La Silla Vacía

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Los memes son tan virales como el coronavirus

jueves, 09 abril 2020 17:19:31

El coronavirus ha paralizado el mundo y amenaza el orden social y económico como lo conocemos actualmente. Aún así no escapa al humor de los memes.

“'Nadie puede estar en la calle mamando gallo'” fue el “duro” llamado del alcalde Pumarejo a los alegres barranquilleros, pero la gente sí puede hacerlo desde sus casas, con sus celulares", dice X. Andrade, quien explica que el meme es un hijo virtual de la caricatura política que se caracteriza por la baja calidad de las imágenes, lo que facilita su producción y circulación, y por el anonimato de quienes las producen.

X. Andrade, profesor de Antropología Visual y autor del libro: “The Vulgarity of Democracy: Political Pornography, Masculinity, and Politics in Ecuador”, con la colaboración del Laboratorio de Antropología de la Imagen de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Andes y Santiago Rueda, curador e investigador de arte contemporáneo, hicieron una colección de 50 memes humorísticos -de 600 que escogieron inicialmente- que en conjunto narran lo que ha sido hasta hora la vivencia de esta pandemia especialmente en Colombia. Acá la presentamos por primera vez en esta historia:

Haga clic en cada imagen para verla más grande.
 
 

X. Andrade y Santiago Rueda escribieron un ensayo a partir de los memes. El texto completo se puede descargar aquí. A continuación, citamos varios extractos en que analizan la forma en que hicieron la colección:  

"De los chistes como del COVID-19 no se escapa nadie, y del Papa para abajo, como para arriba, todos hemos servido para ser depositarios de algo de humor".

 

"En los primeros días, las imágenes religiosas, como La Última Cena de Leonardo da Vinci, sirvieron para burlarse de la soledad que empezaba a vivirse en las ciudades italianas.... Los memes testificaron el gradual cierre de museos y espacios culturales".

"Después nos acompañaron en el desconcierto, la incertidumbre y el posterior tedio del confinamiento. Para quienes podemos estar guardados, porque la población masiva de habitantes de la calle en Bogotá da cuenta de otras formas de padecimiento. ¿Todos estamos en el mismo bote? Relativo gracias a las desigualdades estructurales en países con la salud privatizada".

"En una caricatura política, publicada por Chócolo en El Espectador, la muerte con guadaña y en nombre de las EPS, da la bienvenida a Colombia a COVID-19."

"Y así retratado como una tóxica pelusa verde brillante, COVID-19 nos acecha. Pero no es la peor amenaza".

"Otros miembros de la familia pueden ser igual o peor de preocupantes, y no sabíamos tampoco que la pandemia nos iba a llevar a enfrentarnos también, a nosotros mismos".  

"El confinamiento nos mostró que el mal entra por los ojos y por la boca.  La obesidad, como el aumento de peso y el acaparamiento, en especial de papel higiénico, nos han hecho reflexionar sobre lo poco limpia que tenemos la conciencia".

"El gatico blanco, que nos acompañó activamente en los memes del 21 N, sabiamente se aisló y no hemos podido disfrutar, sino muy marginalmente, de sus cínicas respuestas".

"No obstante, fue ampliamente reemplazado por una proliferación milagrosa de la naturaleza y todo tipo de animales, hasta jurásicos, en plena Plaza de los Periodistas".

"Las mascotas, en especial los privilegiados perros que sí pueden echarse una vueltica en estos días, se añaden a la suma de lo que es la vida cotidiana, sin importar la clase social ni la nacionalidad, pues el virus, para bien, ha tendido a igualarnos".

"Muchos de los memes que componen esta pequeña muestra vuelven reiterativamente sobre el manejo político y oportunista del tema".

"Otros, aluden a los efectos mismos de la cuarentena sobre el teletrabajo, para muchos, como una forma de respuesta lúdica frente al capitalismo voraz que los hace miserables en su día a día".

"La educación virtual, igualmente, es ridiculizada".

Esta colección es solo una pequeña muestra de los centenares de memes que se han producido durante el coronavirus, como una reacción al bombardeo de noticias preocupantes que recibimos a diario: "El necro humor emerge, así, como un poderoso comentario de desfogue" dice X. Andrade.  

Explica, además, que el mundo de los memes es complejo y contradictorio porque su producción no está centralizada: "es común encontrar en ellos contenidos sexistas, racistas, clasistas, que reflejan la sociedad".

Generalmente se insertan en nichos, pero cuando un meme es exitoso circula en todos los grupos sociales y como la caricatura política hacen aveces contrapeso al poder.  

X. Andrade y Rueda terminan su ensayo diciendo que "la joya del postre la ponen quienes, desde el poder, le apuestan en estos tiempos de miseria inconmensurable a la guerra" en clara alusión al anuncio reciente que hizo EE.UU. de que movilizaría sus tropas hacia Venezuela por el mar Caribe, una acción que el Canciller colombiano, Carlos Holmes Trujilló, aplaudió.

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El hospital público que recibirá más casos graves en Antioquia está listo para la primera tanda

jueves, 09 abril 2020 14:35:56

Para que no suceda lo que se ha visto en España, pacientes en el suelo en un hospital colapsado, el Hospital General de Medellín, el centro hospitalario público al que se prevé llegarán más casos graves de coronavirus en Antioquia, se prepara desde hace dos meses. Incluso antes de que comenzara el conteo de infectados en Colombia, sin prisa pero sin calma. 

 

El Hospital General, ubicado en el Centro de Medellín, es el hospital público de alta complejidad con más capacidad para atender pacientes críticos en Antioquia. Los otros dos son el Hospital La María, en el barrio Castilla de Medellín; y el Hospital Manuel Uribe Ángel, en Envigado.

Antes de arrancar la pandemia, tenía una capacidad instalada de 23 camas de cuidados intensivos (UCI) de adultos y 253 camas generales de adultos, con una ocupación del 95 por ciento. 

Es allí donde llegan los casos más complicados de toda la ciudad. También hay otros, pero son privados. Y es a este donde llegan los pacientes de EPS subsidiadas en Medellín.  

Cuando la enfermedad aún no salía de Europa, instalaron un lavamanos en el hall principal con dispensadores de alcohol glicerinado, como prevención y como un ‘recorderis’ para que todos los que entraran usaran de manera adecuada los que hay por todo el hospital.

Su experiencia en este asunto no es nueva. En el 2015, y por primera vez para un hospital colombiano, se ganaron el Premio Latinoamericano de Excelencia en Higiene de Manos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un reconocimiento honorífico.

Con la limpieza empezaron a ser más rigurosos, revisando, por ejemplo, que el personal del aseo tuviera las botas adecuadas, y también con la desinfección de suelos y paredes. Además, implementaron un mayor control en el uso de elementos de bioseguridad en Urgencias, UCI, y en general, donde el personal de salud pudiera tener contacto con personas infectadas.

Previendo que los tapabocas están escasos en Medellín y puede haber un desabastecimiento de mascarillas N95, el Laboratorio de Cocreación del Hospital General de Medellín (conformado por la Universidad CES y la EIA); y con la ayuda de Familia, Seguros Generales Suramericana, Representaciones Henao Ltda. y Ultrabordados, desarrolló una mascarilla protectora de alta eficiencia de filtración, reutilizable y con filtro intercambiable.

Hasta el momento, según el Hospital, no han tenido ningún paciente hospitalizado por covid-19, aunque desde que apareció el primer caso en Antioquia el 9 de marzo, han surgido aquí y allá rumores infundados dentro del hospital de que llegó algún infectado.

“Dicen que llegó un caso con todos los síntomas, que es casi seguro. ¿Y la prueba?, ah, no, es que se demora”, nos cuenta una persona que trabaja en el Hospital.

“Cuando te dicen ‘ese paciente está allá’ (un caso sospechoso de coronavirus), se genera cierta ansiedad y temor entre los empleados, pero después nos tranquilizamos y pensamos ¿dónde quedaron las tuberculosis, una cándida o enfermedades mucho más peligrosas?”.

Es que el covid-19 no es la patología más grave que hayan atendido en el Hospital General de Medellín. Lo que preocupa es que puede llegar a colapsar el sistema de salud.

Las adecuaciones, para estar listos

Desde que se registró el primer contagiado en Medellín, comenzaron a adecuar la infraestructura para recibir pacientes. 

El octavo piso de la torre sur, que hasta ahora había prestado servicios tanto de UCI como de cuidados especiales (UCE), quedó solo para pacientes con problemas respiratorios en estado desde moderado a severo, con 30 camas UCE. 

Y, a la UCI del segundo piso de la misma torre, llegarán los pacientes críticos de coronavirus y con infecciones respiratorias agudas (IRA).

Esto hace parte de un proyecto para incrementar la capacidad de atención del coronavirus con dineros de la Alcaldía (7 mil millones) y del Hospital (11 mil millones), para quedar con 316 camas generales, 48 camás UCI de adultos y 30 UCE de adultos, con todo lo que esto implica: ventiladores en el caso de las UCI, computadores, monitores, mantenimiento y personal, entre otros.

Y 12 camas UCE adicionales, del área de cardiología, también podrán usarse para atender el covid-19.

El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, mostró el viernes que ya contaban con algunos de ellos:

Cuando terminen de llegar todos los equipos previstos, Antioquia quedará con un total de mil camas UCI instaladas, en un lapso de hasta 30 días, según lo que nos dijo Luis Gonzalo Morales, Gerente del Coronavirus para Antioquia.  

Esto implica prácticamente doblar las camas que existen hoy (555 camas UCI) en el departamento, la mayoría en el Valle de Aburrá, con más de 430, y la ocupación varía entre el 70 y 90 por ciento. 

Contemplan la posibilidad de usar las camas generales para atender pacientes de covid-19, en un eventual desborde de capacidad hospitalaria en Antioquia, pero esperan que no suceda.

Las pre-ocupaciones

Como la mayoría de hospitales públicos en Antioquia son de mediana y baja complejidad, es decir, no cuentan con los recursos necesarios para atender pacientes en estado crítico, el Hospital tenía planes, hasta el viernes pasado, de usar un local contiguo de 2 mil metros para albergar entre 500 y 800 pacientes con sospecha de coronavirus, de ser necesario.

Sin embargo, en la visita que les hizo el alcalde Quintero el viernes, les dio la noticia de que el Hospital General de Medellín será la entidad que opere la clínica Saludcoop de la 80 cuando esté lista, en el suroccidente de la ciudad. 

Esta, de 22 mil metros, fue cerrada definitivamente hace casi año y medio por la Secretaría de Salud de Antioquia, por las deficiencias en los servicios, y este 27 de marzo tomada por la Alcaldía en comodato para comenzar a acondicionarla y atender la pandemia.

Así que los 100 catres y 150 pipetas de oxígeno que el Ejército les había prometido, después de su solicitud de ayuda para comenzar a acondicionar el local, seguramente, dicen del Hospital, irán a la clínica, o para los hospitales que la Alcaldía y la Gobernación piensan montar en el centro de convenciones Plaza Mayor, en el Estadio Atanasio Girardot y/o en la Universidad de Antioquia. 

Aunque no descartan el uso del local, prestado por Comfama, como bodega o como resguardo para el personal. 

Mientras aumenta la demanda, la dinámica en la sala de Urgencias del Hospital, en la parte posterior, comenzó a cambiar: acordonaron dos de las tres entradas vehiculares y, hasta ahora, el triaje sigue funcionando adentro, pero la idea es montar unas carpas afuera donde se realice una especie de pre-triaje para separar a los pacientes con covid-19.

¿Usted viene por afección respiratoria? para la izquierda, ¿usted por una fractura? para la derecha”, nos explica uno de los empleados del Hospital.

El Hospital General tiene alrededor de 1500 médicos, enfermeros, auxiliares médicos y especialistas que trabajan diariamente y que están en capacidad de atender a los enfermos. Y dentro de los 300 administrativos, hay una parte de profesionales de la salud, que se dedicaron a labores administrativas, pero pueden suplir necesidades en algún momento si los llegan a necesitar ante un pico de pacientes.

Con esto en mente, están capacitándolos a todos: antier, sobre cómo usar los equipos de bioseguridad; la semana pasada, cómo intubar un paciente.

Y con los residentes de la Universidad CES, preparan una línea de atención telefónica para gente que quiere consultar sobre el covid-19, para que los estudiantes puedan apoyar desde sus casas, en un principio. 

Lo financiero

El presupuesto de esta entidad pública descentralizada, propiedad del Municipio de Medellín, es de 245 mil millones de pesos para el 2020. Las EPS y el Estado le adeudan  390 mil millones de pesos, poco, comparado con la cartera de otros hospitales de Antioquia.

Sumada, la cartera de los 123 hospitales públicos del departamento asciende a 1.2 billones de pesos, y la preocupación en el Hospital General es que los enfermos graves con EPS subsidiadas les lleguen ante la incapacidad de otros centros hospitalarios de hacerlo.

“Si al Hospital le pagaran esos 390 mil millones de pesos, tendría cómo afrontar cualquier situación de pandemia que se pueda producir, con recursos propios”, explica la oficina de prensa del Hospital. 

Esperan estar dentro de los beneficiarios de 2.1 billones de pesos que anunció la semana pasada el ministro de Salud, Fernando Ruiz, que enviará entre abril y mayo para que hospitales públicos y privados tengan liquidez y no acumulen una mayor cartera.

En todo caso, el 2019 fue un buen año. El Hospital General recibió 8.900 millones de pesos y, este año, otros 15.215 millones por el Acuerdo de Punto Final, mediante el cual el Gobierno saldó deudas del sistema de salud, lo que les da un mayor flujo de caja.

Por primera vez, el Hospital cerró con superávit: 175 mil millones de pesos que pensaban recaudar el 31 de diciembre, lo hicieron el 10 de noviembre. 

Por eso sienten que están listos para atender la primera tanda de contagiados, aunque con un nuevo gerente, que lleva menos de dos meses, pues el anterior fue destituido por la Procuraduría en enero por un contrato irregular.

Sin embargo, no están seguros de que tengan suficiente dinero para afrontar una avalancha de pacientes si el virus se dispara.

El Hospital General de Medellín solo ha recibido ayuda oficial de la Alcaldía (los 7 mil millones del proyecto de ampliación de unidades UCI y UCE) y nada del Gobierno Nacional para enfrentar el coronavirus. 

Aunque el Presidente Iván Duque les envió una carta a los directores y gerentes de las IPS del país hace dos semanas diciendo que el Ministerio de Salud se pondría en contacto para enviarles recursos. Hasta el cierre de esta historia, el Hospital General de Medellín no ha recibido esa llamada.

Urgencias del Hospital General de Medellín.
Silla Nacional
Daniel Quintero Calle

Daniel Quintero Calle

Alcalde electo de Medellín

Columna

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06 de Abril de 2020

Violencia y cuarentena

<p>Como es común al cierre de cada mes, las autoridades de las principales ciudades de Colombia han dado a conocer cifras y estadísticas del comportamiento de los principales delitos que nos afectan como ciudadanos en nuestro día a día. Sin duda alguna, marzo fue un mes interesante de reducción en la mayoría, pero aún más interesante ha sido el comportamiento a la baja durante las semanas de cuarentena que hemos experimentado. Y si bien algunos han querido izar bandera con estos datos, una mirada más sensata nos obliga a aceptar que hoy no tenemos manera de compararlos con nada previo (esta situación es única) y que, por lo mismo, deberíamos abrir más los ojos para identificar los cambios, el momento y lo que puede pasar.</p>

<p>En efecto, los delitos de alto impacto bajaron drásticamente durante el tiempo que lleva la cuarentena. Según cifras entregadas por la Policía Nacional, en comparación con el mismo periodo del año anterior hubo una reducción nacional del 70 por ciento&nbsp;en todas las tipologías de hurto.</p>

<p>Ahora bien, no es una cifra que sorprenda ni deba enorgullecer a nadie. El delito de hurto, cualquier sea el bien afectado, ocurre en su gran mayoría en las calles y en el espacio público, justamente ajenos a nuestra cotidianidad durante los tiempos del virus. Incluso el hurto a residencias ofrece un comportamiento diferente, pero por la relación inversa de la cuarentena. Para este caso, la mayoría de hurtos en esta modalidad se ejecutan en residencias vacías y se concentra en fines de semana, situaciones ambas de las que carecemos: hoy –casi- todos estamos en casa y salir de paseo un fin de semana lleva varios días sin ser una verdadera opción –para la mayoría responsable.</p>

<p>Si bien hay excepciones que deben preocupar a las autoridades, como lo denunciado por líderes de Belén en Medellín sobre atracos en residencias perpetrados por grupos criminales, y situaciones de saqueo en casos muy particulares del territorio nacional que fueron atendidos por la Policía, la disminución es una realidad que seguramente veremos con más claridad a final de abril cuando las cifras estén realmente consolidadas.</p>

<p>En el mismo sentido se evidencia un menor número de homicidios. De hecho, para el tiempo de cuarentena la Policía indica una reducción de más del 50 por ciento&nbsp;en todo el país, que se suma a un dato de la mayor relevancia y totalmente vinculado: 80 por ciento&nbsp;menos riñas en las calles de nuestro territorio. De nuevo, como cuando nos llevamos la mano a la sien cuando algo nos preocupa, la explicación está en el encierro. Gran parte de este delito, superando en las ciudades capitales el 90 por ciento&nbsp;sin importar la modalidad, ocurre en las calles y en el espacio público.</p>

<p>La pregunta ahora es ¿qué va a pasar después? Cuando el comportamiento de un delito obedece a&nbsp; asuntos absolutamente ajenos a las acciones institucionales de persecución del crimen y de sus responsables, y está mediada por circunstancias públicas como la cuarentena y algunas oscuras que seguramente no conocemos (la GDO La Sierra reforzando el mensaje de Stay Home, por poner cualquier ejemplo), el movimiento del mismo cuando las circunstancias cambien tiene que seguir siendo una preocupación que debe atenderse y sobre la cual debe haber preparación.</p>

<p>No podemos perder de vista una realidad a la que nos vamos a seguir viendo enfrentados. La violencia y su naturaleza no se desaparecieron en la cuarentena, se encerraron. De hecho, y volviendo a los datos, según información oficial se registró un aumento de más del 90 por ciento&nbsp;en el número de llamadas a la línea de atención a mujeres 155 en todo el país durante lo que llevamos en la medida, la mayoría de los casos por asuntos de violencia intrafamiliar.</p>

<p>En materia de seguridad y convivencia no podemos seguir señalando únicamente al movimiento de cifras, sino de manera definitiva a las causas y los problemas arraigados que tiene que resolverse de manera contundente. Y si bien el papel que juegan las autoridades y organismos de seguridad y justicia es trascendental, a veces olvidamos que el delito y la violencia suceden en el seno de lo que somos como sociedad.</p>

<p>Este tiempo de encierro nos debe servir, más que para reducir delitos y sacar irrelevantemente el pecho, para preguntarnos qué hacer como sociedad para erradicar la violencia de las calles y en nuestras casas.</p>

<p>&nbsp;</p>

<hr />
<p>*Fotografía tomada de pixels.com</p>

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Villa del Rosario es una bomba de tiempo para el Covid-19

jueves, 09 abril 2020 08:22:33

En Villa del Rosario, municipio fronterizo de Norte de Santander, hay un barrio de seis manzanas en el que se conjugan los grandes problemas del país: pobreza, contrabando, grupos ilegales, carencia de servicios públicos y sobre todo, una migración desbordada. 

La pandemia no solo los ha hecho más visibles, sino que sumó un desafío a la lista que agrava todos los demás: el hacinamiento en el que están pasando la cuarentena cerca de 10 mil personas, en su mayoría venezolanos, y  la decisión de muchos que han decidido retornar.

Aislamiento en hacinamiento

Villa del Rosario está hacia el oriente de Cúcuta, a unos 15 minutos en carro y hace parte de su área metropolitana. Allá la gente vive en su mayoría del comercio que propicia el hecho de ser municipio fronterizo. Allí está el puente Simón Bolívar que, de los 7 pasos legales que hay hacia Venezuela, es el más grande. 

 

Según el Alcalde Eugenio Rangel, allá viven cerca de 140 mil personas y aunque se mueve mucha plata por el paso fronterizo, es un municipio de cuarta categoría cuyo presupuesto de inversión no supera los 7 mil millones de pesos anuales. 

Uno de los sectores más vivos de Villa del Rosario es La Parada, un barrio de estratos 1 y 2 donde queda el puente fronterizo. Allá siempre han vivido del comercio legal e ilegal y desde que empezó la crisis migratoria de Venezuela, se ha sobrepoblado. 

Según nos dijo el Alcalde aunque antes de la crisis en Venezuela allí vivían algunos venezolanos, no era un número significativo. Actualmente, según él, hay 97 mil habitantes colombianos y 37 mil venezolanos. 

Esa sobrepoblación ha sido muy desordenada. En el barrio se mueven economías ilegales como contrabando (sobre todo de comida) y microtráfico por lo que algunas calles resultan peligrosas para gente que no sea conocida en el barrio. 

También porque mucha gente resultó adecuando casas y bodegas como residencias a cambio de 3 mil, 4 mil o 5 mil pesos la noche. 

Por esas tarifas, las condiciones suelen ser deplorables: la más barata significa dormir en un cartón o en el suelo; la intermedia, en colchoneta; y la más cara, también en colchonetas pero sobre camarotes metálicos de tres pisos. 

“Los venezolanos trabajaban por conseguir la plata del día. Muchos se devolvían a dormir a Venezuela y no se quedaban todos los días acá. Otros dormían en la calle si no les alcanzaba para pagar la noche”, nos contó Juan Carlos Guevara, líder comunal de ese barrio. 

De modo que la gente que dormía allí, de una u otra manera, estaba rotando. En las casas resultaban 10 personas alojadas y en las bodegas, en cubículos hechos con drywall (cartón yeso), hasta 60 o 70 personas. 

Aunque eso ya superaba la capacidad de esos lugares, solo pasaban la noche y salían temprano a buscar la plata para comer y pagar la siguiente noche. En realidad, no era su vivienda.

El problema es que en medio de la crisis del coronavirus, muchos decidieron quedarse allí a pasar la cuarentena. 

En un principio, no la estaban acatando completamente. Los primeros días de la medida circularon noticias de cómo muchos de ellos seguían en las calles rebuscando lo del día.  Pero al cabo de tres días, el Alcalde militarizó la zona y, entonces, salió a la luz el hacinamiento. 

Según un censo que hicieron entre la Gobernación, la Alcaldía y agencias de cooperación internacional hace 10 días, hay casas en donde están viviendo 40 y hasta 50 personas. Bodegas con hasta 300 personas, ahora sí, viviendo las 24 horas del día en ellas. 

“Viven en condiciones de insalubridad terribles. Esos lugares no son hoteles y no tienen la capacidad para vivir así. No solo por espacio sino porque los recursos de agua, luz y gas no dan para eso”, nos dijo Ezequiel Acuña, el secretario de Gobierno de Villa del Rosario. 

En el recorrido que hicieron vieron cómo hay casas que no tienen luz eléctrica y que tampoco están conectados a red de gas y lo consiguen en pimpinas.  

A eso se suma el hecho de que durante las últimas dos o tres décadas en Villa del Rosario ha habido racionamiento de agua. La red del acueducto no da a basto, de modo que entre distintos sectores del municipio tienen turnos cada 4 o 5 días de agua. Por eso, las casas tienen tanques de almacenamiento pero su capacidad es para familias promedio: 4 o 5 personas máximo. 

Viviendo más de 20 personas en una casa, en La Parada se les está acabando el agua en dos días. 

Además, si las bodegas tienen dos baterías sanitarias no tienen tres. Igual pasa con las cocinas: de a una por casa o bodega. 

La Alcaldía ha tenido que llevarles agua en carrotanques y muchos están cocinando en ollas comunitarias en la puerta de las casas. 

Pero el problema real no es cómo cocinar sino qué comer. Además de lo riesgoso que es que en ese hacinamiento haya algún contagiado, que toda esa población no tenga qué comer implica que en cualquier momento salga a las calles a rebuscarse algo e incumplan masivamente la cuarentena. 

Desde el día del censo, ese riesgo ha estado medianamente controlado. 

En esa jornada, en la que también hicieron encuestas de salud (no encontraron a nadie con sintomatología de coronavirus pero sí a 40 personas con otras afecciones) y desinfectaron casas, repartieron 10 mil mercados donados por cooperación internacional y 2 mil kits sanitarios (con cosas como jabones, pañales, pañitos y toallas higiénicas).

Eran mercados por familia, lo suficientemente grandes para 15 días, según nos dijeron dos funcionarios que participaron de la jornada. Es decir, previendo que les alcanzara hasta el plazo inicial de la cuarentena, el 13 de abril. 

Ahora, con las dos semanas adicionales, las autoridades locales vuelven al mismo problema del inicio de la cuarentena.  

Villa de Rosario difícilmente podría costearlos. El presupuesto, como dijimos antes es mínimo y este año, dado que los recaudos se aplazaron por la pandemia, difícilmente cuenten con lo proyectado. 

También tienen que ver cómo se las arreglan para invertir en salud. Para dimensionar la precariedad del sistema allá: el registro de ciudadanos nacidos en Villa del Rosario es solo por partos en casa, porque el único hospital que hay, no tiene capacidad para atender maternas. Todas son remitidas a Cúcuta.

Y la Gobernación, como contamos en esta historia, tiene muy pocos recursos disponibles en medio de la crisis. 

Según nos dijeron tanto en la Alcaldía como en la Gobernación, el Gobierno ya se comprometió a entregarles otros 10 mil mercados para aprovisionar en La Parada.

“Pero uno no puede contar con esos mercados hasta que no estén acá listos para despachar. Hace rato hay muchos recursos comprometidos pero que no han llegado a las regiones (...) Aún no hay asegurado nada”, nos dijo un funcionario que está atendiendo el problema en La Parada pero prefirió no ser citado. 

Aún están tabulando la información del censo y por eso no hay un dato exacto de cuántas de esas casi 10 mil personas son venezolanas, pero las cinco fuentes con las que hablamos para esta historia, nos dijeron que en su mayoría son del vecino país. 

Y el secretario de fronteras, Victor Bautista, nos dijo que estiman que al menos más de 2 mil son niños. 

Esa cifra tenderá a crecer. Tan fácil como es cruzar por las trochas o el río desde Venezuela hacia Colombia. O, con los cientos de venezolanos que están empezando a retornar a su país, cuyo paso obligado es Villa del Rosario. Como la crisis en Venezuela es peor, puede que muchos resuelvan luego devolverse.

Los retornados

Entre el barrio La Parada y  San Antonio, en Venezuela, solo está el río Táchira. 

Por eso, el día de la entrega de mercados los funcionarios presenciaron cómo gente del otro lado de la frontera, donde también viven en medio de la pobreza, intentaba cruzar para ver si les podían dar a ellos. 

“Tuvimos una dificultad, yo no pensé ver eso. La población que está a 40, 50 metros (en San Antonio), intentó llegar. Vimos niños, mujeres en el río, tratando de pasar para recibir ayudas”, nos dijo Bautista, el secretario de Fronteras de la Gobernación. 

Ese día, la zona estaba totalmente militarizada, y el caos alrededor de la entrega de mercados se pudo controlar. Pero esa militarización no se puede sostener, por los 2 mil kilómetros de frontera que tiene Colombia con Venezuela; sólo por Villa del Rosario, hay más de 14 pasos ilegales identificados.  

Pero más allá del paso desde Venezuela hacia Colombia que, como contamos en esta historia es casi imposible de controlar, también está el de los venezolanos que están buscando retornar a su país. 

La última semana se ha registrado en medios y redes sociales cómo desde distintas ciudades del país están saliendo buses llenos de venezolanos rumbo a la frontera, buscando devolverse porque no están pudiendo trabajar acá por la cuarentena. 

Incluso, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, en medio de una controversial propuesta de vuelos para retornados, dijo que muchos venezolanos están llegando a esa ciudad desde Ecuador buscando alcanzar la frontera. 

Eso, de entrada, viola la cuarentena porque implica que cientos de personas recorran medio país haciendo paradas en distintas ciudades. 

De hecho, algunos de esos buses no tienen asegurado el trayecto hasta la frontera. Eso quedó en evidencia con los 250 venezolanos provenientes de Bogotá que hace una semana amanecieron en Bucaramanga sin que nadie supiera cómo llegaron. Estuvieron ahí un día, hasta que la Alcaldía les gestionó la logística (según ellos a través de donaciones de privados) para llegar hasta la frontera.

Sumando casos como este, según los cálculos que tiene la Gobernación de Norte de Santander, en los últimos 4 días han llegado a la región cerca de 1.400 venezolanos en buses. 

Esa cifra es nada si se compara, por ejemplo, con la cantidad de migrantes que solían entrar al país a diario antes de la pandemia (cerca de 50 mil). 

Pero, con el coronavirus y para un municipio tan pequeño como Villa del Rosario, sí implica sumar esfuerzos logísticos para que ese flujo de personas no termine desencadenando que los casos de contagio se disparen allí. 

Sobre todo porque en Norte de Santander ya hay 25 casos, 2 en Villa del Rosario, y un muerto (precisamente una persona que vivía en Venezuela y cruzó la frontera para recibir atención médica). 

Además, si como se prevee, hay ciclos de cuarentena durante todo el año, puede que el retorno aumente. Por ejemplo Diana Cuevas, directora de la Fundación Unidos Colombia y Venezuela, que atiende población migrante en Cali, nos dijo que tiene información de cerca de mil familias venezolanas que están organizándose para retornar. 

“Hasta ahora, solo hemos podido coordinar esas llegadas con Santander. Si hay otros entes territoriales promoviendo esas salidas desde sus jurisdicciones, no han coordinado nada con nosotros (...) cualquier día podemos recibir mil personas y eso, con el coronavirus, es delicado”, nos dijo el secretario Bautista. 

Más allá del tránsito que implican esos retornos, las autoridades en Norte de Santander ya están previendo dos problemas futuros. 

Por un lado, en el terminal de transportes de San Antonio hay cientos de venezolanos retornados esperando que el gobierno de su país los ayude a volver a sus casas. Si eso no sucede pronto, dado que en Venezuela también están en aislamiento y hay más limitaciones que acá para conseguir qué comer, puede que esos retornados terminen quedándose en la frontera, yendo y viniendo ilegalmente, buscando acceder a ayudas humanitarias del lado colombiano. 

Por el otro, la inestabilidad política del gobierno venezolano. Así como durante los últimos cinco años ha cerrado la frontera varias veces sin avisar, en Norte de Santander temen que el día que quieran, cierren el paso para retornados. 

“Ayer, por ejemplo, cerraron el paso durante cinco horas. Quién sabe cuándo se les de por cerrarla para sus connacionales, completamente”, nos dijo Bautista. 

En ambos escenarios, en medio de la pandemia,  Villa del Rosario puede terminar albergando muchos más venezolanos de los que ya hay, aunque su capacidad administrativa no dé para más.  

 

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Los trapos rojos pintan el drama por las ayudas que aún no llegan en Bogotá

miércoles, 08 abril 2020 16:18:15

 

“Estos ya parecen barrios liberales”. El edil del Polo Christian Robayo describe así su localidad, Ciudad Bolívar, que por estos días se llenó de trapos rojos en las puertas y ventanas de muchas casas en donde la gente manda la señal de que, sin poder salir a trabajar, necesita un mercado o un subsidio para comprar comida después de 20 días de cuarentena.

Los trapos rojos, que para muchas personas se han hecho familiares a través de fotos en redes sociales (vea aquí y aquí), no sólo se han visto en el Sur, sino en el centro de Bogotá, así como en otras partes del país. No es claro en qué momento nació la idea de ponerlos, ni ndónde, pero en esta ciudad pintan el drama de al menos 238 mil de las 500 mil familias a las que la alcaldesa Claudia López les prometió una ayuda en dinero o en especie, de la Alcaldía o del Gobierno Nacional, para llevar sin hambre el aislamiento que la ciudad comenzó el 20 de marzo para evitar la propagación del coronavirus.

López puso como plazo inicial la semana pasada para llegarles a las 350 mil familias más pobres de estratos 0, 1 y 2, con ayudas de alrededor de 423 mil pesos.

Sin embargo, esta mañana dijo en rueda de prensa que esa meta se cumplirá el próximo domingo, y que a los 150 mil restantes les entregarán bonos o mercados de aquí al 27 de abril, cuando termina la extensión de la cuarentena.

Hasta ahora les ha llegado a 262 mil familias, un logro muy grande teniendo en cuenta que tan sólo un día antes llevaban 185 mil.

El problema es que la gente que hasta ahora no ha sido atendida comenzó a salir a protestar o, como le dijeron algunos a La Silla Vacía, simplemente no sabe qué hacer.

Voces del desespero

Además de los trapos rojos, ayer en la ciudad hubo otras tres muestras del desespero y descontento de mucha gente que siente que necesita ayuda mientras no puede trabajar, pero no la ha recibido.

En Suba y en Bosa, grupos de obreros de la construcción salieron a protestar porque son trabajadores que viven a jornal y en la cuarentena no han podido trabajar ni recibido ayudas. 

Los de Suba, de hecho, habían salido la semana pasada y habían llegado a un acuerdo con la Alcaldía de seguir discutiendo por medio de un grupo de whatsapp para evitar que se volvieran a juntar tantas personas. La Alcaldía quedó de evaluar si aplicaban para recibir alguna ayuda o subsidio.

Ayer también hubo un grupo de vecinos del barrio Arborizadora Alta, en Ciudad Bolívar, que salió a protestar porque la Alcaldía instalará allá durante la cuarentena un albergue para gente que no tiene vivienda. Uno de los protestantes le dijo a RCN Radio que no lo permitirían mientras ellos no recibieran ayudas también. 

La Silla Vacía habló con personas de cuatro localidades que contaron cómo han vivido sin ayuda hasta ahora a pesar de que la necesitan:

Tracy Torres Murcia. Barrio San Isidro (San Cristóbal): “Tengo 27 años y vivo con mis hijos de nueve y dos años. Mi trabajo era vender tinto por la calle, en la zona de mecánicos de San Isidro, pero los talleres están cerrados. 

Nunca he aplicado a nada de Familias en Acción, nunca fui a averiguar. Hasta ahora que está pasando esto fue que pregunté por eso, pero igual en mi casa no tengo acceso a internet ni a computador. 

Le pedí a mi mamá que me metiera en el listado que está haciendo la Alcaldía de vendedores informales a ver si por ahí logro una ayuda. 

El viernes pude recoger el bono que dan por los refrigerios de mi hijo en el colegio y con esos 50 mil pesos compré seis artículos: pollo, habichuelas... Gracias a Dios todavía tengo mercado, aunque no tengo mucha plata y ahora que extendieron la cuarentena no sé cómo hacer. 

La gente intenta rebuscarse. Ayer, por ejemplo, me encontré a una colega que llevaba dos termos escondidos y vendió dos tintos en una droguería. Son 1.200 pesos que sirven para un pan, pero la Policía la ha visto varias veces y le ha dicho que se vaya para la casa”.

Jorge Ariza. Asentamiento en la vía a la vereda Quiba (Ciudad Bolívar): “Esto no es un barrio. Es un asentamiento recostado a lo que antes se conocía como Bella Flor. Somos unas 60 familias que desde el 2009 llegamos como víctimas de desplazamiento del Tolima y Córdoba. Hicimos las casas en madera. La mayoría somos campesinos que aprendimos el rebusque y nos dedicamos al reciclaje, la construcción y al trabajo informal. Hemos sacado los trapos, pero nada.

A unos sí les ha llegado lo de Familias en Acción, a los de la tercera edad les han llegado sus bonos y las mamitas han podido ir a reclamar el bono que les dan por los refrigerios de sus hijos. Pero a los que vivimos del rebusque no nos ha llegado nada para la alimentación de la familia. 

Hasta ahora hemos vivido con las reservas que cada uno tiene, y como vivimos del reciclaje, a veces sale uno por familia a ver qué consigue. 

También hemos tratado de autogestionarnos porque como algunos tienen huertas, siembran ahí lo que pueden y compran los huevos o la carne. Pero esta semana estamos preocupados porque no llega nada y ahora que la cuarentena se extendió nos preocupa”.

Pilar Moreno. Barrio Dorado Bajo (Santa Fe): “Esta es una casa familiar estrato 2. Aquí vivo con mis tres hermanos discapacitados que son adultos mayores. Ellos no pueden trabajar y por eso reciben un bono de discapacidad de la Alcaldía con el que uno reclama un mercado, pero estamos con lo que recibieron el mes pasado y yo, que trabajo haciendo aseo en apartamentos, no he podido volver a salir.

A mí me hicieron la encuesta del Sisbén, pero hasta ahora no me ha llegado nada por eso. Tampoco he ido a pedir nada a ningún lado porque como dicen que uno no puede salir”.

Dolfi Rubiano. Barrio San José sur (Rafael Uribe Uribe): "Tengo 42 años. Este es un barrio estrato 3. Soy ama de casa, tengo un niño de 11 años y vivo con mi esposo y mis suegros, que son adultos mayores. Yo no puedo trabajar porque sufro del corazón y mi esposo se dedica a hacer estampados, pero paró con la cuarentena.

Antes de que comenzara todo esto yo estaba en el programa Bogotá te nutre, de la Alcaldía, en el que me llamaban para llevar a mi hijo a que lo pesaran y verificaran si se estaba alimentando bien. Ahí nos daban un mercado mensual, pero este mes no han llamado. Y yo estoy registrada en el Sisbén, pero hasta ahora tampoco he recibido ayudas por eso. Tengo una vecina que nos ha ayudado con mercado. Por ejemplo, ahora me trajo un pollo”.

El lío para llegarle a la gente

Hace dos semanas, cuando Claudia López lanzó el programa Bogotá Solidaria en Casa, dijo que como entre las 500 mil familias que tienen como objetivo también entraban aquellas que generalmente no reciben subsidios del Estado y por lo tanto no están en las bases de datos de Familias en Acción, Jóvenes en Acción o del programa de Adulto Mayor, las buscarían para entregarles las ayudas.

Inicialmente hubo facilidades, como que las empresas de telefonía celular, gracias a una orden de la Superintendencia de Industria y Comercio, les pasaron sus bases de datos al Gobierno Nacional (que en esto trabaja de la mano con la Alcaldía) para poder ampliar las bases de datos de personas a las que pudieran llegarles, y tener el contacto para avisarles de los giros, por ejemplo.

Pero también ha habido inconvenientes técnicos para agilizar el proceso. 

El Secretario de Hacienda, Juan Mauricio Ramírez, le dijo a La Silla Vacía que cuando le pasaron una base de datos a Davivienda, los sistemas de ese banco no procesaron los números de cédula correctamente.

Además, la búsqueda en terreno de la gente que no está en bases de datos comenzó el sábado pasado (dos semanas después de que empezó el aislamiento en Bogotá), cuando funcionarios de la Alcaldía fueron a recoger información de familias que también tienen derecho a las ayudas. 

Empezaron en Chapinero y en estos días han ido a Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria.

De esa forma, comenzaron a tomar los datos, ahora sí, de las familias que viven en pagadiarios, un problema que le estalló en la cara a la Alcaldía porque a la gente que vive en esos sitios comenzaron a desalojarla desde el fin de semana del simulacro, hace ya 15 días, y en su mayoría es gente pobre que vive del diario, como contamos hace una semana.

Este trabajo en terreno no ha estado al margen de críticas. 

Marlon Cruz, edil liberal de Santa Fe, le dijo a La Silla que él acompañó el recorrido de los funcionarios en esa localidad y que no entiende por qué dejaron por fuera unos 20 barrios agrupados en una UPZ (Unidad de Planeación Zonal, grupo de barrios en los que  la Alcaldía divide las localidades) llamada Lourdes, donde dice que hay gente que también necesita ayuda.

Esta mañana, en la Secretaría de Hábitat, que coordina este proceso, le dijeron a La Silla Vacía que aún no tienen un consolidado de cuántas familias llevan hasta el momento censadas de esta forma.

El caso es que eso le ayudará a la Alcaldía a tener un mayor alcance, y a incluir a personas como Tracy Torres, la vendedora de tintos de San Cristóbal que nos habló para esta historia. O a muchos venezolanos, pues de los 453 mil que hay en Bogotá, sólo 43 mil han sido encuestados para el Sisbén, de acuerdo con la Secretaría de Planeación.

Eso se suma a que desde ayer, el Gobierno Nacional comenzó a girarle 160 mil pesos a 3 millones de personas en todo el país que tampoco están en los programas convencionales de subsidios ni serán beneficiarias de la devolución del IVA, pero se consideran población vulnerable en medio de esta emergencia.

Ese programa se llama Ingreso Solidario, lo echó a andar Planeación Nacional y la Alcaldía lo metió dentro de su paquete de Bogotá Solidaria. De hecho, fue lo que logró que entre lunes y martes el programa de la Alcaldía pasara de 185 mil a 262 mil familias beneficiadas.

No se construyó con trabajo de campo (como está haciendo la Alcaldía), sino cruzando bases de datos del Sisbén, el Departamento de Prosperidad Social y los ministerios de Trabajo, Salud y Hacienda.

Ahí, en todo caso, se corre el riesgo de girarle plata a quien no lo necesita.

La Silla Vacía conoció ayer gracias a uno de nuestros usuarios el caso de un hombre en Medellín que vive en estrato cinco al que le llegó el giro (nos mandó pantallazo) a una cuenta que ya no usa.

Y desde ayer también se volvió viral el trino de un usuario de Twitter en Neiva que muestra el pantallazo de la consignación para quejarse de que no la necesita.

Aunque aún no es claro cuál sea la magnitud de esos errores porque los giros apenas comenzaron, Planeación Nacional prevé que las bases de datos puedan modificarse sobre la marcha, para incluir o sacar gente.

Por otra parte, como lo habían advertido los expertos de Blogoeconomía en La Silla, si la premura de la emergencia hace imposible hacer una buena focalización de las ayudas, es necesario primero garantizar el mínimo vital para todo el mundo “aún cuando pueda llegar a familias en condiciones más favorables”.

Hasta ahora los programas de la Alcaldía y del Gobierno Nacional están enfocados en los más necesitados.

Y hay avances, pero los trapos rojos mandan la señal de que, tras 19 días de cuarentena en Bogotá, todavía hay mucha gente esperando.

Trapos rojo en una casa de la localidad de Santa Fe. Foto: Cortesía Marlon Cruz.
Silla Cachaca
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Detector: No, el consumo de alimentos alcalinos no cambia nuestro pH ni combate el Covid-19

miércoles, 08 abril 2020 14:21:51

Desde hace unos días está circulando en WhatsApp una cadena que asegura que el consumo de alimentos alcalinos ayudan a subir el pH y así se puede contrarrestar el nuevo coronavirus. 

Como tres de nuestros usuarios nos enviaron la cadena para verificarla, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que la publicación es falsa porque mezcla información cierta con datos fuera de contexto, y así llega a una conclusión errónea. 

Esta es la cadena que está circulando por WhatsApp:

El pH o potencial de hidrógeno es una medida que determina que tan ácida o alcalina es una sustancia y se mide en una escala de 0 (más ácido) a 14 (más alcalino). El pH de las personas usualmente está entre 7,35 y 7,45. 

Según la cadena “necesitamos consumir alimentos más alcalinos que nos ayuden a subir el nivel de pH para contrarrestar el virus”.

La cadena parte de algo cierto, y es que el pH puede definir la superviviencia de un virus. 

"Todos los virus mueren en pH extremos, tanto ácidos como básicos", explica Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III, al portal de factchecking español Maldita. Por eso, para desactivarlos usamos productos como el clorox.

Pero una cosa es inactivar el virus en superficies y otra inactivarlo a base de subir o bajar el pH del organismo, que no cambia a partir de lo que ingiramos más que por un rato breve y en el tracto digestivo.

Y eso con riesgos y efectos secundarios: "Nos sentaría mal beber cloro para inactivar al virus en la garganta, por ejemplo", explicó Alcamí. 

Esa versión es compartida por Oyewale Tomori, profesor de virología de la Organización Mundial de la Salud (OMS), quien aclaró que el nuevo coronavirus no tiene “nada que ver con el estómago, entonces ¿cómo esos ‘alimentos alcalinos’, como el limón,el aguacate y el ajo van a golpear el virus?”. 

Encima, los pHs que muestra la cadena tampoco son ciertos.

Por ejemplo, dice que el aguacate tiene un pH de 15,6, cuando la escala va hasta 14 y su pH está entre 6,27 y 6,58; o el limón, que dice que tiene 9,9 cuando al ser ácido, su pH no es superior a 7.

La cadena menciona que se basa en un estudio del Centro de Virología de Moscú, Rusia.

Al hacer una búsqueda en Google con las palabras “ph and coronavirus study virology center moscow russia”, encontramos chequeos de otros medios desmintiendo la cadena. Como reportó el portal de factchecking africano Africacheck, el único estudio sobre el coronavirus y el pH se realizó en 1991 y hacía referencia al virus de la hepatitis de ratón coronavirus tipo 4, o MHV4, un coronavirus diferente al Covid-19.

La falsa cadena ha circulado por otros países como Bolivia, Venezuela, México y España. 

Silla Nacional
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La paradoja de los cafeteros con el coronavirus 

miércoles, 08 abril 2020 11:40:54

Justo cuando las condiciones internacionales del mercado permiten que en Colombia se pueda pagar la carga de café por encima del millón de pesos, los cafeteros corren el riesgo de no poder recogerlo porque la cuarentena por el coronavirus no permite que la mano de obra llegue a sus fincas. 

Aunque la cadena de siembra, cosecha, transporte y comercialización de los productos agrícolas está exenta de las restricciones, departamentos como Huila y Cauca, que concentran un 30 por ciento de la producción nacional, y basan buena parte de su economía en la comercialización del grano, ya dijeron que no van a abrir sus fronteras para que lleguen recolectores de otros municipios o departamentos. 

Temen que al permitir esa movilidad llegue el virus a la zona rural donde hay una población más adulta y vulnerable. Por eso, están buscando la manera de conseguir esa mano de obra en lo local, aunque eso no garantice que se cumplan las metas de recolección.

La cosecha

Entre la segunda semana de abril y las primeras de junio, Colombia vive su primera cosecha masiva de café. En este periodo, según las cuentas de la Federación Nacional de Cafeteros, se aspira a recoger 6.5 millones de sacos (cada uno de 60 kilogramos), en unos 600 municipios. 

Casi la mitad de la producción anual que, por ejemplo, en 2019 fue de 14.8 millones de sacos. 

 

Como no pasaba desde hace una década, este año las condiciones internacionales, con el dólar sobre los 4 mil pesos, permiten que la carga de café (125 kilogramos) se pueda vender por encima del millón de pesos. 

A ayer, por ejemplo, se comercializó a un millón 203 mil pesos, quinientos mil pesos más de lo que valía hace un año cuando los cafeteros amenazaban con irse a paro porque estaban trabajando a pérdidas. 

La paradoja es que precisamente cuando hay un mercado favorable para las más de 540 mil familias cafeteras del país, en las fincas escasea la mano de obra. 

Para llegar a los 6.5 millones de sacos proyectados se necesitan unos 135 mil recolectores que viven circulando entre departamentos. Esos recolectores que también son llamados andariegos, arrancan su temporada en municipios con climas más templados, y luego van bajando a zonas más frías. 

Se suelen quedar en las fincas donde les venden la comida pero les permiten dormir porque se instalan unos campamentos.

Pero este año, al menos hasta el 27 de abril,  no se van a poder mover como lo hacían antes.

Por un lado, porque los terminales terrestres están cerrados y no hay transporte intermunicipal y mucho menos interveredal. 

Por otro, porque aún si se decidiera abrir parcialmente esas terminales, hay unos mil municipios que no registran casos de contagiados por el virus y que en su mayoría no están dispuestos a aceptar la llegada de extraños ni visitantes porque temen que eso facilite la circulación del virus.  

“La prioridad es la salud y permanecer libres de contagio, si bien estamos pasando por una época de precios buenos, de nada nos sirve si por una organización nuestra y por no pensar en los demás, llevamos la infección a los campos y con ellos la muerte. La prioridad es la salud”, dice Roberto Vélez, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros. 

Para hacer cumplir esas restricciones hay puestos de control del Ejército y la Policía en la entrada de los municipios, y sólo se permite el ingreso de alimentos, el transporte de servicios públicos como gas o agua, y la movilidad del personal autorizado por las excepciones del Gobierno Nacional. 

La restricción es más alta en zonas rurales donde viven una mayor proporción de viejos, que son los más vulnerables. 

Ante esa limitación, los departamentos han tenido que reinventar el sistema de recolección echando mano de los que se quedaron sin empleo, y de la escasa tecnología.

Censos de empleo

Huila es el principal productor de café de Colombia con un 18 por ciento del mercado. Tiene unas 62 mil familias cafeteras porque cultiva el grano en 35 de sus 37 municipios. 

Esta primera cosecha abarca al centro-occidente y el norte del departamento, que ponen el 40 por ciento de la producción del año. 

La meta antes del coronavirus, según el Comité Departamental de Cafeteros, era recoger un millón cien mil sacos a través de unos 40 mil trabajadores. Así la cadena de comercialización podría mover unos 700 mil millones de pesos. 

Para intentar acercarse a esa cifra, desde hace dos semanas se han venido reuniendo los alcaldes, los cafeteros representados en la Comité, el Secretario de Agricultura Departamental y las dos comercializadoras de café más grandes de la región. 

De esos encuentros, salieron una serie de medidas. 

Primero, decidieron establecer unos censos de empleo en los municipios, con la idea que la gente que vive allí (y no en otros departamentos) y que se quedó sin fuente de ingresos por la cuarentena, sea la misma que vaya a recoger el café. 

Alcaldías como la de La Plata y Gigante, ya abrieron vía WhatsApp y redes sociales institucionales, invitaciones para armar ese listado de potenciales recolectores. También están llamando a las fincas a preguntar qué tanta gente necesitan. 

En esos censos están permitiendo el ingreso de menores de edad hasta los 15 años, con permisos de sus padres. 

Después de tener ese censo, la apuesta es que se puedan armar cuadrillas de trabajo que vayan a las fincas y se regresen el mismo día. 

Entre el Comité, la Gobernación y las comercializadoras, van a reunir unos 300 millones de pesos para garantizar el transporte de los grupos. 

Además van a hacer brigadas de salud para monitorear el estado de salud de esos recolectores. 

Esa movilización local va a obligar a flexibilizar medidas como el pico y cédula para que los recolectores registrados puedan salir de sus casas, o los campesinos puedan bajar a los pueblos a vender las cargas de manera ordenada para evitar las aglomeraciones. 

“Afortunadamente para nosotros, por ahora el virus solo se ha presentado en dos municipios. Por eso la idea es mantener cerradas las fronteras terrestres, y solo permitir la circulación de la gente que se necesita y bajo unas restricciones de salud que estamos coordinando con los hospitales locales”, dijo el secretario de Agricultura del Huila, Dilberto Trujillo. 

Esa es la misma estrategia que están montando en Cauca.

Allá se concentra el 11 por ciento de la producción nacional con unas 93 mil familias cafeteras. 

En las proyecciones, tienen recolectar un millón de sacos en 31 municipios para lo que necesitarían unos 13 mil recolectores porque son cultivos más pequeños. 

La decisión de la Gobernación es permitir la movilidad local de recolectores pero condicionado a un proceso de carnetización. 

“Cada persona que vaya para una finca cafetera deberá pasar primero con ese carnet al hospital local y hacerse un chequeo médico”, explicó el secretario de Agricultura, Yesid Paz.

Con eso, no solo planean tener un inventario de recolectores, sino hacerles monitoreo para evitar que el coronavirus llegue a las zonas rurales. 

Al tiempo, están buscando sostener las rutas de comercialización, garantizando la compra del café antes, durante y después de la cosecha. 

Por su parte, el Comité Departamental de Cafeteros, tiene a 120 extensionistas o técnicos, en comunicación permanente con las fincas para saber cuándo van a empezar la recolección.

Aunque la movilización de recolectores a menor escala es la principal apuesta de los dos departamentos, esta situación también va a ser una oportunidad para que en muchas muchas fincas se empiecen a aplicar nuevas técnicas de recolección. 

La tecnología que hay

Además de un protocolo de salubridad que sacó ayer, la Federación Nacional de Cafeteros está moviendo la idea de meterle más tecnología a la recolección de café para evitar el déficit de mano de obra. 

En 2018, estrenó una máquina derribadora, un dispositivo similar a una guadaña, que sacude las ramas de café y permite que los granos que están maduros caigan al suelo. 

Es una máquina que pesa unos 5 kilos, que es de fácil manejo, y que permitiría recoger el doble de granos que con el proceso manual. 

Vale 2 millones de pesos y se ha convertido en una tabla de salvación en algunas fincas. En Huila, en estos días previos a la cosecha, la comercializadora Cadefihuila dice haber vendido unas 40. 

El otro elemento que va a entrar en escena es la lona. Es una malla de material sombreado y resistente de unos tres metros de largo por diez de ancho, que se puede tender en el suelo para que ahí caigan las pepas de café. 

Esa tela reemplaza a los recipientes plásticos o ‘cocos’, en los que tradicionalmente se echa el grano en la recolección manual. 

Tiene un costo cercano a los 350 mil pesos. Dentro del plan de contingencia de la Gobernación del Huila, el Comité y las comercializadoras, está financiar hasta en 600 millones de pesos la compra de esas lonas entre pequeños y medianos caficultores para agilizar la recolección. 

Los cafeteros tendrán una semana más para afinar esa reinvención de la cosecha, la pregunta es si será suficiente para mantener al coronavirus alejado de las zonas rurales, y,  gozar, por fin, de las mieles de un precio que vienen peleando por años.

El temor de permitir la circulación de recolectores es que a través de ellos llegue el coronavirus a las zonas rurales (Foto Fedecafé)
Silla Nacional
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Así se quedan sin trabajo los colombianos durante el coronavirus

miércoles, 08 abril 2020 00:00:10

 

Aunque todavía no hay cifras, el coronavirus amenaza con disparar aún más el creciente desempleo y ninguna de las medidas que el Gobierno ha tomado hasta ahora ha logrado evitar que los dueños de las empresas transfieran a sus empleados parte del costo de haber paralizado una buena parte de la economía para aplanar la curva de contagio.

En el último mes, el Gobierno ha sacado 15 medidas, entre decretos y circulares, que tienen que ver con la protección al empleo bajo su lógica de que, al reducirle la carga de gastos a los empresarios, beneficiará a los empleados. 

Por ejemplo, están el decreto que aplaza el pago de parafiscales del sector hotelero, el que alarga el plazo para las declaraciones de renta a todas las empresas, el que facilita el teletrabajo en zonas francas o el que extiende el plazo para la renovación de la matrícula mercantil.

También hay circulares dirigidas a proteger a los trabajadores como que éstos puedan retirar parcialmente la plata de los fondos de cesantías o una en la que el Ministerio del Trabajo recuerda que no ha autorizado despidos masivos ni suspensiones de contrato aclarando, después, que no es el encargado de decir si el coronavirus constituye o no una fuerza mayor.

No han sido suficientes. En las últimas dos semanas, La Silla Vacía recibió 141 denuncias de personas que, desde que llegó el coronavirus al país, fueron despedidas o que sus contratos fueron suspendidos y, por lo tanto, se quedaron sin un ingreso estable durante la pandemia.

Han sido despedidas de empresas grandes como RCN, Casalimpia, Totto, Semana, y Bogotá Beer Company, de hoteles como el Dorado Plaza en Cartagena, empresas pequeñas como una academia de idiomas en Medellín y multinacionales como Pelikan. 

Hablamos con 50 de ellas, quienes, además de contarnos su infortunio, nos detallaron cómo fue que dejaron de recibir ingresos en este momento en el que la salud de todos está en riesgo.

Sus historias, sumadas a las más recientes cifras del Dane que -sin coronavirus- muestran que en febrero hubo cien mil desempleados más frente al mismo mes del 2019, dan una idea de los problemas laborales que el país ya está afrontando y cuya magnitud solo se dimensionará en unas semanas cuando sepamos el dato de desempleo de marzo.

En esta coyuntura, los primeros que han perdido el empleo son los que están en período de prueba, los que están contratados por medio de empresas de trabajo temporal y los que trabajan por obra o labor, lo que también ha puesto en evidencia las falencias estructurales de una regulación laboral que es estricta e inflexible en el Código Laboral pero llena de huecos en la realidad.

“Ahorita, con la coyuntura del coronavirus, nos estamos dando aún más cuenta de que se necesita una reforma al derecho al trabajo. Es un derecho al trabajo del año 1950, que se quedó con todos los postulados de ese momento”, nos dijo la investigadora experta en Derecho Laboral de la Universidad del Rosario Adriana Camacho.

En el mismo sentido, el asesor laboral Jairo Burgos nos dijo que “hace 18 años no se le mete la mano al régimen laboral y vivimos en un mundo distinto. La regulación laboral es ahora, con el tiempo, muy estricta. Hay una inadecuación entre la legislación y las normas del mercado”.

Los más vulnerables

En esta coyuntura ha quedado claro -con importantes excepciones como Panamericana, Crepes & Waffles, Arturo Calle y otros más que suspendieron sus actividades pero siguen pagándoles la nómina a sus empleados- que para salvar sus empresas o sus utilidades (pasadas o futuras), los empresarios no están dispuestos a mantener a sus trabajadores mientras pasa el chaparrón.

Los primeros que están perdiendo sus empleos son los que están menos protegidos por la ley laboral.

Por un lado, están los contratados a través de empresas de trabajo temporal. 

Según las más recientes cifras de la Asociación Colombiana de Empresas de Servicios Temporales (Acoset), en Colombia 457.524 personas son contratadas por medio de este tipo de empresas. Esto es poco más del dos por ciento de la población empleada en el país.

Contratar a sus empleados por medio de temporales les trae dos grandes beneficios a las empresas: evitan gastos, tanto en tiempo como en plata, en logística para contratar personal, y se ahorran lo que tendrían que pagarle a un trabajador de planta por desvincularlo.

La mayoría de temporales contratan a sus trabajadores en misión -que es el nombre legal que éstos reciben- por medio de un contrato por obra o labor, que es una modalidad contractual en la cual se vincula a una persona por el tiempo que tarde en terminar una obra o labor pactada.

Lo importante de este tipo de contrato es que el empleador puede salir de su trabajador cuando considere que la labor está terminada, sin tener que pagar las indemnizaciones que implicaría despedir a alguien con contrato a término indefinido. 

Esto encaja perfectamente con la finalidad de las temporales, pues, en teoría, están hechas, como su nombre lo dice, para suministrarles personal transitorio a sus clientes en tres casos específicos: para realizar labores ocasionales o accidentales, para reemplazar trabajadores y para atender incrementos repentinos en la producción.

No obstante, con el paso del tiempo, se ha ido abusando de este tipo de contratación. Es normal, entonces, ver empresas en las que un porcentaje importante de sus trabajadores rutinarios vienen de temporales para evitar asumir el riesgo de despedirlos en una economía volátil. Pasa, incluso, en las entidades del Estado.

Es así como, debido a lo fácil que es terminarles los contratos a los trabajadores temporales, éstos han sido de los primeros en caer en la crisis laboral que está produciendo el coronavirus.

A Paul Marquinez la noticia de su despido le llegó un día después de que su jefe inmediato le asegurara que tendría trabajo durante la cuarentena. Trabajaba como barman en Bogotá Beer Company (BBC).

Ese 17 de marzo recibió un correo de la temporal Jobandtalent, por medio de la cual BBC lo llevaba contratando poco más de dos años, en el que le informaron que su labor como barman, en uno de los locales de la cervecera al norte de Bogotá, había concluido. Los años anteriores, Marquinez había renovado el contrato una vez al año. Esta vez le duró poco menos de cuatro meses.

Su carta de despido no dice nada del coronavirus.

Lo mismo les pasó a las personas que trabajaban en la novela ‘Pa quererte’ que se transmite en RCN. La producción paró la semana del 16 de marzo y, aunque ese lunes les dijeron que podrían trabajar en casa, a los dos días empezaron a sacar gente.

La respuesta oficial que nos dio el Canal es que “no ha despedido a ningún empleado de la nómina directa de la compañía”; lo cual es cierto, pero no nos respondieron nada acerca de las personas contratadas a través de temporales.

En efecto, tres personas de la producción con las que hablamos nos contaron que estaban vinculadas por medio de la temporal Selectiva y a las tres les terminaron el contrato argumentando que su labor había concluido; a pesar de que ‘Pa quererte’ no ha terminado y a las tres les dijeron que les volverían a dar trabajo una vez pasase la crisis.

Es importante aclarar en este punto que, aunque la empresa usuaria (BBC o RCN) toma la decisión de no seguir con el personal, es la temporal la que tiene el poder de decidir qué hacer con los contratos de esos trabajadores: si terminarlos, suspenderlos o aceptarles una licencia no remunerada.

Por eso, intentamos comunicarnos con las temporales Jobandtalent y Selectiva y, hasta el momento en que se publicó esta historia, no fue posible.

Aunque la Ley 50 de 1990 restringe a tres casos la contratación por medio de temporales, encontramos un variado uso de esta modalidad de contrato.

Recibimos casos de meseros de hoteles, vendedores de tiendas, secretarias y personas con diferentes cargos administrativos en empresas que van desde producción de artículos escolares hasta empresas en el sector de alimentos.

Asimismo, a pesar de que este tipo de contrato no puede renovarse o prorrogarse, pues existe para cumplir con una obra o labor específica, encontramos casos de personas que llevan varios años siendo contratadas de esta forma.

Por ejemplo, un administrador bogotano quien lleva más de seis años trabajando con contrato obra o labor en Compensar atendiendo los comedores escolares del Programa de Alimentación Escolar (PAE) adjudicados a esta empresa. 

Otra administradora que lleva poco más de dos años trabajando en Compensar nos aseguró, incluso, que conocía a una persona que llevaba más de diez con esta modalidad de contrato. 

Al igual que otros 1.600 trabajadores, a estas dos personas, que nos pidieron no dar su nombre por miedo a recibir represalias de la empresa, les terminaron su contrato el 19 de marzo, argumentando que su labor en los comedores escolares había concluido, luego de que la Alcaldía decidiera suspender el PAE por el aislamiento preventivo y la cuarentena que, desde ese momento, se vislumbraba.

Tras el escándalo que se armó en redes sociales y en medios, la empresa decidió volver a contratar a todos los trabajadores que hoy están entregando los bonos de alimentación.

Esto es una muestra más de la fragilidad en la que viven las personas contratadas por obra o labor.

El otro patrón que más se repite entre las personas que nos contactaron y que fueron despedidas en medio de esta pandemia es el de aquellos que empezaron a trabajar y se encontraban en periodo de prueba, que corresponde a los dos primeros meses del contrato y puede ser terminado unilateralmente.

Aunque no está expresamente en el código, la Corte Constitucional sí ha dicho que la decisión de terminar el contrato debe fundamentarse en “la comprobación objetiva de la falta de competencias mínimas para el ejercicio de la labor”.

Así, hay empresas que, aunque verbalmente les dicen a sus trabajadores que tienen que sacarlos por la crisis que ha traído el coronavirus, en sus cartas de despido sólo aparece que no pasaron el periodo de prueba.

Una persona, dedicada a promocionar clases de idiomas, nos contó que esa fue su historia. Trabajaba en la academia LCN Idiomas en Medellín y el pasado 20 de marzo, antes de que su contrato a término indefinido cumpliese dos meses, fue despedida.

Johan Flórez, abogado de la empresa, nos explicó que a las seis personas de telemercadeo las echaron porque su desempeño no estuvo “acorde con las metas de la compañía”, algo que no es ilegal y las empresas pueden hacer, pues está contemplado en el Código del Trabajo.

Sin embargo, este vendedor con el que hablamos -y que prefirió que no diéramos su nombre- asegura que nunca recibió una queja y que, en el momento en que junto a sus compañeros le dieron la carta, le dijeron que era por la crisis.

“Todos íbamos bien, sin descargos. Incluso la jefa dijo que apenas pasara todo y estuvieran en condiciones de contratar de nuevo nos iban a volver a llamar”, nos dijo.

Como ésta, nos llegaron otras 12 denuncias de otras empresas. Dos de ellas eran de personas que incluso no duraron ni una semana en su nuevo trabajo.

Las quejas

El Ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, dijo a La Silla que hasta el viernes de la semana pasada, les habían llegado 907 preguntas, quejas y reclamos sobre el Covid-19 de los cuales 342 eran quejas contra empresas por violación de derechos laborales en casos relacionados con la pandemia. Algunas de ellas son sobre malas prácticas en el despido de empleados y son las que están investigando los 853 inspectores del trabajo adscritos a su cartera.

En el Hotel Dorado Plaza en Cartagena, por ejemplo, uno de sus empleados, que como los demás con los que hablamos para esta historia nos pidió que no diésemos su nombre para no tener problemas con la empresa, nos contó que el 17 de marzo fueron citados a la oficina de recursos humanos con el objetivo de concretar unas vacaciones colectivas que les habían prometido.

Sin embargo, al ingresar a la oficina, le entregaron dos cartas: una con la orden para un examen médico de retiro y otra con la carta de renuncia que él no escribió.

Firmó la carta de renuncia, pues le aseguraron que, una vez pasara la pandemia, lo volverían a contratar. 

Intentamos comunicarnos con el Hotel Dorado Plaza, llamando al teléfono que está en su página de internet por varios días y dejando un mensaje en esta página, pero, hasta el momento en que se publicó esta historia, no recibimos respuesta.

También está el caso de una señora de 71 años que trabajaba desde hace diez en el área de servicios generales de una empresa que se dedica a reparar equipos de aviación.  A ella la despidieron un día antes de la cuarentena obligatoria para las personas de su edad. 

Su hija nos contó que, antes de despedirla, le pidieron que firmara una carta solicitando una licencia no remunerada por el tiempo que duraba la cuarentena. “Como ya nos olíamos que algo así podía pasar le recomendamos a mi mamá que no firmara nada, que pidiera tiempo para leer y consultar qué decía en la carta. Cuando ella se negó a firmar, la gerente se enojó y la despidió el mismo día”, nos contó.

Su contrato era a término fijo y se terminaba en abril, y le pidieron en la carta que fuera a la oficina a firmar su liquidación, a pesar de que no podía salir por la cuarentena. Lo más dramático del asunto es que a esta persona le quedaban solo 53 semanas para pensionarse, un poco más de un año, y llevaba ya una década trabajando en esa empresa.

En la carta de despido, la empresa (cuyo nombre no revelamos a petición de esta señora) le dice que la despiden por las medidas de aislamiento ordenadas por el gobierno y agrega: “La economía de la empresa no nos permite tener personal a cargo sin que pueda cumplir sus funciones para las que ha sido contratada”.

Según la circular 27 del Ministerio de Trabajo los empleadores no pueden coaccionar a sus trabajadores para que pidan licencias no remuneradas: “Dicha práctica, además de ser ilegal, afecta dolorosamente la vida del trabajador y su familia, al no poder contar con ingresos suficientes para atender la crisis”, dice el documento.

También hay personas que, aunque no perdieron del todo su trabajo, sí dejaron de recibir ingresos en medio de esta pandemia que en Colombia ya ha enfermado a 1.780 personas y ha matado a 50 de ellas.

Los que todavía tienen trabajo, pero sin salario

Luego de que el Ministro de Trabajo dijera que el coronavirus no sería considerado una fuerza mayor para terminar y suspender contratos, el 19 de marzo aclaró que declarar a la pandemia como un evento de fuerza mayor no era función suya, sino de un juez (algo que será difícil de defender pues una pandemia es por definición un evento de fuerza mayor).

El Gobierno salió a decir esto porque una de las salidas que están tomando las empresas para reducir las pérdidas que está produciendo el coronavirus es suspender los contratos alegando fuerza mayor, una medida que está contemplada en el Código Sustantivo del Trabajo.  

Esta medida implica que los trabajadores dejan de prestar sus servicios y, aunque la empresa sigue cotizándoles a salud y a pensión, dejan de recibir su salario mientras dure la fuerza mayor.

Según lo que nos contaron del Ministerio, hasta el momento, han recibido 150 solicitudes de empresas para constatar que el coronavirus es una fuerza mayor por la cual se pueden suspender los contratos de los trabajadores.

Sin embargo, varias empresas ya han tomado esta decisión.

Por ejemplo, los hoteles Capilla del Mar y Las Américas en Cartagena, que les suspendieron el contrato a algunos cocineros, meseros y barmans; razón por la cual el sindicato de trabajadores del sector hotelero ‘Hocar’ les interpuso una querella ante el Ministerio.

Intentamos comunicarnos con los gerentes de estos dos hoteles, pero no respondieron a nuestros mensajes.

Otra compañía que le suspendió el contrato a gran parte de sus empleados es el grupo empresarial Takami, dueño de restaurantes muy concurridos en Bogotá como Osaki, Central Cevichería y Cacio y Pepe. Ocurrió el pasado 18 de marzo.

La empresa tiene 1.200 empleados. Desde ese día, varios de ellos, aunque siguen recibiendo pagos a salud y pensión, dejaron de trabajar y de recibir salario. Algunos hoy, con el contrato suspendido, todavía están trabajando desde sus casas.

Le preguntamos a Nicolás Vásquez, representante legal del grupo, y nos contó que las personas que están trabajando desde sus casas (lo que no incluye a domiciliarios y las personas que trabajan en la cocina) lo hacen de manera voluntaria y reciben un auxilio económico dependiendo de su salario. En marzo, a quienes se les permitió trabajar después de la suspensión de su contrato les pagaron un porcentaje de su salario que bajaba a medida que el salario era mayor.

Vásquez nos aseguró que esta medida continuaría en abril. 

En cuanto a que hubiera personas trabajando con contrato suspendido, nos dijo que “algunos trabajadores bajo su cuenta y riesgo han decidido donar su tiempo, sin que esto se entienda como instrucciones impartidas por parte de Takami”.

Uno de sus empleados con los que hablamos, que lleva más de un año trabajando allá, nos contó que, en efecto, a él y a sus compañeros les dijeron que trabajar era voluntario, aunque siguen recibiendo instrucciones.

“Ellos dicen que es voluntario, pero después de que esto pase ellos van a ver quién estuvo con ellos y quién no”, añadió.

Estos casos, y los despidos tanto justificados como injustificados, muestran las maromas que están haciendo los empresarios para equilibrar los bajos ingresos y los costos durante la pandemia. 

“Las medidas del Gobierno lo que hacen es traspasarle el costo de mantener los empleos al sector privado. Somos las empresas las que estamos haciendo lo posible, teniendo que asumir el costo de personal”, nos contó a su vez el gerente de Takami Nicolás Vásquez.

Los alivios se quedan cortos

Esa queja de Vásquez es común entre los empresarios que han despedido o suspendido trabajadores en época de coronavirus.

Aunque el Gobierno ha anunciado medidas económicas para apoyar a las pequeñas y grandes compañías para que no quiebren ni tengan que despedir personas, las empresas tienen un problema de flujo de caja hoy, los alivios del Gobierno a las empresas tardan tiempo en aterrizar y no necesariamente son la solución para evitar que quiebren y tengan que echar, no a un puñado de empleados, sino a todos.

Por ejemplo, una de las más importantes es la modificación del calendario tributario para que las empresas no tengan que pagar renta este semestre, sino a final de año, o para que no tengan que pagar parafiscales por ahora. Pero este plazo solo aplica para el sector turístico y hotelero, el sector aeronáutico y el de la organización de eventos.

La otra alternativa es una línea de crédito flexible para las empresas, pero esta todavía no ha terminado de aterrizar en los bancos y hay empresarios reticentes a endeudarse, así sea a bajas tasas, sin saber si van poder responder con el crédito más adelante.

Y hoy el Fondo Nacional de Garantías anunció que respaldará una nueva línea de créditos para Mipymes por 3.326 millones de pesos.

Según nos dijo un microempresario del sector construcción, que nos habló a condición de que no mencionáramos su nombre porque tiene contratos con el Estado, estas ayudas sirven a algunos sectores, pero el problema es que las cuentas siguen llegando y tiene que pagar nómina. 

“No sé cuánto tiempo pueda seguir sosteniendo esto, porque además no sé qué pasará con las obras que tengo en este momento”, nos dijo.

“Las empresas no pueden soportar la carga prestacional y salarial que tienen en este momento, porque no están produciendo, están cerradas”, afirmó la experta en Derecho Laboral Adriana Camacho, profesora de la Universidad del Rosario.

A esto se le suma el hecho de que las formas de contratar en el código laboral son pocas y poco flexibles. Hacen que se les dificulte a los empleados mantener una nómina en tiempos de crisis, pues independientemente de la situación, deben pagar todos los aportes de ley.

Por eso, una de las medidas que sugirió el grupo de Blogoeconomía de la Universidad de los Andes, en su más reciente entrada en La Silla Llena, para evitar que todo el peso recaiga sobre las empresas y éstas sigan despidiendo gente es que el Estado asuma parte del pago de la nómina de las empresas.

El Gobierno ha ido en esa vía al dar subsidios para amparar a tres millones de ocupados informales y un auxilio de desempleo para los formales que pueden ayudar por el momento a los trabajadores que quedaron sin ingresos de la noche a la mañana.  

Pero, sobre lo que pasará en los próximos meses, la incertidumbre se mantiene. 

Silla Nacional
Nohora Celedon
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8

Detector: No, Uribe no tiene Covid-19

miércoles, 08 abril 2020 00:00:00

Desde hace un día está circulando en redes un supuesto video de Noticias Caracol que asegura que el expresidente y senador Álvaro Uribe dio positivo para el nuevo coronavirus. 

Como 31 usuarios de Facebook calificaron el video como falso y como ha sido compartido más de 3.200 veces, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que es un montaje de una nota de Caracol y que la información en efecto es falsa.

Este es el video falso que está circulando por redes:

No, ni Noticias Caracol publicó esa noticia ni Uribe tiene Covid-19.

Esa fácil dudar de la veracidad de la publicación porque la supuesta nota de televisión tiene varios silencios y las imágenes de contexto que utiliza como un supuesto trino de Uribe contando su contagio tienen tipografías diferentes a las de Twitter y a las del noticiero. 

Así se ve una comparación entre un titular normal de Noticias Caracol y el falso titular del video. 

Eso mismo se repite en el falso trino de Uribe.

Ante la desinformación generada por el falso video, el expresidente publicó un trino informando que no está contagiado por el nuevo coronavirus. 

Incluso el Ministerio de Salud publicó un trino desmintendo la falsa información. 

Por lo anterior, calificamos la publicación de Facebook como falsa. 

 

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9

Detector a trino de Tomás Uribe sobre comparación de camas UCI

martes, 07 abril 2020 17:18:04

Desde hace un día está circulando en redes un trino de Tomás Uribe, hijo del expresidente Álvaro Uribe, con una imagen que compara el número de camas de cuidados intensivos de Colombia con otros países de Latinoamérica. La senadora uribista Paloma Valencia publicó la misma tabla.

Como el trino de Uribe ha tenido 1.700 retrinos y 3.600 ‘me gusta’, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que es engañoso porque mezcla datos ciertos con información fuera de contexto e incorrecta. 

Este es el trino que está circulando en redes:

Como explicó el periodista Jorge Galindo en este hilo, la imagen tiene como primer problema que no hay una definición internacional de qué es una Unidad de Cuidados Intensivos: hay diferencias entre países sobre los tipos de aparatos (como ventiladores) y personal que debe estar en una de ellas, por lo que es fácil terminar comparando peras con manzanas. Por eso, la comparación es muy difícil de hacer sin incurrir en injusticias.

Además, en la tabla del trino se incluyen datos errados, que mostramos en rojo en la tabla de abajo (debajo están las fuentes de cada país y las dificultades para tener información precisa, actual y comparable), que llevan a concluir que Colombia no tiene la mayor proporción de camas de cuidados intensivos por habitante entre los países comparados, sino la segunda, lo que cambia el mensaje central de la imagen.

Colombia: Lo que dice el trino es verdadero con una salvedad importante.

De acuerdo al Ministerio de Salud, en Colombia sí hay 87.500 camas hospitalarias en total, y según el Registro Especial de Prestadores del Servicio de Salud hay 5.346 en UCI y 3.161 de cuidado intermedio.

Sin embargo, el 80 por ciento de esas camas de UCI están ocupadas, menos del 10 por ciento tienen infraestructura biosegura (aislamientos) y menos del 2 por ciento cuentan con presión negativa. En la práctica, el país parte con 1.070 camas aproximadamente para atender los casos críticos de Covid -19. 

México: Los datos son ciertos pero falta un contexto importante. 

De acuerdo al último diagnóstico de existencia de equipos e insumos en Servicios Estatales de Salud, en hospitales de la Secretaría de Salud, Instituto Mexicano del Seguro Socia (Imss), Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (Issste) y otros se tiene un total de 121,435 camas hospitalarias.

La cifra de 49.083 camas hace referencia al número de camas hospitalarias con las que el gobierno mexicano planea enfrentará la crisis del Covid-19. Es cierto que en en ese país hay 2.446 camas de UCI o de terapia intensiva. 

Chile: Los datos son ciertos con una salvedad importante.

Según el Ministerio de Salud, en ese país hay 37.777 camas y para la emergencia del Covid-19 se quiere llegar a 41 mil. Según el secretario nacional del Colegio Médico, José Miguel Bernucci, el sector público tiene unas 700 camas UCI y 1000 de cuidados semi-intensivos, y el sector privado suma 800 de los dos tipos. 

Las camas críticas reales o de UCI disponibles son 850, teniendo en cuenta la cantidad de ventiladores mecánicos y su ocupación actual, y el gobierno chileno anunció que va a comprar 997 máquinas para tener 1.847 disponibles.

La cifra de 1.500 camas del trino probablemente viene de que senador chileno Guido Girardi dijo en entrevista con BiobioChile “en el sistema público tenemos 592 camas, con las privadas podríamos juntar unas 1.000 y reconvirtiendo otras se llegarían a 1.500”. Sin embargo, no es una cifra oficial. 

Ecuador: Los datos don correctos.

De acuerdo a la última medición Instituto Nacional de Estadística, de 2018, hay 23.803 camas hospitalarias y 1.183 UCI.

Eso indica que ese país llegó a una tasa de 1,4 camas hospitalarias por cada 1.000 habitantes, cuando la OMS recomienda 2,7 camas por cada 1.000 habitantes.

Como lo reportó el medio ecuatoriano Plan V, las tres provincias de Azuay (158), Pichincha (334) y Guayas (357), concentran el 72 por ciento de camas UCI.

Argentina: Falso.

La cifra del tribo probablemente viene de una entrevista que la doctora Rosa Reina, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva dio a Infobae, pues dijo que Argentina tiene 950 camas de terapia intensiva o UCI y 160 mil camas disponibles.

Pero según el Ministerio de Salud, hay 220.910 camas y 8.444 camas de terapia intensiva públicas y privadas, aunque no se conoce qué porcentaje de éstas tienen respiradores, bombas de infusión y monitores.  

Perú: Las cifras aproximadamente ciertas.

Según el Ministerio de Salud de Perú, para 2018 había 51.328 camas hospitalarias y 685 camas de UCI. 

Panamá:  Las cifras aproximadamente ciertas

Según cifras de la Contraloría, hay 9.048 camas hospitalarias y 350 de cuidados intensivos y semi-intensivos. Para la emergencia por el Covid-19, el gobierno panameño planea tener 396 camas UCI y comprar 100 ventiladores mecánicos para llegar a los 600.

Nota del editor: El martes 7 de abril a las 9 de la noche ajustamos el valor de la UCI por millón de habitantes de Perú, que estaba mal por un cálculo errado. Pedimos excusas a los lectores. 

Silla Nacional
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10

En alistamiento de salud, Barranquilla “es tu papá”

martes, 07 abril 2020 13:33:03

Una de las razones del presidente Iván Duque para extender la cuarentena es que el país todavía no tiene listo su sistema de salud para atender la pandemia. En eso, Barranquilla es la excepción.

La ciudad, con 42 contagios hasta ahora y dos muertes, de las cinco principales ciudades del país es la que tienen más camas UCI por cada 10 mil habitantes.  Además, ya tiene casi terminada la adecuación del Centro de Eventos Puerta de Oro con 600 camas generales para atender a pacientes con síntomas leves e intermedios y ya se hizo la orden de compra de 130 camas de UCI nuevas.

Este récord tiene varias explicaciones, pero la principal es que el alcalde Jaime Pumarejo recibió una sólida herencia en materia de salud de su antecesor y padrino político Álex Char. 

Durante su mandato, Álex Char hizo una inversión de 145 mil millones en el sistema de salud de la ciudad e inauguró los centros de salud Adelita de Char y el Ciudadela 20 de julio, que hoy son clave en la atención del coronavirus. 

Además, fue una de las dos capitales, junto a Bogotá, elogiada a finales del año pasado por el Instituto Nacional de Salud (INS) por su gestión de riesgos en salud pública, que consiste en seguir y monitorear los riesgos de una población para prevenir enfermedades. 

En la última encuesta de percepción ciudadana Cómo Vamos, el 71 por ciento de los barranquilleros dijeron estar satisfechos con el sistema de salud, la segunda más alta del país después de Manizales y por encima de ciudades vecinas, como Cartagena, donde la insatisfacción era del 40 por ciento. 

La segunda razón que explica la agilidad de Pumarejo para tener todo listo es que la mayoría de su gabinete tiene experiencia en la planificación de grandes eventos como los Juegos Centroamericanos y del Caribe y la aplazada Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 

En camas de UCI lidera

Barranquilla dispone de 489 camas de UCI, una por cada 2.605 barranquilleros. En cambio Bogotá, la peor ubicada, cuenta con una cama por cada 8.008 habitantes. 

Otra ventaja que tiene Barranquilla es que su ocupación hoy, según nos aseguró el secretario de Salud Humberto Mendoza, es del 60 por ciento, menor al de otras capitales como Cartagena, donde es del 77 por ciento, o Medellín, que la tiene en 70 por ciento.  Esto es una ventaja para evitar el colapso del sistema cuando y si se da un pico de contagios.

Para atender la emergencia, la Alcaldía tiene destinados 5.900 millones para compra de equipos médicos, cuya orden ya se realizó. Una cifra inferior, por ejemplo, a la de su vecina Cartagena que invirtió alrededor de 8 mil millones en ese rubro.

No obstante, a las 2.226 camas hospitalarias con las que parte la ciudad, Pumarejo le sumó desde el miércoles 600 camas nuevas que ya están ubicadas en el Centro de Eventos Puerta de Oro, que será utilizado para atender a pacientes con síntomas leves e intermedios. Este espacio también dispondrá de separadores, armarios y duchas para los enfermos. 

El alcalde también confirmó la orden de compra de 130 camas de cuidados intensivos adicionales. Y en las próximas semanas pretenden comprar 70 camas de cuidados intensivos más.

“Se espera que la ciudad cuente con todas las camas disponibles antes que termine el mes de abril, para estar preparados para atender el pico de atención en el mes de mayo”, nos dijo Juan Manuel Alvarado, el gerente de la crisis en la ciudad. 

Por su parte, Cotelco Barranquilla puso a disposición seis hoteles con 400 habitaciones listas para usar y en la Alcaldía están evaluando qué uso darles durante la emergencia. 

Adicional a eso, el jueves Barranquilla y todo el Atlántico recibió la buena noticia de la llegada de los reactivos al Laboratorio de Salud Pública del Atlántico para realizar las pruebas del virus. 

El laboratorio tiene capacidad para hacer 150 muestras diarias y desde Barranquilla han enviado 244 pruebas, y ya tienen respuesta de 39. 

Este laboratorio ayudará a tener un mejor registro de los casos de personas infectadas porque antes tenían que enviar las pruebas al INS en Bogotá. De hecho, de las 1294 pruebas que han enviado al INS, aún tienen 400 represadas. 

Y aunque en cuanto a insumos médicos y adecuación de espacios Barranquilla saca ventaja, el confinamiento sí tiene sus lunares. 

Lunares en el confinaiento

En Barranquilla, la Policía ha impuesto 4.635 comparendos por inclumplimiento de la cuarentena y, aunque la mayoría de las calles de la ciudad se ven vacías, evidencian un desacato por parte de un sector de la gente. 

La Policía ha reconocido que en barrios del Sur y Suroccidente muchos se ponen a jugar dominó fuera de las casas incumpliendo la cuarentena y en barrios del Norte se han hecho fiestas durante el confinamiento. 

En algunas zonas de la ciudad jóvenes han salido a jugar en plena cuarentena, como en el barrio La Sierrita donde la Policía tuvo que corretear a una manada de jóvenes para que entraran en sus casas.

Igual de preocupante han sido las largas filas que se ven en las puertas de supermercados y bancos sin la mínima distancia requerida. 

Incluso, se presentan aglomeraciones en el pago de programas como el de Familias en Acción como se observa en esta foto de El Heraldo.  

A pesar de eso, solo a partir del jueves 2 de abril, Pumarejo aplicó el pico y cédula, una medida en la que se adelantaron muchos de sus colegas. En Santa Marta esa medida está rigiendo desde el miércoles 24 de marzo. 

Lo que va más lento

Para mantener el confinamiento, es clave poder entregar recursos a las familias más pobres, que en Barranquilla equivalen a 267 mil personas que ganan menos de 257.433pesos al mes. 

Hasta ahora, la Alcaldía ha entregado 100 mil mercados, y esta semana daría 20 mil más. Según Pumarejo con esto se ayudaría a 400 mil personas. 

Para esta ayuda humanitaria la Alcaldía tiene destinados 18 mil millones de pesos.

El rubro de inversión de Barranquilla es inferior al de ciudades como Cali y Cartagena.

En Cali se tiene destinado en mercados 60 mil millones, lo que equivaldría a 353 mil pesos invertidos para cada una de las 350.660 personas en pobreza monetaria. 

Mientras que lo destinado en Barranquilla equivaldría a que a cada una de las 268.866 personas en pobreza monetaria recibiera 67 mil pesos. 

El economista y miembro de la Silla Llena, Jairo Parada, considera que lo que ha hecho la Alcaldía “son alivios pero no soluciones, no cubren los 200 mil hogares en problemas y solo alcanzan para 2 o 3 días. Ese no es el mecanismo: hay que crear una renta básica de medio salario mínimo por 3 meses para 300 mil personas”. 

Y el excandidato a la Alcaldía y también miembro de nuestra red de expertos de La Silla Llena, Diógenes Rosero, considera que los mercados son insuficientes: “El asistencialismo en las fases iniciales de una crisis ayuda a palear la urgencia de lo inmediato (...) No es capricho que la gente salga a rebuscarse nuevamente”.

También cita el caso de Bogotá, donde la alcaldesa Claudia López entregará 423 mil pesos a 350 mil familias pobres y 126 mil pesos a 150 mil familias vulnerables. 

En todo caso y con estas limitaciones, en La Arenosa los mercados sí están llegando, aunque solo duran una semana. 

A la casa de Doris de La Hoz, quien es trabajadora doméstica en el barrio Las Gardenias, llegó la Policía a las 10 de la mañana del lunes pasado. Le entregaron un mercado con cuatro libras de arroz, una de lenteja, una de zaragoza, una de macarrones, medio litro de aceite, dos jabones de avena y dos papeles higiénicos. 

Le dijeron “les tiene que durar 15 días”. 

Doris reconoce que es una ayuda importante sobre todo porque ella antes de la pandemia tenía dos meses sin trabajo y su esposo es mayor de 70 por lo que desde el 20 de marzo no ha podido salir a vender tinto. Pero por más que la hicieron rendir, este fin de semana se les acabó. 

“Para el almuerzo hacíamos media librita de arroz y la combinamos con lentejas o zaragozas, y guardamos para la tarde para no dormir con hambre”, nos dijo. 

José Ramos, quien es empleado en una empresa de seguridad industrial y vive en Soledad, nos dijo que a la casa de su mamá en el barrio Las Américas llegó un mercado que duró una semana. Según él, antes habían hecho un mini censo para ver cuántas personas habitaban. 

En la casa de su mamá son seis personas y les dieron seis libras de arroz, dos libras de lenteja, un litro de aceite, tres latas de atún, tres jabones y tres rollos de papel higiénico. 

Con la extensión de la cuarentena otras dos semanas, el gobierno de la ciudad tendrá el tiempo suficiente para terminar de tener lista la atención de salud. Pero la presión sobre la Alcaldía para que redoble sus apoyos humanitarios será tan intensa como sobre los barranquilleros para que cumplan con el aislamiento preventivo.

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Colombia no cumplía con los tres criterios para modificar cuarentena

martes, 07 abril 2020 06:03:21

La decisión del presidente Iván Duque de extender la cuarentena obligatoria otras dos semanas, hasta el 27 de abril, aunque no de manera “inteligente” como había insinuado que lo haría, es una decisión responsable dado que los epidemiólogos tienen tres criterios para modificar una cuarentena y Colombia no había logrado ninguna.

Los criterios son que se aplane la curva de la pandemia; que se maximice la capacidad de detectar los los casos mediante la aplicación de pruebas; y que el sistema de salud esté listo para atender el pico de casos.

“El Presidente ganó tiempo para las tres”, dijo el investigador médico Camilo Prieto, quien dirige un grupo de médicos de diferentes especialidades en Bucaramanga, Medellín y Bogotá que están trabajando en la documentación epidemiológica del Covid-19, (ver su video ‘¿Cuándo levantar una cuarentena’?).

La cuarentena 'inteligente' que no fue

El domingo en entrevista con El Tiempo y ese mismo día en su programa diario sobre el coronavirus en la noche, el presidente Duque explicó que el siguiente paso en la cuarentena sería el “aislamiento preventivo inteligente” para lograr el equilibrio entre aplanar la curva de contagios y evitar el colapso de la economía. 

Básicamente, como lo explicó un artículo de Portafolio al día siguiente, su idea era (¿o es?) mantener el aislamiento de niños y adultos mayores hasta finales de mayo o un mes más; mantener el cierre de conciertos, bares y grandes eventos hasta junio; mantener cerrado el transporte aéreo internacional y la llegada de cruceros hasta el 30 de mayo; y comenzar a abrir las actividades productivas en los más de mil municipios donde no hay un solo contagio, sin permitir el transporte intermunicipal así como la apertura de otras industrias.

Aunque no dio una fecha, a una semana de que terminara la cuarentena inicial, quedó la impresión que estaba ambientando la decisión a partir del 13 de abril e inmediatamente reaccionaron en contra alcaldes y gobernadores que tendrán que lidiar directamente con las insuficiencias del sistema de salud.

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, que ha sido la contraparte más visible del Presidente en el manejo de la emergencia, criticó la posible flexibilización de la cuarentena.

Según dijo, ella se había reunido con Duque dos veces la semana pasada para exponerle las proyecciones que su equipo tiene para Bogotá, que dicen que por los datos sobre infectados, muertos y ocupación de unidades de cuidados intensivos la cuarentena en la ciudad debería extenderse por lo menos hasta la primera semana de mayo.

De hecho, López alcanzó a criticar en un trino que Duque no hubiera revelado el sustento científico para flexibilizar la cuarentena, y agregó el enlace a las proyecciones que ha venido haciendo para varios países la consultora privada gringa Boston Consulting Group sobre los periodos que deberían tener las cuarentenas, que para Colombia recomienda terminarla entre finales de junio y finales de julio. 

Un trino que borró después cuando el Presidente extendió la cuarentena, para reemplazarlo por un video felicitandolo (y cobrando de ladito su recomendación). “Coordinación es lo que hay!”, escribió.

Duque tomó la decisión de ampliar la cuarentena durante las primeras horas de ayer y en la tarde comenzó a informarlo a varios sectores. Por ejemplo, supimos que citó a media tarde en Palacio a Sandra Forero, directora de Camacol y del consejo gremial nacional, para contarle la ampliación y pedirle que la apoyara públicamente.

En la noche, la empresaria anunció en Caracol Radio su respaldo a la medida y así lo hicieron otros gremios, como los agricultores agremiados en la SAC.
 

La decisión de extender la cuarentena

Dentro de las medidas que anunció Duque anoche están la de extender hasta el 31 de mayo las clases virtuales en colegios y universidades (porque son focos de contagio y los niños pueden transmitir el virus a los mayores); campañas para que haya cuidados preventivos para personas entre 30 y 60 años con problemas cardiovasculares o de diabetes (porque 24 de los 32 fallecidos están en ese rango de edad); y ampliar de cuatro a seis el grupo de trabajadores que pueden salir para garantizar el abastecimiento de alimentos y la fabricación de material médico.

 

Igualmente, exceptuó de la cuarentena a los trabajadores de empresas que fabriquen masivamente tapabocas, jabones, geles antibacteriales y ropa hospitalaria; y a los constructores de hospitales, colegios, albergues y carreteras.

Tres fuentes que saben de las decisiones del Presidente de primera mano (un funcionario de Palacio y dos científicos que escucha) nos dijeron, por aparte, que nunca hubo intención de levantar la cuarentena. “Hubo una malinterpretación en lo que dijo”, nos dijo uno de ellos.

“Nunca se pensó en abrir la cuarentena. Levantarla no habría sido inteligente. Se piensa es en cómo seguirla haciendo de forma sostenida y hacer una apertura hacia la gente que hace ropa hospitalaria y tapabocas, por ejemplo. O no tiene sentido mantener los colegios abiertos, por ejemplo”, nos dijo el médico infectólogo Carlos Álvarez, exdirector de la Asociación Colombiana de Infectología y uno de los expertos científicos  que asesoran al Presidente.

Según supo La Silla Vacía, desde la semana pasada, epidemiólogos y científicos le habían planteado al Presidente, en reuniones con el Gobierno y la Alcaldía de Bogotá, mantener otras dos semanas más la cuarentena. 

También pesaron las consideraciones de la Organización Mundial de la Salud, que había advertido que levantar los aislamientos antes de tiempo podría generar contagios masivos, como ocurrió en Holanda . 

Pero la razón principal es que el gobierno no tiene la foto completa del comportamiento del virus en estos días, el primero y principal criterio para modificar una cuarentena.

El gobierno aún no sabe cómo va el contagio

Los 1.579 casos confirmados hasta el cierre de esta historia corresponden a personas que fueron contagiadas hace alredor de dos semanas, que es el tiempo promedio en el que el virus se manifiesta, se demoran en hacer las pruebas, y dar los resultados. 

“Nuestra recomendación era prolongar el término adicional de 14 días porque hemos llevado ciclos de 14 días conociendo el ciclo del virus”, dijo el ministro Ruíz.

Las proyecciones del Ministerio de Salud y epidemiólogos del INS, que arrancaron hace dos semanas, mostraban que para el 4 de abril habría 5.483 casos, tres veces más de los 1.500 que tienen registrados oficialmente; que habría 129 hospitalizados en cuidados intensivos, pero ahora solo hay 57; y que habría 35 muertes y ahora hay 32.

Por lo que, si bien las cifras que tienen indicarían que la curva se está aplanando, todavía no existe suficiente evidencia para determinar con claridad el efecto que ha tenido la cuarentena dado el tiempo de incubación de la enfermedad.

Tampoco la tienen porque el país carece todavía de la capacidad necesaria para hacer pruebas, el segundo criterio para modificar una cuarenta.

Aún no está instalada la capacidad de hacer pruebas

Otro de los pendientes clave para los cuales Duque compró tiempo con su decisión de ampliar la cuarentena, es aumentar la capacidad de Colombia de hacer más pruebas, que ha sido una recomendación de la OMS a los países y es un asunto en el que el Instituto Nacional de Salud, en palabras sencillas, se desbordó.

El INS ha venido recibiendo, para procesar y diagnosticar, las muestras de todo el país, pues cuando estalló la pandemia no existía capacidad diagnóstica en las regiones.

De esa manera, el Instituto excedió su capacidad instalada diaria y empezó a tener que dejar muestras represadas para los días siguientes.

Hay 57 laboratorios -entre privados y públicos- que levantaron la mano para declarar que también podían procesar y hacer diagnósticos de Covid-19 y de ellos, 40 ya firmaron un convenio con el INS para ser certificados y autorizados.  Pero hasta ahora apenas 14 están arrancando su operación.

Adicionalmente, esos 14 laboratorios autorizados (cuatro en Valle, cuatro en Antioquia, uno en Atlántico, uno en Bolívar, uno en Córdoba, uno en Cesar y dos en Bogotá, que se suman al propio INS y al laboratorio distrital) tienen, por protocolo, que enviar sus primeros grupos de muestras a Bogotá para que el INS las verifique y luego de pasar ‘ese exámen’ sí puedan seguir haciéndolas autónomamente. Pero aún ninguno lo ha pasado.

Es decir, en la práctica el descentralización de las pruebas no se ha materializado.

Esto ha aumentado el represamiento y generado quejas públicas de mandatarios locales como, por ejemplo, los de Bolívar (el gobernador Vicente ‘Vicentico’ Blel y el alcalde cartagenero William Dau), quienes este fin de semana sacaron un comunicado conjunto pidiendo celeridad al INS en la entrega de resultados para ellos como autoridades poder hacer el control efectivo de los contagiados.

Según Blel y Dau dijeron en su comunicación, en Bolívar, hay más de 200 muestras represadas que se enviaron desde antes de que empezara a operar el laboratorio de Medicina Tropical de la Universidad de Cartagena, que es uno de los autorizados para hacer diagnósticos.

En igual sentido, se pronunció también la Dirección Territorial de Salud de Caldas que, también este fin de semana, se quejó de estar esperando el diagnóstico de 307 pruebas remitidas al INS desde el pasado 26 de marzo.

Averiguamos en las regiones que cubrimos y así se repiten casos similares en casi todas.

Con datos hasta ayer, en Nariño están a la espera de que Bogotá mande el resultado de 252 pruebas; en Antioquia de 600; en Cundinamarca de 504; en Huila de 140 enviadas hace tres días al INS; en Chocó de 12 que mandaron desde la semana pasada; en Santander nos informaron de 318; y en Putumayo de 14.  

Hoy en Colombia se están haciendo en promedio entre 1.800 y dos mil pruebas diarias.

Una vocera del Instituto que habló oficialmente le dijo a La Silla Vacía que si los 57 laboratorios que han declarado tener capacidad para hacer diagnósticos de Covid-19 entraran a operar, el país podría sumar unas 15 mil pruebas diarias, una cifra que se acerca un poco a lo que están haciendo países como Corea del Sur, que tiene un número de habitantes similar a Colombia (51 millones) y le está ganando la batalla al coronavirus con una estrategia que ha incluido hacer hasta 20 mil pruebas al día. 

Eso, sin embargo, no es claro cuándo podrá suceder, debido a que los 43 laboratorios restantes, distintos a los 14 ya autorizados y entrando en operación, tienen que ser evaluados y aprobados técnicamente por el INS. Y aunque algunos ya están en el proceso, otros, como por ejemplo el de la universidad Eafit, tienen por delante retos de mediano plazo como adecuar infraestructura.

”El Presidente ganó tiempo”

Camilo Prieto, investigador médico

“Lo que ha dicho la directora del Instituto es que espera que todos puedan estar operando a mediados de abril”, nos dijo la vocera con la que hablamos.

La fuente agregó que el INS ha dicho que, sin importar si hay diagnóstico, cualquier persona que tenga síntomas o sospecha de tener Covid-19 debe aislarse.

En sentido parecido, un exministro de Salud que prefirió hablar sin ser citado agregó por su lado que “hacer pruebas por hacer pruebas” no conduce a mucho si no se da la respectiva vigilancia epidemiológica estricta, como hizo Corea con seguimiento a los contagiados con tecnología, como cámaras y seguimiento de sus tarjetas de crédito.

Otros expertos como Prieto consideran que, aunque en una epidemia de este tipo jamás se sabrán los contagios exactos, maximizar el diagnóstico aumenta la detección temprana y el seguimiento y disminuye la tasa de hospitalización y la mortalidad.

Lo que lleva al tercer criterio para levantar una cuarentena, y que tampoco se ha logrado, y es que el sistema de salud esté en la capacidad de atender los casos que le llegarán sin desbordarse como sucedió en Italia, en Guayaquil y comienza a suceder en Nueva York.

El sistema de salud aún no está listo para atender un pico de contagios

La Silla Vacía le hizo un seguimiento a los anuncios del presidente Duque en materia de salud y quedó claro que aunque existe la voluntad política y el gobierno ha dado los primeros pasos, antes del primero de mayo no van a estar listos los asuntos estructurales que se requieren para evitar el colapso del sistema de salud como la compra de ventiladores, la compra de Unidades de Cuidados Intensivos para duplicar la capacidad actual y el giro del dinero para dotar a los hospitales. 

La única compra grande que ha anunciado el Gobierno es de 2.100 ventiladores. De esos, 1.510 los anunció hace más de una semana y La Silla supo que aunque la orden de compra se hizo con chinos y gringos, la entrega está supeditada a disponibilidad y las fechas de entrega son inciertas dada la competencia mundial que hay por estos equipos.

A nivel regional, la situación es igual de alarmante. Como mostró este artículo de La Silla Vacía ayer, solo el 42 por ciento de las camas UCI proyectadas en las 12 de las 15 regiones que revisamos (en tres no hay proyecciones) están aseguradas.

Tal y como está el panorama en estos momentos, por ejemplo, en Norte de Santander y Valle, o incluso en Bogotá, hay una distancia por encima del 300 por ciento entre lo que esperan comprar y lo que saben con certeza que llegará.

Pese a que el Ministerio de Hacienda anunció que el país tendría $14,8 billones para atender la pandemia, esa plata aún no ha empezado a llegar a las regiones. Ni siquiera es claro cómo será distribuida.

Por eso, en estos momentos son claves los recursos que están destinando departamentos y municipios de sus propios presupuestos para prepararse, pero hay varios gobernadores y alcaldes que no quieren desfinanciar sus proyectos bandera y están sentados esperando el cheque para comenzar a adecuar hospitales.

En conclusión, aunque el golpe de esta decisión para millones de familias que viven del diario, en la informalidad o acaban de perder o perderán el empleo es muy duro, la alternativa de haber levantado la cuarentena ya habría costado muchas vidas. La pregunta es si los 20 días de cuarentena que quedan por ahora, cuarentena serán suficientes para hacer todo lo que falta, y por otro lado, si el Gobierno podrá asumir las medidas que se requieren para evitar el colapso económico y los efectos sociales, mentales e incluso de orden público.

Silla Nacional
Tatiana Duque
Laura Ardila Arrieta
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Detector: No, ni italianos botaron billetes a la calle ni ésta foto es reciente

martes, 07 abril 2020 06:01:21

Desde hace unas horas están circulando en redes varias publicaciones que muestran una imagen que asegura que “los italianos decidieron tirar dinero a la calle para enviar el mensaje al mundo de que el dinero no puede comprar la salud.”

Como tres usuarios de Facebook calificaron las publicaciones y como han sido compartidas más de 8.000 veces en conjunto, les pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que las publicaciones son falsas porque la foto no es reciente ni fue tomada en Italia. 

Así se ve una de las publicaciones que está circulando en Facebook: 

No, ésta foto no fue tomada en Italia y tampoco es reciente. 

Es fácil dudar la veracidad de la publicación porque la mayoría de calles en Italia no tienen la infraestructura que aparece en las fotos. 

Al hacer una búsqueda inversa de la imagen en Google, encontramos que las fotos están en línea desde marzo del año pasado y que fueron tomadas en Venezuela. . 

La primera foto que conforma la imagen fue tomada en marzo del año pasado y la otra está en línea desde agosto de 2019 y fue capturada en Maracaibo. 

Como lo reportearon portales como Nexofin y BCC Mundo, las imágenes de bolívares en las calles no son nuevas y el cambio de billetes y la hiperinflación de la economía hace que la moneda nacional de ese país cada vez esté más devaluada. 

Calificamos las publicaciones de Facebook como falsas porque ni italianos botaron billetes a la calle ni la foto que muestran es reciente. 

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Detector: No, Duque no ocupó el tercer lugar entre los mandatarios que enfrentaron mejor el Covid-19

martes, 07 abril 2020 00:00:01

Desde hace días está circulando en Facebook una publicación que asegura que el programa Panorama Internacional de CNN "dio a conocer" que el presidente Iván Duque "quedó en el tercer lugar del mundo como el mandatario que tomó mejores decisiones a la hora de enfrenar la pandemia del COVID - 19", después de Corea del Sur y El Salvador.  Incluso, este domingo el diario La Libertad de Barranquilla publicó un artículo con la misma información, sin dar la fuente. 

Porque un usuario nos pidió por Twitter verificar la información, porque nos ha llegado al Detector de la Familia y porque la noticia del portal barranquillero tiene 3236 vistas y la publicación de Facebook 323 reacciones, 122 comentarios y ha sido compartida 206 veces, decidimos pasarle el Detector de Mentiras y encontramos que es falsa. 

Primero, "Panorama Internacional" no es un programa de  CNN o CNN en español, sino un noticiero ecuatoriano que trasmite la cadena de televisión Ecuavisa todos los domingos a las nueve y media de la mañana. 

Teniendo en cuenta que la publicación en Facebook es del viernes tres de abril, y que ella dice que CNN supuestamente dio a conocer la información "en las últimas horas", es poco probable que la fuente haya sido el noticiero ecuatoriano del domingo anterior. 

Por eso, es posible que el autor haya confundido "Panorama Internacional" con "Panorama Mundial" o "Mirador Mundial", que sí son programas de CNN en español; el primero se transmite de lunes a viernes a las cuatro de la tarde y el segundo los sabados y los domingos a las seis de la tarde. 

Sin embargo, ni en los últimos capítulos de ambos programas, ni en las noticias publicadas en sus páginas oficiales y redes sociales (Twitter y Facebook) mencionan un top de los mandatarios o países que mejores decisiones han tomado para enfrentar el Covid-19, o algo que se relacione. De hecho, ningún medio ha sacado ninguna noticia relacionada.

Por esto, calificamos esta información como falsa.  

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En medio del coronavirus, Cali le apunta fuerte a la comida

lunes, 06 abril 2020 19:19:14

El alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, que es médico, tomó la delantera para preparar a la ciudad frente al coronavirus.  El 6 de marzo ordenó empezar a hacer campañas para evitar la propagación del virus, el 11 ordenó el confinamiento de adultos mayores, y el 12 de marzo instaló un Puesto de Mando Unificado para monitorear los casos. Todo esto antes de que hubiera el primer caso de coronavirus en la ciudad, que fue reportado el 15 de marzo, incluso antes de que el Presidente decretara el estado de emergencia. 

 

Pero, sobre todo, la Alcaldía le ha metido su empeño en garantizar que ninguna persona pase hambre durante esta cuarentena.

Garantizar la comida

Casi la mitad de los más de 2,3 millones de caleños vive en la informalidad y a 2018, la cifra más reciente, 383 mil personas vivían con menos de 257 mil pesos al mes. 

Ospina se ha concentrado en garantizarles a ellos su alimentación para evitar que tengan que salir a la calle para conseguir plata para comer, y que algunos recurran al crimen en una ciudad que tiene la tasa de homicidios más alta del país con 44,5 muertos por cada cien mil habitantes (el promedio nacional es 24 por cada cien mil). 

Para lograrlo, el Alcalde destinó 60 mil millones de pesos que tenían otras destinaciones para dar mercados a 200 mil familias durante esta primera cuarentena. 

“Si se alarga tendremos que buscar más recursos", le dijo a la Silla el secretario de Hacienda, Fulvio Leonardo Soto. 

Unas 500 personas de logística se organizaron en tres grupos para repartir los mercados.

Por poblaciones organizadas en grupos como ancianatos, habitantes de calle, venezolanos, indígenas y organizaciones que atienden lgbti en condiciones de vulnerabilidad. 

Por ejemplo, a los habitantes de calle les están dado comida y alojamiento por medio de cuatro fundaciones contratadas: Samaritanos de La Calle, Ser Gente, Pescador de Hombres y una liderada por un líder religioso. Cada una se encarga de dar alimentación en distintas zonas de la ciudad y Samaritanos ofrece alojamiento para 200 habitantes de calle. Esto tuvo un costo de 4 mil millones, adicionales a los 60 mil de los mercados. 

Para los once ancianatos de estratos bajos, la Alcaldía está repartiendo mercados para una semana (lo harán cada semana hasta que se acabe la cuarentena), al igual que para organizaciones Lgbti y de indígenas.

Para los migrantes venezolanos que viven de la calle, hay un presupuesto de 200 millones con los que esperan adecuar un albergue para ellos donde puedan tener alimentación, que podría estar listo en dos semanas. Lo que ya hicieron fue pagarles el alojamiento a 300 de ellos (sobre todo mujeres y niños) en algunos sitios, algo que no harán más porque no tienen recursos. 

Otro sector que están atendiendo son los trabajadores informales como los recicladores. 

“Son trabajadores que tenían un ingreso y ya no”, dice la secretaria de Bienestar Social, Fabiola Perdomo que está encargada del tema. Muchos de ellos están identificados en bases de datos de la Alcaldía. 

El tercer eje es el territorial, explica la secretaria Perdomo. Están llevando mercados a los asentamientos y lugares de invasión, es decir las zonas más pobres de la ciudad y donde viven los más necesitados de los necesitados.  

Desde la semana pasada, empezó a entregar mercados en las comunas más deprimidas de la ciudad 6 y 14, asentamientos como Pilar Tayrona, Quintas del Sol, barrio Comuneros 1 y 2, comuna 15, Haití, Pampas 1 y 2 y Valladito. 

“Estoy muy agradecido porque estaba pasando momentos difíciles y cualquier ayuda que me brinden nos sirve, nos permite estar tranquilos unos días más”, dice Rigoberto Cabezas, obrero de construcción y habitante del barrio popular Las Palmas de estrato dos, asentamiento el Árbol, en la comuna 18.  “Aunque uno siempre quisiera un poquito más, porque la necesidad es dura. Haciéndolo rendir este mercado dura una semana”, le dijo a La Silla. 

Él recibió su mercado ayer a las 5:30 de la madrugada; tres libras de arroz, una libra de azúcar, una libra de sal, harina, una barra de chocolate, espaguetis para sopa, otro paquete de instantáneos y dos litros de leche. 

Entre Cabezas y su hijo mototaxista mantienen a su otro hijo que estudia peluquería y a su esposa. Ninguno trabaja ahora. 

“Yo estoy esperando hasta el 13 de abril y de ahí yo tengo que salir cómo sea a rebuscarme, salir a hacer trabajitos, en la casa nada llega solo. Al inicio teníamos una pequeña reserva, compramos arroz, panela, granos, pero se va gastando y no hay ingresos”, dice.

Un problema con estas entregas es que solo se da un mercado por casa, que la Alcaldía selecciona previamente con ayuda de personas de la comunidad, según le contó a La Silla un voluntario que ha asistido a entregas en Siloé, barrio marginal de Cali.

Esto genera molestia y reclamos entre los que no reciben. Incluso, el voluntario cuenta que ha habido casas donde hay 3 y 7 familias, pero es difícil darles a todos porque no se dan abasto. 

En otros barrios se entrega a los que tengan puntaje en el Sisbén de 0 a 15 (los más pobres).

La alcaldía de Ospina también entregó el viernes pasado 10,500 bonos para comprar mercado a algunos taxistas registrados en bases de datos de la Alcaldía y empresas de transporte, de 80 mil pesos cada uno. La entrega a los taxistas se hizo en varios puntos de la ciudad donde llegaban los conductores. 

Ese mecanismos generó aglomeraciones y largas filas, como lo cuenta este noticiero local, por fallas en la logística.  

Una última estrategia para garantizar la comida de algunos será dar alimentos a comedores comunitarios en zonas donde no alcancen a dar mercados para llegarles a unos 50 mil hogares durante dos meses con una inversión de 15 mil millones de pesos. 

El lío con este plan es que la demanda supera la oferta de la Alcaldía y ya hay sectores protestando porque no les ha llegado la comida. 

El viernes pasado, al menos unas 20 personas salieron a la calle en el asentamiento el Árbol, en el barrio Polvorines, también en la comuna 18 habitada sobre todo por migrantes de Cauca y Nariño, para pedirle al Alcalde que les lleve comida a sus dos comedores comunitarios.

“Hace dos semanas se comprometió con dar comida a los comedores y todavía nada”, le dijo a La Silla la coordinadora de uno de ellos, Damaris Ñanez. “Tenemos la capacidad de dar unos 500 almuerzos entre los dos comedores del Árbol, pero necesitamos los alimentos”, agrega.

Los alrededor de 440 comedores comunitarios son iniciativas particulares que hasta el año pasado recibieron comida de la Alcaldía y de la Diócesis como parte del programa Cali Sin Hambre del anterior alcalde y de organizaciones no gubernamentales y que hasta ahora no se ha activado.

Estos comedores son claves porque los dos del asentamiento el Árbol reparten entre 50 y 80 almuerzos diarios a niños, ancianos y algunos venezolanos pues algunas familias no tienen cocina, gas, ni energía. Solo en la comuna 18, que queda al sur de la ciudad, hay ocho comedores comunitarios. 

Según información de la Alcaldía estos alimentos se entregarán a partir del 13 de abril. 

A pesar de que no toda la gente que lo necesita está todavía cubierta, y por lo cual la Alcaldía abrió un canal por medio de la Arquidiócesis de Cali para recibir donaciones de alimentos, al comparar el presupuesto destinado a este rubro se nota la prioridad que Ospina le ha dado al tema de la alimentación.

La Plata para lo demás

El Alcalde ha destinado más de 70 mil millones a atender la emergencia de salud y económica causada por el coronavirus, que equivale al 13,4 por ciento del presupuesto de libre inversión de la ciudad este año. 

De este rubro, casi 14 mil millones van para salud, y 60 mil millones para mercados.

En Salud hay presupuestados 4200 millones para atender la emergencia de salud, más 7 mil millones adicionales para dotaciones nuevas de los hospitales públicos de la capital. 

Aparte, los hospitales públicos han invertido otros 600 millones para sus propias dotaciones médicas. 

Para campañas publicitarias sobre prevención del coronavirus ha destinado 2200 millones.

Esto fue presupuestado para la fase de contención y aún no hay un presupuesto para la siguiente fase en la que estamos, que es de mitigación. 

“Los recursos para la fase de mitigación sí los hay, pero el monto dependerá de los indicadores de la secretaría de Salud”, le dijo a La Silla el Secretario de Hacienda, Fulvio Leonardo Soto.  

Con los 210 contagiados (la segunda con más casos luego de Bogotá) y diez hospitalizados (hasta el viernes) según cifras de la Alcaldía. 

Actualmente, Cali tiene 2700 camas hospitalarias y 572 de UCI. 2,8 camas UCI por cada diez mil habitantes. Pero tendrán que aumentar ese número porque el porcentaje de ocupación de camas de hospitalización es del 90 por ciento. 

Por eso el plan para las próximas semanas, según la secretaria de Salud de Cali, Miyerlandi Torres, es ampliar las hospitalarias a 3 o 4 mil (no dio la cifra exacta) y las de UCI doblarlas hasta tener 1300. 

El plan del Alcalde es adecuar el hospital de Saludcoop del Sur que le fue entregado en comodato y donde habrá unas 60 camas de cuidados intensivos y 43 de hospitalización en las próximas dos semanas aproximadamente.  

Al menos 1200 camas hospitalarias espera conseguirlas ampliando la capacidad de los hospitales públicos que atienden baja y mediana complejidad con una inversión de 7 mil millones de pesos y las demás, adecuando clínicas privadas.

Adicionalmente, la Secretaria está evaluando la adecuación de hoteles para tener camas de hospitalización allí, en el eventual pico de hospitalizaciones que podría ser en dos semanas. Pero hasta el momento, es solo un plan. 

Para el peor escenario, tienen previsto adecuar el escenario deportivo del Coliseo del Pueblo con camas de hospitalización, pero aún no hay dotación y no es claro como la conseguirían. 

Para liberar camas, la Secretaría ya ordenó a los hospitales cancelar las cirugías ambulatorias y de poca urgencia con lo que esperan bajar la ocupación de camas en un 40 por ciento entre esta semana y la otra.

Frente a las pruebas, Cali cuenta desde el jueves pasado con un laboratorio de la Universidad del Valle que tiene capacidad de hacer 60 pruebas al día, pero todavía depende del laboratorio del Instituto Nacional de Salud para las pruebas que no alcanza a procesar.

Hasta el momento,  la capital del Valle ha enviado 2.417 pruebas al INS, de las que aún están pendientes los resultados de la mitad. Por este tema, hubo un desencuentro la semana pasada entre la directora del INS, Martha Ospina, y la secretaria de Salud Torres, porque Ospina dijo que las pruebas enviadas de la ciudad y del Valle estaban siendo mal embaladas y señaladas. 

Torres dijo que sí están cumpliendo los protocolos. En todo caso, si hay fallas tal como lo señala la directora del INS, es difícil tener un panorama real de contagios. 

Pedirán plata a Carrasquilla

Mientras las cifras se aclaran para definir si ampliar o no la cuarentena, la Secretaría de Hacienda de Cali está evaluando un paquete de medidas económicas que le permita a la ciudad tener más recursos. 

Está coordinando con los demás secretarios de Hacienda del Valle para pedirle en conjunto plata al Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. Algo difícil teniendo en cuenta que el Ministerio tiene los recursos a ras para manejar la emergencia como contamos.

Está evaluando reducir las tarifas de los impuestos territoriales que, a la vez que reduce la carga a las personas y empresas, le permite tener liquidez a la ciudad porque, en teoría, al haber descuentos puede aumentar el número de personas que paguen. 

Por ahora, ya aplazaron el pago del predial y el impuesto de industria y comercio.

El siguiente paso para el Alcalde Ospina es empezar a construir el plan para recuperar la economía de la ciudad, que como la de todo el país, está golpeada. Espera arrancar en mayo, si logra mantener el resto de temas bajo control.

Silla Nacional
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“El coronavirus es el detonante de un cambio paradigmático y la tecnología es el canal”

lunes, 06 abril 2020 15:02:29

Con el confinamiento, los colombianos que tenemos acceso a Internet y a computador o a cualquier otro aparato electrónico -que somos cerca del 70 por ciento como lo contamos en esta historia nos hemos visto avocados a usar la tecnología para trabajar y para interactuar socialmente.

Entrevistamos a Gonzalo Ordóñez-Matamoros, director del centro de investigación y proyectos especiales -CIPE- de la Facultad de Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado y coautor del libro que está próximo a publicarse de la serie “Así habla el Externado”: “Disrupción Tecnológica, Transformación Digital y Sociedad”.

A partir de la conversación con Ordóñez y de la lectura de su capítulo “Las ciencias sociales y humanidades en la cuarta revolución industrial”, La Silla Académica presenta seis ideas sobre cómo el coronavirus puede impactar el lugar de la ciencia y la tecnología en nuestra sociedad.

1

El coronavirus acelera la Cuarta Revolución Industrial

“Internet existe hace muchos años, pero es más reciente que las máquinas se conecten entre sí y tomen decisiones a partir del análisis de los datos, que puedan aprender y perfeccionarse sin la intervención humana”.

Esto es lo que caracteriza, dice Ordóñez, la Cuarta Revolución Industrial: las fronteras entre lo humano y lo digital se tornan borrosas y lo tecnológico permea casi todos los campos de la sociedad.

“El coronavirus va a disparar el uso de big data, la inteligencia artificial, las apps, de manera exponencial” dice el investigador.

La gran diferencia en la forma como los países han lidiado con la pandemia ha estado marcada por el grado de alfabetismo científico de los Estados y también por qué tanto los ciudadanos están dispuestos a aceptar que los Estados desplieguen toda su tecnología para controlarlos:

“En Corea del Sur han sido tan importantes los especialistas informáticos como los médicos y enfermeros”, como lo ilustró el filósofo Byung-Chul Han.

A través de georreferenciación, sistemas de reconocimiento facial y análisis de datos tienen mapeada a la población y controlada su ubicación, sus movimientos, su temperatura corporal -un indicador fundamental en esta pandemia- lo que combinado con los cuerpos de seguridad y salud pública, ha permitido una acción inmediata, aunque también ha generado un debate sobre los derechos a la privacidad de la gente.

“En Asia, contrario a lo que sucede en Occidente, la paranoia -no digo que no haya razones históricas para eso- respecto al uso de la información es mucho menor que en Europa donde ha sido mucho más difícil contener el contagio”.

Lo que vendrá, anticipa Ordóñez, es el uso de las nuevas tecnologías que se desarrollen para prevenir futuras epidemias y para resolver problemas de salud pública, en general: “la mayoría de aplicaciones que estaban siendo desarrolladas sobre todo para el marketing político y de productos, pueden adaptarse para innovar en monitoreo de condiciones de salud”.

“Estamos ante un cambio paradigmático fundamental: el coronavirus es el detonante pero el canal va a ser la Cuarta Revolución Industrial”.

 
2

Se harán más necesarias las ciencias sociales para entender la complejidad

Los riesgos para las libertades y la democracia que tienen los sistemas de control con que cuentan Estados como el de Corea del Sur o Taiwán, los expuso Harari, el filósofo, en una columna reciente, en la que dice que estas tecnologías y sus dueós nos llegan a conocer mejor de lo que lo hacemos nosotros mismos.

“Estas tecnologías pueden ser manipuladas para hacer que ciertos intereses públicos y privados primen sobre otros, para controlar la sociedad” enfatiza Ordóñez.

Anticipa que va a haber un mercado enorme de tecnologías en salud y seguridad, tras la crisis provocada por el coronavirus.

Por lo que las ciencias sociales, según Ordóñez, y en general, aquellas que tienen como centro de estudio al individuo y la sociedad, tienen un rol fundamental en formar criterio para comprender la complejidad de la realidad y ayudar a adaptarnos a su cambio permanente.

“Al mismo tiempo esas mismas ciencias y cada uno de nosotros tiene también el reto de familiarizarse más con la tecnología para comprender sus beneficios y los riesgos inherentes” explica Ordóñez.

De esa forma podremos ser menos vulnerables al encanto y el deslumbramiento de lo que nos ofrecen; “Podremos discernir entre lo útil, lo bueno, y lo que no lo es”, según el investigador.

 
3

Se resignificará el trabajo humano

El profesor agrega que además del desempleo que ya está dejando el confinamiento y la volatilidad de la economía, por la caída del precio del petróleo, una aceleración del desarrollo tecnológico con el coronavirus también puede desencadenar el desplazamiento de cierto tipo de trabajos que hoy hacen personas. Se calcula que 375 millones de personas en el mundo tendrán que buscar nuevos tipos de trabajo en 2030 según el documental American Factory. 

Pero para el investigador lo que eso implica es una resignificación del recurso humano. Así como la tecnología cierra espacios, abre otros.

“Ha habido siempre el temor de la relación entre tecnología y desempleo, pero la dicotomía que no es tan obvia. Las personas tienen la opción de reaccionar a los cambios o de que estos sucedan a pesar de ellas. Tenemos que desarrollar la capacidad de hacer ejercicios prospectivos para poder ir creando las ofertas de las demandas del futuro. Y en eso de nuevo, las ciencias sociales y la formación científica son imprescindibles”.

 
4

La digitalización acelerada puede hacernos querer no salir de la casa

La digitalización es un paso intermedio hacia la virtualización que sería el reemplazo casi total de la realidad física, al estilo de algunos espisodios de la serie de Netflix “Black Mirror”, explica Ordóñez.

Ya tenemos algo de eso: podemos visitar museos o hacer surfing, por ejemplo, con un simulador sin pararnos de la cama. Y quienes juegan videojuegos más o menos viven en dos mundos paralelos. “Aunque también hay actividad de los sentidos, todo pasa principalmente en el cerebro” anota Ordoñez.

En esta crisis, esa transformación se puede dar con mayor intensidad en las relaciones sociales:

“En el capítulo del libro que coescribí hablo de la metáfora de las sociedades líquidas que se caracterizan por relaciones cortas, inestables, que se pueden terminar con un clic”.

La película “Her” lo ilustra bien. Es la historia de un hombre que tiene una relación sentimental con una mujer virtual producto de inteligencia artificial con quien tiene las típicas conversaciones que tiene uno con la pareja o los amigos.

“Lo que pueden hacer las medidas de confinamiento por el coronavirus, en la medida que se extiendan, es aislar más y más a las personas. Así en esta primera fase estemos viendo un reavivamiento del deseo de encontrarse con la familia y amigos por zoom, por ejemplo, ya no hacemos asados”, dice Ordóñez.

Lo que muchos están experimentando es que pueden hacer casi todo sin salir de su casa y conducir su vida a través del computador, algo que según el profesor, puede dar lugar al surgimiento de una generación de personas que crean que esta es la condición ideal en la medida que les evita entrar en contacto físico con otros y los riesgos que eso tiene.

“No creo que sea bueno o malo, dice. La inteligencia artificial, en general, impone el reto que la gente pueda distinguir entre la realidad física y la virtual. Esas transformaciones en todo caso, pueden ser en algunas personas y no en un colectivo muy amplio. Tendremos que esperar”.

 
5

La diplomacia científica será más necesaria que nunca

“La competencia entre China y Estados Unidos por descubrir la vacuna. el intento de Trump de sonsacar los investigadores alemanes que están trabajando en ello, como lo denunció la canciller Angela Merkel, y en general, la carrera en que pueden estar los laboratorios para dar con la vacuna primero que los otros, es la ausencia de la diplomacia científica” anota Ordoñez.

La diplomacia científica está orientada al trabajo conjunto para lograr la solución a problemas globales o que afectan a varios países con base en el conocimiento científico y tecnológico.

Eso, según el investigador, permite en estos casos ahorrar tiempo y con ello salvar vidas: se comparte la información de manera que no se cometan los mismos errores y que puedan construir sobre lo que ya han avanzado otros, se distribuyen los costos, se divide el trabajo de acuerdo al acceso a equipos, a ciertas tecnologías e insumos que cada país tenga.

A nivel de atención hay cooperación, pero falta más a nivel de investigación en salud y de otras disciplinas. “El llamado es a abrir más la información como lo propone el proyecto de la Unión Europea S4D4C”, dice Ordoñez, quien hace parte de ese proyecto.

La diplomacia científica, justamente, implica superar las diferencias que pueda haber entre los gobiernos de los países. El caso de Colombia y Venezuela lo ilustra bien: “Hay científicos del país vecino y del nuestro que están cooperando en el marco de la crisis del coronavirus a pesar del conflicto que hay entre los gobiernos.

“Duque, por ejemplo, dice que está actuando en el marco de la Organización Panamericana de la Salud para no tener que reconocer a Maduro como Presidente”, eso hace parte de la diplomacia científica.

No es que la ciencia no sea política, aclara Ordoñez. El solo hecho de escoger un problema para investigar y no otro implica asumir una postura política. Sin embargo, “los científicos comparten otros principios que son los de su campo de estudio y tienen una preocupación común en este momento que es la salud”.

 
6

Tenemos una oportunidad para el desarrollo científico de Colombia

Todo avance de la ciencia y la tecnología se acelera en tiempos de crisis o de guerras, según Ordoñez. Un estado de emergencia hace que se utilicen los recursos de manera más eficiente, que haya mayor inversión pública, se acelera la toma de decisiones.

“En Colombia hemos vivido de crisis en crisis pero no hemos aprendido de ellas para salir adelante y reinventarnos. Continúa Ordóñez, “tenemos que enfrentar esta pandemia cuando todavía no pasamos del 0.3 por ciento del PIB invertido en investigación y desarrollo” .

Algo que cree que es desafortunado porque estamos sentados en la riqueza de nuestra biodiversidad y no la estamos aprovechando. “¿Quién quita que tengamos en el patio trasero de nuestra casa la solución al coronavirus?”

El profesor, en todo caso, ve como positivo el esfuerzo que la sociedad, en general, está haciendo para entender la enfermedad, para distinguir entre un virus y una bacteria, por ejemplo, y comprender cómo puede afectar el sistema de salud.

“En otras condiciones la comprensión sería dejada solamente a los científicos aún por los mismos gobernantes”, anota Ordoñez.

“También nos hemos visto forzados a aprender a usar los medios que tenemos para comunicarnos virtualmente. Uno de los motivos de la angustia que están experimentando algunas personas en esta crisis es la sensación de que todo es nuevo y les toca aprender”.

De nuevo hay un llamado para que nuestro sistema educativo no se siga basando en enseñar a partir de la repetición sino que lo haga a partir de la creación y el diseño. Para que creemos sociedades de innovadores y no de seguidores.

“Los niños entran al colegio con una gran capacidad de absorción pero el sistema la aplana. No favorece el pensamiento escéptico, crítico, reflexivo, constructivo y creativo”.

 
Silla Académica
fariza98

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