos del PIB, y espera poder recortarla para 2021 en 63,5 puntos, una meta ambiciosa y que depende de que la economía en efecto se recupere muy rápidamente el próximo año.

Para poder hacer esto el Gobierno tuvo que pedirle al Comité de la Regla Fiscal que suspendiera la regla, es decir que le quitara el límite de endeudamiento por este año y por el próximo, algo que algunos analistas como el presidente de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, han cuestionado porque todavía es incierto si es una medida que se necesite por dos años, o solo por 2020.

Si bien Colombia no es el único país que ha suspendido su regla fiscal (países como Brasil y Costa Rica lo han hecho) ni que ha aumentado su deuda por la pandemia, el cambio sí implica un giro en su estrategia que calificadores internacionales de deuda como Fitch Ratings y Moody’s están observando de cerca para decidir si mantienen o cambian el grado de inversión del país.

 
 
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El crecimiento es el centro vs. el empleo es el centro

“Lo que nosotros queremos es que nuestra economía crezca. Hoy la economía está creciendo por encima del promedio de América Latina, pero queremos que sea cada vez con más justicia social; mire, es que tenemos cosas muy importantes para decirle al país, estamos avanzando en temas muy importantes”.
Iván Duque Márquez, Presidente de la República. Noviembre 1 de 2019

Esta semana el Dane reportó la cifra más grande de desempleo desde que Colombia tiene cifras y durante la pandemia 4,9 millones de personas han perdido su trabajo.

Si bien la crisis del mercado laboral es previa a la pandemia, el foco del Gobierno para combatirla era el crecimiento económico. 

Una muestra de ello es que la estrategia central del Gobierno para combatir el desempleo eran los llamados pactos por el crecimiento y el empleo, a cargo de la Vicepresidenta Martha Lucía Ramírez en los que los gremios empresariales le decían al Gobierno cuáles eran los obstáculos que tenían las empresas para crecer más y generar más empleos y el Gobierno se comprometía a eliminar o reducir dichas barreras.

Antes de la pandemia, sin embargo, ya se habían firmado 14 pactos sin resultados visibles en las cifras. “Al Presidente le preocupa el desempleo, pero confía en que con las tasas de crecimiento el desempleo se va a recuperar”, nos dijo una fuente cercana al Gobierno.

 
“Las medidas que hemos anunciado están pensadas en la protección del empleo (...) un programa de alivio de deudas para micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, pero también para ciudadanos con créditos comerciales, hipotecarios, de vehículos, que se puedan ver afectados durante la emergencia sanitaria”.
Iván Duque Márquez, Presidente de la República. Marzo 18 de 2020

El cambio con la pandemia, es que el empleo volvió a estar en el centro del discurso y también de las ayudas. Entre las estrategias que ha implementado el Gobierno están el subsidio a las nóminas, el aplazamiento de pago de aportes a pensión (que hace más barata la contratación), la repotenciación de los apoyos a la población cesante y el anuncio de una ley de trabajo remoto para reglamentar el teletrabajo.

Además, en la etapa de reactivación económica el Presidente es reiterativo que la prioridad es proteger el empleo. 

Ahora bien, a pesar de esas ayudas y del cambio discursivo, analistas como Mauricio Reina de Fedesarrollo han criticado que las ayudas para impulsar el empleo han sido pocas y tardías y que por eso el Gobierno deberá ser más agresivo en sus políticas de protección al empleo, si quiere revertir la tendencia.

 
Silla Nacional
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La estrategia de Petro para el 2022

domingo, 05 julio 2020 00:09:45

La semana pasada, Gustavo Petro hizo tres anuncios: una denuncia penal a la alcaldesa Claudia López por su decisión de tumbar un edificio del San Juan de Dios para construir un hospital; la demanda de la reforma constitucional que crea la región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca, de la que son coautores dos de sus representantes de Colombia Humana; y la invitación a las organizaciones sociales de Atlántico a convocar la desobediencia civil.

Son tres movidas que revelan la estrategia que ha emprendido Gustavo Petro con miras a la campaña presidencial del 2022, cuyos dos ejes inmediatos son minar las posibilidades electorales de los verdes y radicalizar a la ciudadanía, esta vez contra el centro. 

“Gustavo está jugando sobre un eje manifiesto y táctico, contribuyendo a la falta de estabilidad que hay. Hay un vacío de confianza, y consigue protagonismo y crece señalando esas deficiencias”, dijo a La Silla Ángel Becassino, quien fue uno de los estrategas de campaña de Petro en 2018, aunque ahora no está trabajando con él. 

El otro eje en el que está trabajando Petro, según Becassino, es una propuesta programática de largo aliento que ofrezca una verdadera alternativa de cambio. “Está tratando de construir una visión diferente de lo que es posible”, dijo.

La Silla buscó hablar con Petro a través de su jefe de prensa pero no lo consiguió. Pero otra persona cercana al líder de la Colombia Humana, y que prefirió hablar off the record, fue más específico:

“Petro sabe que es su última oportunidad de ser presidente, y eso lo hace afirmarse más en su radicalidad”, afirmó. “Su idea es convocar desde la unidad de la decencia para enfrentar la sociedad mafiosa.”

Según este aliado de Petro, el senador quiere ir más allá del concepto que usó en 2018 de las ‘nuevas ciudadanías’, entendidas como las causas ambientalistas, animalistas o de género para aglutinar a los colombianos alrededor de la idea de los ‘decentes’.

¿Quiénes son los decentes para Petro? Todos los que confrontan a los corruptos y a los mafiosos, un concepto que él usa en sentido amplio para abarcar a todos los que se benefician de grandes negociados. Y, ¿quiénes son los mafiosos? A juzgar por sus trinos y los de sus aliados en las redes, todos los que se pueden cruzar en su camino a la Casa de Nariño.

Las lecciones de 2018

En las elecciones de 2018, Gustavo Petro sacó en segunda vuelta 8.028.033 votos, una cifra que superó con creces los resultados de cualquier candidato de izquierda antes que él. 

Ese hito le demostró que, dadas ciertas condiciones, era capaz de sumar a su campaña una parte del establecimiento y que así como Duque jugó a la moderación para morderle al centro, a Petro la radicalización le permitió llegar a la segunda vuelta.

Con ese caudal electoral, lo obvio es que él se convirtiera en el vocero de la oposición en el Congreso. Sin embargo, la Alianza Verde y el Polo no tenían la misma idea, y Petro no logró consolidar la oposición al gobierno detrás de él en el Congreso. Luego vino la campaña de 2019 y el triunfo de Claudia López en Bogotá no solo sin Petro sino con él en contra.

En las toldas de Petro ya saben que la decisión de Claudia López y la Alianza Verde es intentar reeditar el triunfo de Bogotá en las presidenciales convocando para el 2022 una consulta interpartidista para escoger un candidato único de centro que se le mida al uribismo y al petrismo. 

En esa consulta -como se la están imaginando los verdes- podrían participar liberales como Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle, independientes como Alejandro Gaviria (que ha dicho que no aspira a ser candidato), el aspirante que gane la consulta interna de los verdes (en la que participarían los exgobernadores Camilo Romero, Andrés Amaya y el senador Antonio Sanguino ) y Sergio Fajardo. Aunque todavía al interior de los verdes, personas como Camilo Romero quisieran que la consulta incluyera a Petro porque creen que solo así se derrotaría a Uribe.

“Uribe está en una posición cada vez más endeble. El obstáculo a vencer para Petro es Fajardo”, dijo a La Silla un miembro del círculo petrista. Según nos enteramos en esta reportería, desde hace más de cinco años, el exalcalde de Bogotá está convencido de que el exgobernador de Antioquia es la ficha que se inventaron los empresarios para que él no llegara a la Casa de Nariño. 

De ahí, su dedicación a debilitarlo.

Esa estrategia comenzó desde su derrota en las elecciones de 2018, que atribuye en gran parte a que Fajardo se haya manifestado a favor del voto en blanco antes de irse a ver ballenas, y que pasa por retratarlo como un uribista solapado, como un agente de los grandes empresarios y como parte de la sociedad mafiosa contra la que él se enfrenta.

Como la estrategia para llegar a la segunda vuelta en 2022 pasa por minimizar al centro hasta el punto de que los votantes sientan que tienen que elegir entre el uribismo y el petrismo, para el candidato de la Colombia Humana es fundamental convencer a los militantes verdes y a aquellos votantes independientes que no están casados ni con la derecha ni con la izquierda de que la gestión de Claudia López en Bogotá es un fracaso.  De quién gane ese pulso, dependerá en gran parte el futuro de la contienda presidencial, sobre todo si Iván Duque mantiene sus altos niveles de desfavorabilidad y siguen saliendo indicios de financiación ilegal en su campaña y escándalos alrededor de alfiles del uribismo y del mismo Uribe.

Aunque Claudia López apoyó abiertamente a Petro en la segunda vuelta presidencial, Petro se distanció de ella durante la campaña a la Alcaldía porque sintió que ella había violado un acuerdo entre ellos de no apoyar el metro elevado que había contratado Enrique Peñalosa (y que según Petro es peor que el coronavirus). Del lado de López dicen que nunca hubo tal acuerdo.

Sea por esa razón o porque Petro cree que Fajardo es su verdadero rival, y que una exitosa gestión de la alcaldesa lo puede impulsar, el líder de la Colombia Humana emprendió casi desde el primer día que Claudia se posesionó una campaña sostenida en contra de su administración.

Su último caballito de batalla es alrededor de la demolición de una torre del hospital San Juan de Dios para construir un hospital público con sala de cuidados intensivos, por el que anunció que la denunciaría penalmente por destruir patrimonio público.

Más allá de las razones que tiene sobre la inconveniencia de la decisión de la alcaldesa, Petro la liga a su narrativa de las mafias y los negociados, como lo hizo también con la contratación del metro elevado:

Y, a raíz de esta decisión, vuelve a insistirle a su bancada en el Concejo que pase de la independencia a hacerle oposición a la Alcaldesa.

Lo mismo hizo unos días antes frente a la aprobación de la reforma constitucional que crea la región metropolitana entre Bogotá y Cundinamarca, una iniciativa impulsada por la representante verde Juanita Goebertus y varios coautores de diferentes partidos, incluidos María José Pizarro y David Racero, de la Colombia Humana.

Es una propuesta que tanto la alcaldesa de Bogotá como el gobernador de Cundinamarca apoyaron.  Petro solo se opuso hasta el último debate, alineándose paradójicamente con el concepto negativo que había enviado en su momento la alcaldía de su archienenemigo Enrique Peñalosa (a quién ha acusado de varios negociados).

Entre los argumentos que ha ofrecido Petro en contra del proyecto, está que es un proyecto antidemocrático y que es un acuerdo con el Centro Democrático para ‘voltear tierras’.

El 20 de junio criticó en una sesión del Congreso que el Ministerio de salud le diera a Bogotá los 125 ventiladores y convocó a la bancada costeña a oponerse dada la crisis que se vive en Barranquilla y Cartagena por el coronavirus.

“La estrategia de Petro es destruir al verde. Pintarnos como fascistas, uribistas, que somos los de siempre”, dijo un miembro de ese partido que también apoyó a Petro en 2018 y que no quiere enfrentarse en público con él. “Le ha dado la razón a los que lo temían en 2018”.

Esa estrategia de fortalecer la narrativa alrededor del eje de la 'decencia' contra la 'sociedad mafiosa' es facilitada por una constelación de tuiteros y de nuevos medios (a algunos de los cuales Petro ayuda desde su twitter en su campaña de recaudo de fondos) que replican un ecosistema informativo similar al que surgió hace unos años alrededor de Álvaro Uribe.

Varios de esos medios y tuiteros nutren con sus opiniones, documentales e investigaciones periodísticas -a veces contundentes- la indignación en las redes. Y mientras seguidores fieles e indignados del candidato emprenden cada vez más frecuentes linchamientos virtuales para intentar acallar las voces con las que no están de acuerdo, Petro alienta la protesta a otros niveles. 

La semana pasada contó que había invitado a las organizaciones sociales del Atlántico a la desobediencia civil en el pago de los servicios públicos, como una forma de protestar por el mal manejo de la pandemia que anda disparada en la región gobernada por el clan Char.  Alejandro Char será otro de los posibles rivales de Petro en 2022.

“Hay un debate al interior del movimiento sobre qué tan conveniente es salir a marchar. Hay quienes no apoyan esos llamados y creen que es mejor apoyar cacerolazos, temas en redes sociales”, dijo a La Silla Álvaro Moisés, quien coordina los encuentros de la Juventud Humana. “En todo caso, lo que hace la pandemia y el mal manejo de Duque y otros gobernantes es darnos la razón. La rabia crece”.

Mientras cosecha esa rabia y esa indignación, que crecerá si por la pandemia y el errado manejo de la crisis caen millones de colombianos en la pobreza o se sale de control el contagio o si siguen saliendo escándalos de corrupción, Petro refina la visión.

Según Becassino, Petro sabe que después de un episodio traumático como una pandemia vienen cambios más estructurales en la sociedad, y él está trabajando en “el pensamiento de fondo”. 

Petro se ha sumado a las voces que abogan por una renta básica universal, y también ha insistido en que es hora de cambiar la estructura de consumo y de producción para que sea sostenible ambientalmente. 

“Lo mafioso es lo táctico”, dice. “Lo estratégico es la visión de sociedad y de relación con el mundo. En la incertidumbre en la que estamos todos, si alguien muestra una luz, uno va en dirección de la luz”.

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Gustavo Francisco Petro Urrego

Gustavo Francisco Petro Urrego

Ex alcalde de Bogotá, excandidato presidencial y senador

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El primer día sin IVA y las cifras de la pandemia

sábado, 04 julio 2020 10:10:37

El viernes 19 de junio cuando se desarrolló el primer día sin IVA, Colombia tenía un promedio diario de casos de 2345, ayer cerramos los últimos siete días con un promedio de 3580, un incremento del 52 por ciento, que se concentró especialmente en el Atlántico, Bogotá, Cali, Cartagena e incluso Medellín. 

La pregunta es qué tanto de ese crecimiento es atribuible a las aglomeraciones que se generaron en esas ciudades para aprovechar los descuentos de la jornada decretada por el Gobierno.

Lo primero es que las cifras son aún parciales e incluso incipientes porque una persona que se hubiera podido contagiar por haber salido de compras ese día pudo haber desarrollado la infección, o presentado síntomas hasta ayer y por tanto puede solo aparecer registrado en los reportes hasta dentro de 10 o 12 días que es el tiempo promedio que pasa entre el inicio de síntomas o el diagnóstico y el reporte. Así que, como decían en los anuncios de los resultados electorales, “faltan datos de otros municipios”.

Sin embargo, con los datos ya existentes es posible hacer unas primeras inferencias porque en las bases de datos oficiales se reporta la fecha en la que el paciente dice haber empezado a sentir síntomas y en los resultados de éstos días ya aparecen muchos que dicen haberlos sentido unos días después del día sin IVA.

De hecho, por fecha de inicio de síntomas el día que más se reportaron casos desde el inicio de la pandemia fue el 26 de Junio, siete días después del día sin IVA,, por encima de los días anteriores. El primero de julio volvió a estar muy por encima del promedio. 

De los casos del 26 de junio, el Atlántico reportó el mayor número de casos, Bogotá, Cali y Medellín estuvieron por encima de sus promedios. El primero de Julio, diez días después, del día sin IVA los mayores incrementos estuvieron en Bogotá y Cali. 

Esos datos, como se ha dicho, son aún preliminares porque solo se registran cuando se reportan como positivos y por tanto todavía puede haber muchos diagnósticos pendientes. Los especialistas incluso sombrean y no tienen en cuenta estos números que no tienen más de catorce días porque se están moviendo, claro hacia arriba, porque lo que ocurre es que van apareciendo más casos que se registran en esas fechas.

Bogotá y Cali, que fueron las dos ciudades donde aparentemente se registraron las mayores aglomeraciones aumentaron sus promedios diarios en alrededor del 50 por ciento, como el promedio nacional. En Barranquilla el mayor promedio se reportó la semana inmediatamente siguiente al día sin IVA, por lo que la mayoría de esos casos debieron haber iniciado antes de esa fecha, en Medellín los casos han crecido exponencialmente la última semana y se podría determinar si el inicio de síntomas, o el diagnóstico para los asintomáticos coincide de alguna manera con el 19 de junio.

En número gruesos Colombia sumó entre ese día y hoy unos 45.000 nuevos casos: 15.000 en Bogotá, 12.000 en el Atlántico, 4.000 en el Valle, 3.500 en Bolívar (Cartagena) y casi 3.000 en Antioquia. El 80 por ciento del total.

¿Cuántos de éstos casos, ocurridos la gran mayoría en las cinco ciudades con mayor número de habitantes y en las que seguramente hubo el mayor número absoluto de compras presenciales, son atribuibles a las aglomeraciones de ese día? Todavía no se sabe y quizás nunca se sepa con precisión. Faltan datos y además sería necesario hacer correlaciones por edades, y otras.

Es del tipo de debates que nunca se cierra, pero con los primeros datos que se conocen hay coincidencia, que permitiría inferir que efectivamente la realización de ese día en las condiciones que ocurrió pudo haber incidido en forma importante para que la velocidad del contagio hubiera crecido en las dos últimas semanas de la manera que lo hizo.

Hay otras correlaciones que pueden ser relevantes: las fechas de flexibilización de la cuarentena, a partir de la cual se acelera el contagio y hay otras fechas, que el gobierno ha soltado a manera de hipótesis para tratar de minimizar la controversia alrededor del día sin IVA y el corte del 27 de abril, ambas adoptadas por él, son la celebración del día de la madre el 9 de mayo y la realización de marchas de protesta en Bogotá unos días antes del día sin IVA.

En todos esos casos se puede encontrar alguna coincidencia porque lo cierto es que las cifras no han dejado de subir y por tanto ese crecimiento se puede atribuir a cualquier hecho o decisión que hubiera incrementado la interacción social que finalmente es la que produce el contagio.

Ya los especialistas dirán y con el tiempo algo se podrá profundizar. Algunas aglomeraciones de esos días ocurrieron en espacios cerrados y otras en abiertos, algunas fueron con poca gente y otras con centenares de personas, algunas por poco tiempo y otras por horas. En fin.

El Gobierno corrigió el error del día sin IVA y adoptó los correctivos que parecían necesarios, especialmente que las ventas de los artículos más demandados no se hicieran presencialmente. Eso evitó las aglomeraciones y cuando se hagan los cruces en estos otros días no debe haber crecimientos tan grandes como los del primer día.

Las preguntas van en orden y son secuenciales: i) ha habido crecimientos del contagio más allá de lo “normal”? ; ii) esos crecimientos con atribuibles a algún hecho o decisión en particular? ; iii) se hubiera podido evitar el crecimiento? ; iv) en caso de que se hubiera podido evitar, no se hizo por imprudencia o impericia? y  v) alguien tiene que responder?

Las primeras preguntas las contestan los epidemiólogos y la última los jueces.

 

Opinión
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5

10 ideas para acelerar los Pdet poscovid-19

sábado, 04 julio 2020 00:00:00

Opinión
La implementación de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (Pdet) es uno de los ejes centrales del Acuerdo de Paz y será de vital importancia en el contexto de la reactivación económica pospandemia del covid-19.
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6

El rastreo de contactos está salvando vidas en Colombia

sábado, 04 julio 2020 00:00:00

Opinión
Un incremento sostenido de un 10 por ciento en los casos detectados por medio de rastreo de contactos en cada departamento puede reducir la mortalidad, en promedio entre 1.1 por ciento y 3 por ciento.
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7

Barbosa vida sabrosa... en San Andrés

viernes, 03 julio 2020 19:56:41

La explicación de Francisco Barbosa sobre su viaje familiar a San Andrés lejos de exonerarlo despertó más indignación. Además, dejó en evidencia varios vacíos sobre los argumentos de su defensa.

Silla Nacional
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8

‘Con la pandemia retrocedimos en las actitudes ante lo más natural de la vida: la muerte’

viernes, 03 julio 2020 17:04:13

 

Aunque la tasa de letalidad del coronavirus es baja -cerca de 2 por ciento- en comparación con la de otros virus como el del Ébola que oscila entre el 50 y el 90 por ciento, dada su alta tasa de contagio y la saturación que causa en los sistemas de salud, así como las respercusiones que ha tenido en la economía, esta pandemia nos ha puesto de cara a la muerte.

Pero eso no necesariamente se ha traducido en una actitud más natural y más concienzuda frente a eso que como todos decimos es lo único que tenemos asegurado.

La Silla Académica entrevistó a Catalina González, profesora del curso “La muerte en Occidente”, del Departamento de Filosofía de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Andes y autora entre otros artículos de “Camus y el argumento filosófico sobre el suicidio” y de “Ironía y escepticismo en ‘Sobre el Suicidio’ de David Hume” a partir de los cuales hicimos la entrevista.

González explica las diferentes actitudes que ha habido ante la muerte y el suicidio a lo largo de la historia, y cómo el tratamiento global de la pandemia está produciendo un retroceso en ellas.

La Silla Académica: Con el coronavirus la muerte parece deambular más que nunca por nuestras casas. Citando los estudios de Philippe Ariès y Norbert Elias sobre los cambios históricos en las actitudes frente a la muerte, usted dice las de nuestros días son muy problemáticas. En Occidente da la impresión que en general es una actitud muy pesimista ¿No ha sido así siempre?.

Catalina González: Si bien los seres humanos siempre le hemos temido a la muerte y es generalizada la idea de que morir es algo malo porque nos priva de los beneficios de la vida, antes había una mayor aceptación de la muerte.

Philippe Ariés en su libro “La muerte en Occidente” cuenta que en el Medioevo, por ejemplo, morir se veía como un acto natural y había todo un ritual establecido para ello. El moribundo que sabía que se iba a morir porque tenía una enfermedad natural o porque tenía una herida de muerte, se lo anunciaba a quienes tenía a su alrededor (a su familia o a los soldados en el campo de batalla) y, en un acto reconocimiento, se lamentaba de ello, pedía perdón por sus malas acciones, recibía la absolución de un sacerdote, y se disponía a esperar su muerte en silencio y oración.

“Ars Moriendi” se llamaban los textos e ilustraciones pictóricas que contenían estas instrucciones para morir.

Se trataba de un ritual público, los familiares, pero también amigos, vecinos, los niños estaban presentes en la agonía y fallecimiento de las personas.

LSA: Usted dice que a partir del siglo XX el tabú sobre la muerte en nuestras culturas urbanas se intensificó en tres sentidos ¿Cuáles son?

C.G.: Sí, los dos autores mencionados, Ariès y Elias, coinciden en afirmar que, en el siglo XX, la muerte se volvió un tabú. Esto se expresa, primero, en que no podemos hablar de la muerte directamente.

Acudimos a eufemismos como: “se fue”, “nos dejó”, “descansó en paz”; en inglés, “passed away”, y así en casi todas las lenguas occidentales.

Además, aunque el moribundo sepa que se está muriendo no puede decirlo abiertamente y los otros tampoco pueden aceptarlo.

Un buen ejemplo es la típica llamada en que le decimos a la persona que se va a mejorar cuando sabemos que lo más probable es que no saldrá del hospital o no superará el tratamiento, aún desconociendo que aunque la persona puede tener miedo, le aliviaría hablar de su muerte.

Todos los investigadores coinciden en que hacerlo permite canalizar las emociones tanto del moribundo como de los deudos.

Segundo, la muerte debe ser un acto privado; se esconde a los moribundos, a los ancianos y a los enfermos, pues su presencia nos recuerda nuestra mortalidad, y muchas veces los familiares y amigos no tienen la posibilidad de llorar, de agradecer o pedir perdón también, de ponerse más en paz.

Tercero, en nuestras culturas occidentales, está prohibido observar o tocar al cadáver, pues eso se juzga como una actitud morbosa o perversa. Es común ahora que en los funerales el ataúd esté sellado y haya fotos de la persona a los lados, preferiblemente joven. Otros rituales funerarios, como el de la película Departures de Yōjirō Takita permitían despedirse mejor del fallecido con una exhibición discreta del cadáver.

El problema de que la muerte se haya convertido en un tabú es que la hemos sacado de nuestra vida cotidiana y eso aumenta nuestro malestar, nuestras dudas.

La muerte es hoy un acto individual y administrado por instituciones hospitalarias y personal médico

Catalina González

La muerte es hoy un acto individual y administrado por instituciones hospitalarias y personal médico.

LSA: ¿Por qué se dio ese cambio en el siglo XX principalmente?

C.G.: Tiene que ver con las políticas de salubridad y con los avances médicos.

En el Medioevo, alguien que había llegado a los 40 años era prácticamente un anciano y la gente moría con mucha frecuencia por enfermedades que hoy son comunes y tratables o por hechos violentos.

Como hemos logrado empujar la muerte hacia la vejez avanzada o limitarla a ciertas enfermedades, eso hace que tengamos menos contacto cotidiano con ella.

LSA: Como parte de esos adelantos usted dice que cada vez es más común tener una muerte no solo solitaria, “hospitalaria” interrumpida, es decir, que es un proceso largo con mejoras y con retrocesos ¿Cómo es esto?

C.G.: No soy enemiga de los adelantos médicos, pero esos avances también plantean problemas morales que antes no teníamos.

Norbert Ellias fue quizá uno de los primeros en decir que la muerte contemporánea es una muerte “fragmentada”, un término ya común en la bioética, y que apunta a que algunas ayudas tecnológicas pueden reemplazar las funciones que cumplen los órganos e impedir que su cesación gradual provoque la muerte. La diálisis ante la falla renal es un ejemplo de ello.

La muerte ya no es un proceso continuo, sino interrumpido por las diversas ayudas médicas. Nos morimos, por decirlo así, de a pocos, y en un tiempo mucho más dilatado.

La pregunta ética es si deberíamos permitir eso o no y en qué casos.

Por supuesto, al mismo tiempo, se ha ampliado la expectativa de vida de las personas.

LSA: Usted dice que en las dos primeras décadas del siglo XXI ha habido un avance en cuanto a las actitudes frente a la muerte por el desarrollo de los cuidados paliativos ¿en qué consisten?

C.G.: Los adelantos médicos más recientes reconocen que no basta con aliviar el dolor físico sino también el psíquico.

Cuando las personas están hospitalizadas, enfrentando enfermedades de las cuales no se van a poder curar, generalmente, alternan entre momentos de inconsciencia y de consciencia en los que se percatan de que no están mejorando y eso les causa gran dolor emocional.

En ese sentido, el auge creciente de los cuidados paliativos como especialización médica es importante. Se están haciendo cosas muy importantes por los pacientes terminales facilitando, por ejemplo, que puedan morir en casa.

Hay otros servicios derivados como el de facilitar que tengan conversaciones francas sobre su muerte, e incluso funerales para despedirse antes de su hora fatal.

Uno de los que me parece más interesante son los rituales no religiosos en sociedades cada vez más secularizadas. Hay entonces una tendencia para que los mismos familiares participen activamente en la planeación de los rituales, escribiendo, por ejemplo, sus oraciones fúnebres.

Desafortunadamente en Colombia estas tendencias todavía no se han afianzado. La mayoría de los cementerios son de instituciones religiosas y cuando personas no creyentes mueren a veces la única alternativa es hacerles una misa, un ritual que respondía a sociedades en las que las religiones eran necesarias para enfrentar la muerte como el tránsito hacia otra vida, pero cuando la religión ya no es un discurso compartido por toda la sociedad pierde sentido para muchas personas y las deja sin la posibilidad de una ceremonia significativa para hacer el duelo.

LSA: Usted explica que con la pandemia la tendencia a la re-naturalización de la muerte está sufriendo un gran retroceso ¿Por qué?

C.G.: No solo la muerte por coronavirus está siendo hospitalaria y fragmentada: dado que se trata de una enfermedad contagiosa que requiere aislamiento social, las personas están muriendo muy solas y sin apoyo emocional pues el personal médico tampoco tiene los mejores recursos anímicos dadas las condiciones en que están trabajando.

‘La muerte por coronavirus está siendo no solo hospitalaria y fragmentada sino totalmente solitaria’

Catalina González

El duelo por la muerte de los seres queridos no es mejor porque las políticas para evitar el contagio no les permiten acompañar a sus allegados cuando mueren.

Generalmente no pueden tomar tampoco decisiones sobre qué hacer con el cadáver de la persona que fallece que muchas veces pasa de la UCI al crematorio.

Tampoco tienen el alivio que a veces dan los funerales públicos -en este momento los familiares que están por fuera no pueden venir a dar su último adiós-, ni tienen derecho a abrazos de consuelo porque ellos mismos están bajo sospecha de ser portadores del virus.

Por si fuera poco, al estar todavía confinados en la misma casa de la persona que murió muchas veces no pueden evadir por un tiempo su recuerdo permanente.

Entiendo la razón de ser de las medidas de cuidado, pero en el entre tanto, estamos dejando solos a los moribundos y a las personas cercanas a quienes fallecen.

LSA: En Occidente la muerte causada por infarto ha sido asumida como un premio porque en teoría no implica un sufrimiento largo, al mismo tiempo, dado lo repentino, le impide a sus seres queridos un proceso de asimilación y a quien fallece la posibilidad de “saldar cuentas” ¿Cómo analiza esto a la luz de las actitudes históricas frente a la muerte?

C.G.: Michel de Montaigne, un filósofo del Renacimiento, decía que no deberíamos temer a la muerte porque si morimos de repente no nos vamos a dar cuenta y si lo hacemos tras una larga enfermedad quizá nos habremos acostumbrado a la idea e incluso desearemos la muerte.

Una de las actitudes más arraigadas es la de considerar que la mejor muerte o una mejor forma de morir es por un ataque cardíaco. Se trata de una muerte instantánea de la que no soy consciente y que implica poco sufrimiento físico: “la muerte del justo”.

Hoy morir bien es morir sin darse cuenta que uno se murió, pues no solo le tenemos miedo a la muerte sino a darnos cuenta que nos estamos muriendo. En el Medioevo, en cambio, una muerte sin ninguna preparación habría sido una “mala muerte”.

Morir bien es morir sin darse cuenta que uno se murió, no solo le tenemos miedo a la muerte sino a darnos cuenta que nos estamos muriendo

Catalina González

Pensamos que planear la muerte es algo ¡morboso, terrible!

Siempre le cuento la anécdota a mis estudiantes de una vez que iba con mi pareja en el carro y él no estaba manejando bien y yo le pedí que bajara la velocidad, me preguntó ‘¿temes por tu vida’ y yo le dije: 'no, temo por mi muerte, no es así como me quiero morir, en un accidente de tránsito, me parece la peor de las muertes, ¡muy trágica!

Por eso aunque no podemos saber cómo vamos a morir, me parece importante que podamos pensar en tener algún tipo de control sobre nuestra muerte y no dejar todo al azar.

LSA: Eso me hace pensar en su artículo sobre Hume y el suicidio, que él defiende. Así como las actitudes frente a la muerte han cambiado a lo largo de la historia también lo han hecho respecto al suicidio que es otra de las problemáticas que puede agravarse con la pandemia...

C.G.: Sí, sin duda la manera más drástica en que las personas pueden tomar decisiones sobre su muerte es causándola ellos mismos.

Los estoicos, en la Antigüedad, consideraban que el suicidio era el prototipo de una muerte digna: si yo he de morir y no es algo que pueda evitar, debería poder decidirlo en el momento que la vida sea insostenible y que las condiciones no vayan a cambiar.

Después de la Antigüedad vino una respuesta condenatoria muy fuerte del cristianismo al suicidio porque la vida era vista como un don de Dios, un regalo, y los seres humanos no podían decidir en qué momento morir, sin pecar.

Con la Ilustración, en el siglo XVIII, surgen intelectuales, como David Hume, que se oponen a la idea de que el suicidio sea considerado un pecado: la vida puede ser un don divino pero si el ser humano tiene la libertad para alterar el orden de la naturaleza cuando así lo necesita sin que eso vaya en contravía de Dios -como cuando logra hacer un puente para atravesar un río o cuando esquiva una piedra que le va a caer en la cabeza- ¿por qué no puede alterar el orden de su propia naturaleza cuando le da más sufrimiento que alegría?: claramente es una exaltación a la libertad y la autonomía humanas.

Retomando justamente la noción de muerte digna de la Antigüedad, en la actualidad se habla de eutanasia para pacientes terminales y de suicidio asistido para quienes no lo pueden realizar ellos mismos (personas que tienen una parálisis, por ejemplo).

LSA: Con la conciencia de la presión que puede estar viviendo el personal de salud, o de las consecuencias del encierro en la salud mental, o de la angustia por la crisis económica ¿Cree que se puede estar dando una actitud más comprensiva de la sociedad frente al suicidio?

C.G.: Habíamos logrado suavizar la actitud cristiana condenatoria sobre otras formas de morir que no son las tradicionales, pero dado que las respuestas que ha despertado la pandemia son muy autoritarias y están fundadas en el miedo y en la desconfianza, pensaría que esa ventana se está volviendo a cerrar: la compasión encuentra muy poco espacio para desarrollarse en este contexto.

Las reacciones frente al video de un entierro en Malambo, Atlántico, dan cuenta de ello: los familiares abrieron el ataúd y la bolsa en que el personal de salud había puesto a la persona fallecida por coronavirus. En los medios de comunicación, en las redes sociales hicieron eco de la frase que pronunció uno de los asistentes: "¡el qué tiene miedo, que se vaya!"

Pero nadie escuchó a la mujer que al fondo exclamaba: "¡quiero verle la cara, necesito verle la cara!"

Si mi madre, mi marido, mi hijo, muere rápidamente en una UCI, sin que yo lo pudiera haber visitado en el hospital, probablemente quisiera verle la cara, comprobar que me dieron el cadáver que es, esto es algo muy humano.

La pluralidad de formas de morir y hacer el duelo es aplanada con la idea de la “indisciplina social” 

Catalina González

Me aterraron todos los comentarios que alcancé a ver sobre ese video, porque eran muy pocos compasivos; de hecho, promovían el odio hacia quienes señalaban como poco irresponsables y hasta morbosos, desconociendo que además en las culturas afro-colombianas, tocar, observar el cuerpo, estar con el cuerpo de la persona que fallece -celebrar o festejar con él presente- es muy importante para la realización del duelo.

La pluralidad de formas de morir y hacer el duelo es aplanada con la idea de la “indisciplina social” lo que nos hace mucho menos tolerantes y abiertos.

LSA: Hoy vemos informes diarios de personas muertas por coronavirus como no los habíamos visto en mucho tiempo por ninguna causa… A los alcaldes les preocupa dónde van a enterrar personas. ¿usted dice que esto en vez de acercarnos a la muerte nos está alejando?

C.G.: Teniendo en cuenta que la muerte sigue siendo un tabú, una de las estrategias es esconderla tras información cuantitativa y discursos impersonales, que no hablan de casos específicos. Como decía Heidegger a comienzo del siglo XX: eso nos permite pensar que quienes mueren son los otros y no yo.

Me entero de que hubo tantos accidentes de tránsito en el año o de que algún tipo de cáncer es muy prevalente en cierta población, pero me engaño pensando que esto le sucede a otras personas que tuvieron mala suerte.

‘Las estadísticas nos permiten pensar que quienes mueren son los otros y no yo’

Catalina González

Aunque los medios de comunicación nos estén bombardeando con noticias sobre la muerte en la pandemia, en realidad yo no me puedo identificar con cifras, solo lo puedo hacer con personas como yo, que tengan un rostro, historias similares, familiares y amigos que dejan atrás.

Las estadísticas y las tendencias no nos permiten acercarnos a la muerte, sino sólo desarrollar una conciencia intelectual y abstracta sobre ella que no nos afecta emocionalmente.

LSA: Usted dice que el tratamiento que le han dado a la muerte epidemiólogos, políticos y medios de comunicación nos deja desprovistos para hacerle frente ¿cómo podría ser un mejor manejo?

C.G.: Somos demasiado rápidos en la autocrítica y eso alimenta un autoritarismo innecesario, que no reconoce diferencias y que por la amenaza de la muerte por el contagio justifica todas las restricciones aún si arriesgamos la vida de las personas en casos de enfermedad mental, o de quienes están en peligro en sus propias casas o de quienes tienen que salir a rebuscarse para no morirse de hambre.

En esa línea, los medios de comunicación deberían hacer un esfuerzo grande para arrojar luces sobre las razones que tienen quienes salen a la calle o tienen comportamientos que a priori juzgamos como irresponsables, para entender por qué lo hacen, por qué algunos “insisten” en dejarse contagiar.

Ya muchas otras personas han recordado la peste negra en el siglo XIV. Hay muchas expresiones pictóricas medievales de la "danza macabra": personas tomadas de la mano bailando en medio de todos los cadáveres que había en la calle.

Algo que quizá no dista tanto de la noticia que también causó revuelo de unos jóvenes en Quibdó que, aprovechando un apagón, se enrumbaron en la calle.

Antes, como ahora, puede que ciertas crisis tengan efectos psicológicos en las personas, causen cierta euforia, una actitud temeraria de enfrentar la muerte, de mirarla a la cara. El peso del estrés por la amenaza de la muerte necesita unas vías de escape.

Valdría la pena explorar un poco más ese tipo de expresiones antes de juzgar a todos de irresponsables.

LSA: Así como los avances médicos han prolongado la vida pero en muchos casos no necesariamente una vida digna, usted dice que las medidas estrictas para evitar el contagio están yendo en contravía de la única vida que merece la pena ser vivida...

C.G.: Los filósofos antiguos sabían que no toda vida merece ser vivida.

Sócrates decía que una vida sin examen, sin que uno se cuestione sus opiniones y prejuicios, no es una vida que valga la pena vivir.

‘Por defendernos de la muerte estamos dejando de vivir la única vida que vale la pena: la vida con otros’

Catalina González

Para los estoicos era fundamental la libertad, poder tomar decisiones y no solo obedecer órdenes; en ese sentido Séneca pensaba, por ejemplo, que bajo una dictadura era muy justificable el suicidio, por ejemplo. Claramente, en la Antigüedad, el concepto de dignidad era mucho más amplio que el nuestro, que se reduce a no tener dolor físico y contar con condiciones básicas de satisfacción de las necesidades.

Ahora, con la pandemia por defendernos de la muerte y conservar nuestra vida biológica estamos dejando de vivir la única vida que vale la pena vivir, la vida en comunidad con otros, con los familiares, con amigos, con estudiantes -en el caso de los que somos profesores-. Una en la que los lazos sociales son importantes. Una buena vida es una vida en comunidad.

Silla Académica

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9

No hay una receta mágica para el problema de drogas

viernes, 03 julio 2020 14:28:44

Hace poco, como todos los años, salió una nueva cifra de hectáreas de cultivos de coca. El sistema de monitoreo de la ONU (Unodc) dijo que habíamos bajado 9 por ciento el área sembrada, pero que la producción había subido en 1,6 por ciento. Es decir, que en el país hay menos matas pero más cocaína. Y, a partir de ahí, se vino la discusión de siempre sobre cómo salir del problema de las drogas. 

Más allá, detrás de esas hectáreas que han desparecido, en este y otros momentos, hay historias de campesinos y comunidades que lograron romper el ciclo de la cadena de ilegalidad. Andrés Bermúdez Liévano, periodista, y Juan Carlos Garzón, director del área de dinámicas del conflicto de las FIP y experto de La Silla Llena, publicaron, hace poco, el libro "El catálogo de las pequeñas soluciones" (se puede descargar aquí). En éste, como su título indica, no buscan encontrar una “bala de plata” sino contar experiencias locales de éxito que podrían dar luces a la solución del asunto de las drogas. De eso hablamos en el podcast de esta semana. 

Nota: este y el resto de programas del podcast de La Silla Vacía los pueden bajar en iTunes, StitcherAkörde Podcast, Google Podcast. ¡Y ahora en Spotify! Son una buena opción para tiempos de cuarentena.

Silla Nacional
Beatriz Perez
Iván Duque Márquez

Iván Duque Márquez

Presidente de la República de Colombia

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10

La Comisión de Duque para revisar las políticas del Ejército se quedó en bulla

viernes, 03 julio 2020 12:14:34

En la política hay un dicho recurrente: ‘Para todo problema siempre hay una comisión’, en referencia a que ante líos coyunturales que estallan y generan revuelo, usualmente el Presidente de turno conforma su respectiva comisión de notables para resolver el asunto y eso muchas veces se queda en el papel.

 

Por ahora, eso es lo que está pasando con la Comisión Presidencial de Excelencia Militar que instaló el presidente Iván Duque en mayo del año pasado, con el objetivo de revisar que los procedimientos de la Fuerza Pública se ajusten a las normas en materia de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario.

Ese hecho cobra especial relevancia estos días de terribles noticias sobre crímenes sexuales de militares contra niñas indígenas y la confirmación del propio Ejército de que 118 uniformados están siendo investigados por casos de abuso sexual.

La Comisión fue conformada por decreto para contrarrestar el escándalo tras la revelación del New York Times de circulares internas del Ejército que evidenciarían el regreso de la práctica del conteo de cuerpos para incentivar resultados operacionales, que es el germen de las ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’.

Sin embargo, en 13 meses el grupo solo ha presentado un informe y es preliminar; lleva ocho meses de atraso en presentar su informe final -en el que estarían incluidas recomendaciones para evitar las violaciones sexuales- y planea entregarlo hasta agosto. Además, según conocimos directamente por parte de la Comisión, se ha reunido una sola vez con el presidente Duque.

Comisión de coyuntura

El 24 de mayo de 2019, seis días después de la revelación del New York Times y acompañado del ministro de Defensa de entonces y el alto mando militar, Duque anunció con bombos y platillos la conformación de una “Comisión de Excelencia Militar” que le respondería directamente a él, para revisar lineamientos, manuales y protocolos operacionales de la Fuerza Pública para evaluar si cumplen con las normas de DH y DIH.

El Presidente dijo que la comisión sería “independiente y trabajará ad honorem”, o sea gratis.

La integró con tres juristas de renombre que, además, tienen cercanía al uribismo y al propio Presidente: el expresidente de la Corte Constitucional, Mauricio González Cuervo, quien fue secretario jurídico de Palacio en el Gobierno del padrino de Duque, Álvaro Uribe; el exfiscal Alfonso Gómez Méndez, amigo personal de la mamá de Duque y de la secretaria jurídica de Palacio, Clara María González; y el exmagistrado del Consejo de Estado, Hernando Yepes Arcila, de corte conservador y quien en su momento defendió la reelección del entonces procurador de derecha Alejandro Ordóñez.

De acuerdo con el decreto que ese mismo día firmó el Presidente, esa Comisión tenía cinco funciones concretas: revisar los documentos de política del Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas para verificar que cumplan con el DIH y los Derechos Humanos; analizar mejores prácticas internacionales; recomendar acciones para fortalecer los lineamientos y su ejecución; y consultar con académicos, funcionarios, entre otros, para tener el panorama completo.

Es decir, a la Comisión Duque le puso una función limitada de revisar documentos y fuentes, sin señalar culpables de posibles fallas, ni tampoco hacer viajes a terreno para verificar el cumplimiento de las órdenes impartidas en los manuales.

De entrada, para el profesor en derechos humanos y DIH, Jean Carlo Mejía, en general las comisiones de este tipo deben tener recursos y herramientas para generar cambios.

“Los estándares internacionales indican que toda comisión debe ser independiente, imparcial, objetiva y que ello se traduce en la posibilidad de que sus integrantes no solamente tengan la visión de una parte, sino que puedan realizar entrevistas con expertos independientes, autoridades judiciales, sin la injerencia del mandante. Además, deben tener su propio presupuesto para funcionar”, nos dijo Mejía, quien también fue asesor externo de la Fuerza Pública en la negociación del Acuerdo de Paz con las Farc.

El trabajo de la Comisión quedaría consignado en un informe preliminar que debía entregar en junio de ese año y otro, final, en noviembre. El grupo presentó el primero, con retraso, en julio de 2019.

Tras el informe preliminar, la misma Presidencia destacó en un comunicado que las reglas operacionales estaban ajustadas con el DIH y los derechos humanos y que “no promovían per se la ocurrencia de ‘falsos positivos’”.

Informe Comision Excelencia Militar Julio 25 de 2019 260719 (2) by La Silla Vacia on Scribd

La Comisión recomendó preliminarmente incluir la protección a líderes sociales, ajustar el control interno y que prevalezca la capacitación de los uniformados, y destacó que desde 2019 no ha habido quejas o denuncias de presuntas ejecuciones extrajudiciales.

Y aunque al final en el documento indican que “el informe final será presentado el mes de noviembre de 2019” éste, al día de hoy, no está listo.

Según nos dijo el entonces comisionado Alfonso Gómez Méndez y lo corroboró La Silla Vacía con una persona conocedora de esa Comisión, la razón principal es que aparecieron otros hechos de coyuntura, principalmente la denuncia de Semana de que el Ejército estaba buscando a los militares que hablaron para el New York Times.

“Ahí el propio Gobierno, que nos había nombrado, pues nos dijo que nos tomáramos más tiempo (para presentar el informe)”, nos dijo Gómez Méndez.

”Se comporta como un grupo de amigos de Duque”

José Miguel Vivanco

“Hay hechos que se han venido conociendo y que tienen que ser abarcados por la Comisión”, nos dijo al respecto otra fuente conocedora del trabajo del grupo, que pidió no ser citado porque hay compromiso con Presidencia de no hablar a medios del tema hasta que salga el nuevo documento.

Aunque el compromiso de la entrega del informe de noviembre estaba consignado en el decreto que firmó Duque, éste nunca se modificó para ajustar una nueva fecha.

Otro lío fue que Gómez Méndez renunció a esa Comisión a inicios de este año. La razón, según nos dijo, fueron “compromisos personales y profesionales”.

La Casa de Nariño no reemplazó a Gómez Méndez y desde ese momento solo han trabajado en la presentación del informe final los exmagistrados González Cuervo y Yepes Arcila, quienes trabajan desde Bogotá haciendo las revisiones de la ejecución de las políticas sin un equipo de trabajo adicional.

Su relación directa con la Casa de Nariño es a través de la secretaria Jurídica, Clara María González; y, de acuerdo con lo que corroboró La Silla Vacía con dos altas fuentes -una gubernamental y otra conocedora del trabajo de la Comisión-, solo una vez se han reunido con Duque: cuando la Comisión fue anunciada hace 13 meses.

Han tenido reuniones entre el exmagistrado González Cuervo con el ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, poco después de la posesión de éste en noviembre del año pasado y con el alto mando militar. Previamente, hubo reuniones con la comandancia del Ejército; con los viceministros de Defensa, el hoy exministro Guillermo Botero y familiares de víctimas de ejecuciones extrajudiciales.

“Hasta ahora la Comisión de Excelencia Militar parece estar comportándose más como un grupo de amigos que le hace un favor al presidente Duque, que como una comisión que opera bajo las exigencias de la ley. Es inaceptable que más de seis meses después del plazo previsto para presentar su informe aún no haya cumplido con su mandato legal, sin presentar ninguna justificación creíble a los colombianos”, nos dijo al respecto el director para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, quien desde el informe preliminar criticó su enfoque y alcance.

”Las comisiones deben tener presupuesto para funcionar”

Jean Carlo Mejía

A hoy, a 13 meses de instalada la Comisión y a ocho meses de la fecha en la que tenían que presentar su último informe, la Comisión se dio plazo hasta agosto para entregarle a Duque el documento final, que incluirá, según supimos, los casos de violaciones sexuales.

Como no es una Comisión que tenga facultad de investigar, lo que harán es revisar los supuestos incumplimientos de los controles disciplinarios internos para que los casos sigan ocurriendo, como en Guaviare en 2018 y en 2019 y en Risaralda hace una semana. “No para concluir quién lo hizo, sino dónde fallaron los controles”, nos dijo una fuente enterada.

De sus conclusiones, y de lo que Duque haga con lo que le entreguen, se sabrá si definitivamente esta fue otra Comisión más que se quedó en el papel.

Silla Nacional
Iván Duque Márquez

Iván Duque Márquez

Presidente de la República de Colombia

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11

Nueva Gallup: un país más pesimista y menos conservador

viernes, 03 julio 2020 01:04:56

Ayer salió la encuesta Gallup, que mide cada dos meses el estado de ánimo de los colombianos desde hace más de 20 años. La medición fue hecha a 1200 personas, en las cinco grandes capitales, entre el 19 y el 30 de junio de 2020.  A diferencia de la anterior, que mostraba que pese a la pandemia había un cierto optimismo en el país, en esta encuesta el pesimismo regresa a los niveles de fines de año cuando las movilizaciones masivas. El impacto económico desatado por la Covid es más evidente y también el golpe de los escándalos mediáticos a sus protagonistas. La crisis que vive Barranquilla y la baja proporción de contagios de Medellín se reflejan en las percepciones que tiene la gente de estas dos ciudades frente a sus mandatarios. Estas son nuestras doce grandes conclusiones:

1

El pesimismo volvió a los niveles de las marchas

El pesimismo de los colombianos siguió subiendo y alcanzó nuevamente los altos niveles de fines del año pasado cuando la gente salió masivamente a marchar. Solo una vez durante los ocho años de Santos alcanzó el pesimismo ese nivel, cuando la debacle de la reforma a la justicia. Son niveles de pesimismo equivalentes a la época del Caguán durante la presidencia de Andrés Pastrana. Al comienzo de la pandemia, había bajado un poco esa sensación de que todo empeoraba pero la tendencia nuevamente es negativa.

La percepción de la situación del medio ambiente, sistema de salud, seguridad, y asistencia a la niñez y la vejez, que había mejorado sustancialmente con la pandemia se ‘corrigió’ a la baja a los niveles negativos que traían.

 
2

La corrupción parece un problema peor que el coronavirus

Una de las conclusiones más sorprendentes de esta Gallup es que en plena pandemia, cuando las cifras de contagio y de muertos están en su peor momento, los colombianos consideran que la corrupción es el principal problema que tiene Colombia en este momento. Por primera vez en 15 años ocupa el primer lugar entre las preocupaciones de los encuestados y triplica la preocupación por el coronavirus. 

Hay dos lecturas para eso. Una, es que se esté manejando tan bien la pandemia que no le preocupa tanto a la gente. La otra es que la indignación con la corrupción es tan grande que supera todos los demás problemas. Lo más probable es que sea la segunda porque aumentó la gente (a 64 por ciento) que cree que lo peor de la pandemia está por venir y casi un 60 por ciento cree que es probable o muy probable que se contagie en los próximos dos meses. Y el 85 por ciento de la gente cree que la corrupción está empeorando.

 
3

Los indicadores económicos están en su peor momento pero el golpe personal aún no se siente con fuerza

 

El golpe de la covid y de la cuarentena a la economía se refleja en todos los indicadores: la economía y el desempleo reciben la peor calificación en toda la historia desde que la Gallup comenzó a medirlos en 2008 y el 41 por ciento de los encuestados tiene una imagen desfavorable del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, mientras que solo el 12 lo aprueba. El 85 por ciento siente que el costo de vida también ha empeorado. El programa de Ingreso Solidario del Gobierno, que ha cubierto a 2,5 millones de hogares con dos giros mensuales de 160 mil pesos, no ha hecho mella en la percepción de que la pobreza ha empeorado, algo que sienten dos de cada tres de los encuestados.

Entre abril y junio, las personas que dicen estar desempleadas pasaron del 19 al 30 por ciento. Y entre los desempleados, el 40 por ciento dice haber perdido su empleo antes de la pandemia y el 60 por ciento durante.  

Aún con esta situación, y con una evaluación muy negativa de las tendencias económicas, el 60 por ciento de los encuestados dice sentirse satisfecho con su estándar de vida, una de las pocas tendencias positivas que refleja la encuesta. La explicación puede ser que por la cuarentena la gente está menos tentada a consumir o que la gente se compara con otros en peor situación y se siente agradecida con la vida que lleva.

 

 
4

El Presidente pierde el impulso de la pandemia

Durante la cuarentena, Iván Duque había mejorado sustancialmente su favorabilidad y por primera vez prácticamente desde que se posesionó había logrado que su imagen favorable superara la desfavorable. Sin embargo, la luna de miel fue corta, aunque sigue todavía 20 puntos mejor que cuando las marchas de fin de año. Sin embargo, los temas que dependen directamente de él mantienen las peores evaluaciones históricas de desempeño en más de dos décadas en prácticamente todas las áreas. 

En aquellos temas que son prioritarios de su Gobierno como el manejo económico, la relación con Venezuela, el narcotráfico, y el manejo de la pandemia, la tendencia sigue siendo negativa. En lo que siempre fue la bandera del uribismo -la seguridad- los niveles de desaprobación son tan altos como durante la época de Santos. 

 

 
5

Los alcaldes, salvo Quintero y Pumarejo, vuelven a como estaban antes de la pandemia

Como el Presidente, los alcaldes de las principales ciudades tuvieron un empujón en su favorabilidad cuando arrancó la pandemia. Después de tres meses de vivir con el virus, todos han sufrido una ‘corrección’ a la baja, acercándose a los niveles que tenían antes de la pandemia. La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, bajó su favorabilidad del 89 al 76 por ciento y aumentó su desfavorabilidad del 9 al 22 por ciento, volviendo al lugar donde arrancó recién elegida; los de Cali y Bucaramanga más o menos igual. Hay dos grandes excepciones: Daniel Quintero, el alcalde de Medellín, que ha sido aplaudido por el manejo de la pandemia que se mantiene muy por debajo de los niveles de contagio per capita de Bogotá mantiene su popularidad en el 84 por ciento, más de 30 puntos por encima del nivel en que arrancó. Y Pumarejo, que a raíz de la pandemia ha entrado en una caída libre. A los gobernadores les ha pasado algo similar.  Se dispararon y ahora vuelven a sus niveles originales. La excepción, nuevamente, es Aníbal Gaviria, de Antioquia, que pese a haber sido detenido preventivamente (en una decisión criticada al Fiscal) aumentó nueve puntos de popularidad. Y Elsa Noguera, de Atlántico, que se descolgó.

 

 
6

El Centro Democrático pierde su sello

La seguridad, que ha sido tradicionalmente la bandera del Centro Democrático, recupera la senda negativa que ha tenido durante todo el gobierno de Iván Duque. El fortalecimiento de las disidencias, el asesinato sin tregua de líderes sociales y desmovilizados, y los robos en las ciudades han desbaratado la ilusión del regreso de la Seguridad Democrática de muchos de los que votaron por el candidato del uribismo.  Los malos indicadores de seguridad unidos al descontrol que reflejan los escándalos de las Fuerzas Militares quedan registrados en esta encuesta.

 

 
7

Los escándalos golpearon a todos los protagonistas

 

En los últimos meses, se han desatado varios escándalos mediáticos y todos los protagonistas sufrieron un golpe menos el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, a quien dos mujeres acusaron de acoso sexual en unos trinos que luego borraron.

La vicepresidente Marta Lucía Ramírez, de quien se supo que hace más de 20 años su hermano fue condenado por narcotráfico y ella nunca lo reveló públicamente, aumentó en casi diez puntos su desfavorable, que ahora supera por 20 su favorabilidad. La favorabilidad de las Fuerzas Militares cayó 37 puntos y por primera vez desde que se comienzan a medir en 2000, su imagen negativa es igual a la positiva. Es probable que sea el resultado de la violación de la niña embera por parte de siere militares justo en la semana en la que se hizo la medición. El escándalo del viaje del fiscal Francisco Barbosa con su familia a San Andrés no alcanzó a entrar en la medición.

 
8

Salvo 'Fico', candidatos presidenciales no capitalizan la pandemia

Las crisis pueden convertirse en oportunidades, pero ningún candidato ha podido capitalizarla a su favor. La percepción de Marta Lucía Ramírez ha empeorado por el escándalo de no haber revelado lo de su hermano condenado y del negocio de su esposo con Memo Fantasma; la de Germán Vargas también quizás por sus propuestas de eliminar beneficios laborales, y la de Álex Char seguramente por la debacle de Barranquilla; Carlos Holmes, Jorge Enrique Robledo, Sergio Fajardo y Gustavo Petro se han mantenido en los mismos niveles pre-pandemia de aprobación y desaprobación. Fernando Carrillo, termina su período de la Procuraduría sin lograr consolidar ni 20 puntos de favorabilidad a pesar de que la percepción de la institución ha mejorado de manera significativa. 

La encuesta no mide ningún candidato uribista, quizás porque van sobre los hombros de Álvaro Uribe, quien se mantiene en sus niveles históricos de desfavorabilidad, casi doblando su favorabilidad.

El único candidato, cuya percepción mejora en este príodo es Federico Gutiérrez, el exalcalde de Medellín, que recién se lanzó a la Presidencia y aumentó 13 puntos de favorabilidad.

 

 
9

La percepción de que no hay garantías para la oposición se alínea con la de Petro

El 62 por ciento de los encuestados cree que no existen garantías para hacer oposición, la peor percepción sobre un rasgo fundamental de la democracia en toda la historia de la Gallup. Esto último podría ser el resultado del escándalo de los perfilamientos de críticos del Gobierno por parte de inteligencia del Ejército, incluído Gustavo Petro, del asesinato de líderes y desmovilizados que no para, o de las quejas de la oposición en el Congreso para que los dejaran sesionar de manera presencial.

Esta percepción, unida a la de que la corrupción es el principal problema del país, se alínean con el discurso del líder de la oposición, quien mantiene sus mismos niveles de desfavorabilidad, 16 puntos mayor que su favorabilidad. 

 

 

 
10

El virus arruina el teflón de los Char

Barranquilla y Atlántico viven una situación angustiosa: como ha contado La Silla, con poco más de 2,5 millones de habitantes, suman un tercio de los muertos por la covid.  El alcalde Jaime Pumarejo ha optado por responsabilizar a los ciudadanos y decir cosas como “en Barranquilla ahora todo el mundo quiere una UCI porque están de moda”, mientras que la gobernadora Elsa Noguera ha tenido cuestionamientos por su contratación en la emergencia por parte de la Procuraduría y la Contraloría. Haber perdido el control de la pandemia, la falta de sensibilidad y los ruidos de corrupción han rayado el teflón que durante años ha tenido el clan Char. Y esto ha golpeado directamente al popular ex alcalde Alex Char, que en tan solo un mes dobló su imagen desfavorable al 30 por ciento.

11

La agenda conservadora pierde terreno

Iván Duque es un presidente con una agenda claramente conservadora, y sin embargo, durante su mandato esta agenda ha perdido adeptos, según la encuesta. En los temas económicos, hay menos gente que favorece la firma de tratados de libre comercio, la llegada de multinacionales e inversión extranjera. Y en los temas morales, por primera vez desde que se mide, hay más personas que está de acuerdo con el matrimonio homosexual que los que lo objetan y está en su máximo histórico el porcentaje de gente que favorece la adopción por parte de parejas gay, aunque siguen siendo mayoría los que se oponen. La iglesia católica atraviesa su peor momento en términos de favorabilidad.

 

 
12

La fuerza de la familia y la resilencia salva a los colombianos

Pese a que el desempleo está disparado, al temor a contagiarse, a la incertidumbre de la época actual y a la percepción de que muchas cosas del país van mal, los colombianos siguen siendo felices. Son más los que se sienten relajados que preocupadosl los que disfrutan la vida que los deprimidos, los que se han sentido felices que tristes y la mayoría no se ha sentido solo en ningún momento durante la pandemia. 

Los recursos internos de los colombianos que revela esta encuesta son casi que inversamente proporcionales a los soportes externos que encuentran en sus mandatarios y en las instituciones.

 
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Iván Duque Márquez

Iván Duque Márquez

Presidente de la República de Colombia

Claudia López

Claudia López

Alcaldesa de Bogotá

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‘Hay creencia de que a las indígenas se les puede violentar sin que a nadie le importe’

jueves, 02 julio 2020 15:53:28

Las terribles noticias de crímenes sexuales por parte de militares contra niñas indígenas de pueblos como embera, nukak y arhuaco, y el reconocimiento del comandante del Ejército, Eduardo Enrique Zapateiro, de que hay 118 uniformados, entre oficiales y suboficiales, con investigaciones por casos de abuso sexual, ponen de presente una terrible realidad que debe ser revisada y que evidencia la vulnerabilidad de niñas y mujeres de todo el territorio. 

Para hablar al respecto, entrevistamos a Patricia Tobón Yagarí, comisionada de la Comisión de la Verdad, que nació de los Acuerdos de Paz de La Habana y tiene a cargo el relato de lo que nos ocurrió en medio siglo de conflicto. 

Tobón Yagarí es indígena embera, abogada especializada en derecho constitucional y  lidera el enfoque étnico en la Comisión.

La Silla Vacía: ¿Qué opinión tiene de las recientes noticias que involucran a militares en hechos de violencia sexual en contra de niñas indígenas?

Patricia Tobón: Estos casos evidencian una práctica recurrente hacia las niñas y mujeres indígenas en los territorios donde hoy existe la presencia de la Fuerza Pública, pero también donde hay conflicto armado. No son algo nuevo, ni tampoco son los únicos que he conocido en mi trabajo en la Comisión de la Verdad ni antes de llegar aquí.

L.S.V.:¿Puede uno hablar de una sistematicidad dentro de las zonas de conflicto en contra de niñas indígenas?

P.T.: La violencia sexual hacia las niñas y mujeres indígenas es algo recurrente. Es una práctica cotidiana y que no solamente se ha dado por parte de la Fuerza Pública, sino también por parte de los distintos actores armados.

Pero aquí hay un patrón que tiene un tema de fondo. La Fuerza Pública está compuesta por ciudadanos colombianos y en particular quienes cometieron estos actos son jóvenes colombianos. Siete personas que deciden juntarse, pensar y ponerse de acuerdo para hacerlo (en el caso de la niña embera). Esto lo que evidencia es una práctica cultural de violencia sexual que existe en la sociedad colombiana.

Ahora, este patrón es llevado al marco del conflicto armado y muestra a unos jóvenes que son militares o que se fueron a las guerrillas u a otro grupo armado que ejercen violencia en contra de las mujeres indígenas. Lo hacen de una manera naturalizada porque traen unas creencias de que a las mujeres indígenas se les puede hacer todas esas violencias y que a nadie le importa.

La Fiscalía tiene una serie de anexos reservados sobre violencia sexual sobre los cuales no hay avances en los procesos de investigación y judicialización. Eso también muestra cómo las diferentes omisiones institucionales han contribuido a que esa práctica siga siendo recurrente por parte, no solamente de la Fuerza Pública, sino de colonos. Que sea un asunto reiterativo

L.S.V.: ¿Hay algo en el entrenamiento militar que de pronto propicie este comportamiento?

P.T.: Es un tema mucho más de fondo que tiene que ver con la cultura y la formación sobre los pueblos indígenas de la sociedad colombiana. Porque no solamente es la violencia sexual, sino las múltiples violencias que reciben los pueblos indígenas y las mujeres indígenas de la sociedad colombiana.

La sociedad colombiana está formada para ver a los pueblos indígenas como pueblos salvajes, pueblos que no se comprenden. Es una formación colonial que aún no se ha superado en el país. Todavía hay una construcción social del indígena como “buen salvaje”. Y a eso se le suma que somos una sociedad machista donde se concibe el cuerpo de la mujer como un objeto sexual y como objeto de dominación y control. Entonces, eso es un asunto que es anterior al de las Fuerzas Militares.

Los militares tienen esas prácticas. Las tienen como ciudadanos colombianos que entran a una institución y que aprovechan su rol de estar como sujetos armados

P.T.

L.S.V.: Pero sobre las Fuerzas Militares en concreto...

P.T.: Claro que sí. Los militares tienen esas prácticas. Las tienen como ciudadanos colombianos que entran a una institución y que aprovechan su rol de estar como sujetos armados en los territorios para imponerse y para hacer abusos sexuales hacia las mujeres indígenas.

Es decir, si me pregunta si hay una sistematicidad en el sentido en que los jefes de la Fuerza Pública emitieron alguna resolución o tuvieran una doctrina que implica estos actos como parte del actuar de las Fuerzas Militares, yo no podría decir eso. La Comisión de la Verdad no tiene elementos para decir eso.

Pero sí hay una práctica y hay una permisividad de parte de los directivos de la Fuerza Pública al no llevar a cabo todo el proceso, no solamente de retiro de estas personas, sino de lograr la judicialización de estas personas. Y no solamente de la Fuerza Pública, también de la Fiscalía y de las entidades competentes.

El no desarrollar protocolos e inclusive transformar algunos asuntos institucionales en relación con la protección de esas comunidades y de esas mujeres y niñas indígenas es también una permisibilidad. Y esto se conoce hace mucho tiempo.

L.S.V.: ¿Se conocen cifras de violencia sexual en contra de mujeres y niñas indígenas?

P.T.: En este momento estamos terminando de sistematizar lo que tenemos. Pero yo le quiero decir algo, estas cifras las tiene la Fiscalía hace muchos años, pero no son públicas.

Pero esto tampoco es nuevo para las Fuerzas Militares. Lo que acaba de decir el General Zapateiro sobre violencia sexual en contra de menores es algo que se conoce hace mucho tiempo. Hay una cantidad de denuncias por abuso sexual, por acoso sexual, por violencia sexual en contra de sus miembros. Y esto no es algo nuevo.

L.S.V.: ¿Hay registros de violencia sexual al interior de las comunidades?

P.T.: Claro, al interior de las comunidades hay violencia sexual y al interior de las comunidades hay violencia de género, como en el resto de la sociedad nacional.

L.S.V.: ¿Los círculos de pobreza, falta de acceso a la educación, entre otras, hacen que las niñas indígenas estén más expuestas a estas violencias?

P.T.: Mira, yo te voy a decir que aquí podemos caer en análisis que tienen sesgos de discriminación racial hacia las mujeres indígenas.Cuando se ha hablado sobre las violencias sexuales de las mujeres indígenas aparecen justificaciones y explicaciones permisivas y justificadoras. La violencia sexual es una violencia sexual.

Mucha gente cree que estas niñas se prostituyen voluntariamente. Pero esta discusión no la tendríamos si se tratara de una niña blanca.

L.S.V.: Una niña blanca, estrato seis, de Bogotá tiene muchas menos posibilidades de ser violada...

P.T.: Yo no podría decir que eso. Pero sí podría decir que hay más probabilidades de que si hay una violencia sexual hacia una niña de estrato seis y blanca haya un proceso de judicialización.

L.S.V.: Se habla de los indígenas como si fueran una unidad. ¿Hay más registro de violencias hacia ciertas comunidades, que hacia otras?

P.T.: Todas las poblaciones indígenas reportan, todas, hechos de violencia sexual. Bien sea por parte de la Fuerza Pública, por parte de los grupos armados, o por otras personas de la sociedad. En todos los territorios hay numerosos casos, no hay uno solo que no tenga. Las mujeres y niñas indígenas han padecido esta violencia en todo el territorio.

L.S.V.: Estas violaciones tienen un impacto comunitario muy grande...

P.T.: La situación de las comunidades indígenas en el marco del conflicto armado es lamentable. Los grupos armados se tomaron a las comunidades indígenas y han hecho de sus territorios el epicentro de la guerra. Las comunidades indígenas están en la mitad de un fuego cruzado. En este tipo de casos, muchas veces las comunidades no saben cómo proceder.

Muchas veces se trata de convencer a las comunidades de que no digan nada al respecto. Y es que en los casos de las violencias sexuales hablamos de asuntos muy íntimos del ser humano y de las mujeres.

L.S.V.: Hay otro debate sobre las jurisdicciones que deben actuar en estos casos...

P.T.: No hay excusa para que la autoridad nacional no de tramite al acceso a la justicia de una mujer que haya sido víctima de violencia sexual. Esto es algo básico de los Derechos Humanos y el derecho al acceso a la justicia de cualquier víctima. Entonces, en ese sentido, no hay argumento de jurisdicciones para que la sociedad, para que la institucionalidad nacional ordinaria, avance con estos casos.

Si ellas no acceden a una justicia al interior de sus comunidades, la justicia ordinaria debe actuar sin vacilaciones.

L.S.V.: ¿Cuáles son los retos para contar esta verdad?

P.T.: En el tema de la violencia sexual tenemos un reto grande y es generar confianza con las comunidades. Pero también, un esfuerzo por entender sus realidades y generar metodologías que así lo permitan. Es necesario tratar de entender qué repercusión tienen estos hechos al interior de sus sociedades, para ellas, para sus familias.

L.S.V.: ¿Cómo ha visto esta reacción mediática de los últimos días?

P.T.: Hay una generación de colombianos y colombianas que está despertando y que saben que hay una deuda histórica con los pueblos indígenas. Una generación que reconoce que las poblaciones indígenas y las mujeres indígenas padecen estas múltiples violaciones y que hay una deuda para la exigibilidad de sus derechos, para que haya sanciones.

Creo que esa conciencia la tienen hoy sobre todo muchos jóvenes y muchas personas comprometidas con un cambio de país, un país incluyente, un país que vea las realidades de las poblaciones rurales, de las poblaciones marginadas, discriminadas y que saben que este país no va a poder avanzar si las poblaciones indígenas y las poblaciones rurales no mejoran en el reconocimiento de sus derechos.

Creo que eso es algo muy importante en este proceso que estamos intentando construir desde una transición de la guerra hacia la paz. De una transición de un país que ha tenido tratos discriminatorios a un país que sea incluyente.

Foto tomada de la página de La Comisión de la Verdad
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13

El gerente del covid decide contratación millonaria, pero no es funcionario

jueves, 02 julio 2020 13:26:36

Luis Guillermo Plata, el gerente para la estrategia del coronavirus, uno de los superpoderosos de Palacio en este tema y cercano al presidente Iván Duque, define con el Ministerio de Salud el camino de las millonarias inversiones que está haciendo el Gobierno en ventiladores, pruebas y reactivos, pero ni es funcionario ni tiene contrato directo con el Estado.

Por eso, el Congreso no lo pudo citar para debates de control político en los meses que se sesionó de forma virtual, pues no aparece en el organigrama de la Casa de Nariño, y la ley sólo permite que estas citaciones se hagan a los funcionarios.

Plata asistió a las comisiones y plenarias como un invitado.

 

Aunque Duque anunció su nombramiento en marzo 21, él nunca se posesionó, sino que su vinculación es por medio de un acuerdo entre la Presidencia y el Pnud (Programa de la ONU para el Desarrollo), que es el que le paga, como él mismo nos lo explicó cuando lo consultamos para esta publicación.

“Tengo un contrato de Naciones Unidas, una figura bastante común, y fue el contrato que se hizo, me pareció que estaba bien. Me comporto de igual manera con o sin contrato, de hecho estuve varias semanas sin contrato al inicio por papeles, igual estaba trabajando y respondiendo”, nos dijo Plata.

El detalle no es menor, teniendo en cuenta la envergadura de sus responsabilidades.

Luis Guillermo Plata es el gerente del principal reto que enfrenta hoy el país y entre sus labores está decidir junto a su equipo la estrategia de compra de ventiladores, Unidades de Cuidado Intensivo (UCI), pruebas y reactivos, que necesitan los hospitales y laboratorios para tener la capacidad de atender a los más de 50 mil casos activos -de más de 100 mil confirmados- de covid en Colombia.

Además, su gerencia creó y ejecuta la estrategia Prass  (Pruebas, Rastreo y Aislamiento Selectivo Sostenible), que busca regionalizar la atención de la pandemia con las capacidades que tenga cada ciudad, dependiendo su afectación de contagios de coronavirus.

Precisamente por todas esas responsabilidades es que el Congreso desde diferentes comisiones y en las plenarias de Cámara y Senado, pidió su asistencia en al menos siete ocasiones, según el conteo que lleva Congreso Visible, que le hace seguimiento a la actividad legislativa.

“Era importante (citarlo) por su cargo como coordinador de toda la estrategia covid para la articulación y en especial el plan de compras públicas de las pruebas, reactivos y el protocolo de distribución porque él (Plata) coordina todo y con todos se sienta”, nos dijo el representante Verde, Mauricio Toro, de la Comisión Séptima de Cámara, cuyos miembros de todas las bancadas citaron a Plata y varios ministros a la Plenaria el 3 de junio.

“En cierta forma es complicado que tenga tanta responsabilidad pública siendo un contratista. Obviamente, ante esas responsabilidades le hicimos control político”, nos dijo a su turno el liberal Juan Fernando Reyes, quien lo citó con otros seis congresistas a la Comisión Primera de Cámara para explicar los alcances de la app Coronapp en abril.

Plata respondió puntualmente sobre eso que su tipo de contratación no lo eximió de la responsabilidad política de asistir al Congreso.

“He estado en todas las situaciones formales, informales, de Plenaria, de Comisión, en todas he estado, porque uno tiene que dar la cara, uno tiene que contar lo que está haciendo y no me he excusado. No hay nada secreto”, afirmó.

Desde el Dapre, el departamento administrativo de Presidencia que, entre otros, maneja la nómina de la Casa de Nariño, nos explicaron que para la contratación de Plata pidieron en una carta en marzo la colaboración del Pnud, para financiar una asesoría en consultoría para gerenciar la estrategia del covid, que es en el papel el cargo del gerente.

Eso porque, dice el Dapre, el Pnud maneja todos los programas de cooperación internacional de la ONU en Colombia, incluido el de la Organización Mundial de la Salud, que tiene una representación en el país, por lo que, en Palacio, vieron lógico hacer el contrato por esa entidad.

Es una figura que “se hace en ocasiones, pero no siempre”, nos dijeron en ese departamento.

La figura de contratista del Pnud también exime a Plata de firmar los contratos que su gerencia ordena, para comprar los elementos del alistamiento del sistema de salud que requieran las alcaldías, el Ministerio de Salud y el INS.

Es decir, él incide en la decisión -de la que también hace parte el Ministerio-, pero no firma.

Las compras las hace la Unidad de Gestión del Riesgo y las paga la fiduciaria Fiduprevisora, de la plata de la subcuenta covid creada por el Fondo destinado para la pandemia, Fome, que es de donde salen los recursos, entre esos el pago de la nómina del equipo que trabaja con Plata en la gerencia.

Sobre las responsabilidades disciplinarias y fiscales que cabrían por la administración y el destino de recursos en la pandemia hay toda una discusión legal.

Mientras el representante Toro, quien anteriormente fue gerente de Innpulsa y ordenó gasto, nos dijo que la figura de Plata abre la puerta para que no responda a la Procuraduría y Contraloría si fuese el caso. Pero, la reglamentación de la ley que le dio superpoderes a la Contraloría para investigar, amplía el espectro de los que están sujetos a este control fiscal a “servidores públicos o particulares que participen, concurran, incidan o contribuyan directa o indirectamente” en el gasto de los recursos.

Lo mismo ocurre con la ley del código disciplinario de la Procuraduría, que indica quiénes son los que están sujetos a una posible investigación y que señala que aplica a “quienes ejerzan funciones públicas, de manera permanente o transitoria (...) y a quienes administren recursos públicos u oficiales”.

Las interpretaciones, de todos modos, dependen de los abogados.

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Luis Guillermo Plata

Luis Guillermo Plata

Gerente de estrategia de atención del Covid de Presidencia

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14

Muchas expectativas de víctimas en la JEP no se van a cumplir y el coronavirus lo empeora

jueves, 02 julio 2020 09:20:52

Resumen: 

Ejército confirma 118 militares investigados por abuso sexual y Colombia supera los 100 mil casos de Covid-19. Entre tanto, le contamos las siguientes historias.

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jueves, 02 julio 2020 01:39:04

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