La Silla Vacía

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Los jóvenes del paro se dividen frente a conversación de Duque

martes, 21 enero 2020 00:00:00

Mientras el Comité del Paro convocó a algunas marchas, plantones y cacerolazos para hoy para volver a mover el Paro, en la última semana el presidente Iván Duque ha anunciado un decreto para garantizar plazas de empleos públicos para los recién graduados y una reforma al Icetex, e inició la ‘Conversación Nacional’ con los jóvenes, uno de los principales motores de las marchas de fines del año pasado.

 

Las tres cosas pegan directamente en reclamos sobre empleo y educación para ellos, y hacen parte de la estrategia del Gobierno para quitarle fuerza a las movilizaciones, que preocupan en Palacio. Por ahora, los líderes jóvenes de la movilización están divididos frente a esta conversación.

Acelerar para mandar mensaje

Tras un mes de marchas y movilizaciones, en diciembre el Gobierno se dio cuenta que “el tema de la juventud está muy en el fondo de lo que está pasando en Colombia”, según nos dijo Diego Molano, coordinador de la ‘Conversación’, para explicarnos el por qué de los anuncios.

“En lugares como Cali y Medellín fue súper evidente que había problemas con los jóvenes. La mayoría de las propuestas virtuales (11 mil) eran de angustias de los jóvenes, como el empleo o el Icetex”, nos dijo. “Entonces dijimos: aquí podemos concentrar los esfuerzos porque ahí están los que tienen más insatisfacciones y problemas. Inclusive las preocupaciones de otros ciudadanos tienen que ver con juventud”.

Por eso, como contamos en diciembre, decidió abrir como nueva línea temática de la ‘Conversación Nacional’ a la juventud (se sumó a otras como ambiente o economía). 

También decidió acelerar la expedición del decreto que ordena que las entidades públicas dediquen el 10 por ciento de las nuevas plazas laborales para recién graduados sin experiencia -lo lanzó el 10 de enero-, y anunciar, días antes, que en marzo radicará una ley para reformar el Icetex, una de las entidades más criticadas por los jóvenes por los intereses que cobra a los créditos para estudiar.

De las tres movidas, el eje es la ‘Conversación’, que arrancó pese a que los jóvenes que están en el Paro declinaron la invitación. 

“A varios compañeros nos invitaron, analizamos que esa conversación busca es legitimar la política del Gobierno y usar a los jóvenes y que Duque diga que conversa. No queríamos ser instrumento para eso”, nos dijo Julián Báez, representante de los estudiantes de la Universidad Distrital y de la Unees (Unión Nacional de Estudiantes de Educación Superior) en el Comité del Paro hasta 2019.

Él y los otros estudiantes sentados en el Comité, que pertenecen a las organizaciones Unees y Acrees, ya se habían negado a reunirse con Duque en noviembre.

En contraste, a la primera reunión de la mesa de juventud en la Conversación, el pasado 10 de enero, llegaron miembros de Fenares, organización que agrupa a los representantes estudiantiles de universidades regionales, que tienen distancias con Unees y Acrees (Asociación Colombiana de Representantes Estudiantiles, también en el paro) pero también han marchado.

Eso es otra muestra de la estrategia del Gobierno de dividir a los grupos que se le oponen, como hizo con el paro estudiantil de 2018, cuando firmó un acuerdo con rectores de universidades para tratar de quitarle fuerza a las marchas, o en la Minga de 2019.

Y en este caso puede ganar espacios en sectores que no hacen parte del Comité del Paro.

Una ‘conversación’ diferente, pero con toques de yo con yo

Hablamos con 14 de los asistentes a la primera ‘Conversación’ de la semana pasada y que estarán en las siguientes tres sesiones; tres de ellos nos contaron que llegaron invitados de los ministerios de Interior y Educación, y otros dos consiguieron cupos por amigos que tenían del Gobierno. Otros nueve explicaron que los llamó Colombia Joven o la Vicepresidencia.

Asistieron más de 150 personas y la convocatoria fue múltiple.

”El tema de la juventud está en el fondo de lo que pasa”

Diego Molano

Colombia Joven abrió cupos para las direcciones de juventudes de los partidos (fueron los de centro y derecha: Liberal, Cambio Radical, Mira, Conservador, Centro Democrático y Colombia Justa Libres y un concejal verde), además de representantes de regiones, Lgtbi, universidades, colegios, grupos de voluntarios de Bogotá y plataformas y organizaciones para que fueran.

Algunos habían asistido una semana antes a la presentación del decreto de empleo. “Ese día estaban muy libreteados”, nos dijo una asistente, quien contó que la ‘Conversación’ días después no la notó acartonada.

Si bien 12 de los 14 jóvenes que asistieron nos dijeron que participaron de cacerolazos y salieron a marchar el 21N (solo dos, que son uribistas, nos dijeron que no lo hicieron) ninguno continuó en la calle por razones que van desde el cansancio hasta el rechazo a las 104 peticiones que hizo el Comité en diciembre.

Eso muestra que en la ‘Conversación’ participan jóvenes que aunque no son cercanos al Gobierno, no encontramos ninguno que refleje a los marchantes más duros.

”No asistimos para no legitimar”

Julián Báez, Unees

“Uno en las calles ve gente que ni estudia ni trabaja, universitarios y eso. Pero en la mesa uno vio ciertas élites que siempre están ahí”, nos dijo Daniel Sandoval, otro asistente.

De hecho, Unees y Acrees ven en esta mesa una estrategia para desviar la atención (y otros cinco consultados que no hacen parte de estos grupos).

“No dudo que esto es una respuesta del Gobierno al factor de los jóvenes. Dicen que estamos ahí, pero no estamos”, nos dijo José Pedraza, de Acrees.

El Gobierno fue cuidadoso también en cambiar la metodología con esta mesa. A diferencia de las demás de la Conversación Nacional, para la de juventud Planeación Nacional contrató moderadores y facilitadores para tener charlas de tú a tú en 14 mesas con ministros (fueron 10), directores de entidades, o consejeros de Duque.

”No sentimos que nos dejaran en visto”

Lina Amaya, Fenare

“Antes (2019) esas mesas eran un consejo comunitario”, nos dijo Maria Paula Macía,s de la organización Lidera el Cambio, que había asistido a la de medio ambiente y subraya la diferencia.

Eso gustó: “había representantes duros del Gobierno, no mandaron delegados de segundo nivel. Eso legitima la mesa y no nos sentimos como que nos dejaron en visto”, nos dijo Lina Amaya, de Fenares.

En la charla salieron tres temas recurrentes: empleo, educación y participación. La idea para las sesiones siguientes es estudiar propuestas para ellas, y así en marzo el Gobierno podrá definir cuáles convierte en proyectos de ley y cuáles incluye en el Conpes de juventud que prometió la consejera presidencial para las regiones, Karen Abudinen.

Según Cristian Romero, de la mesa de partidos y militante liberal, las exigencias del Paro no estaban ahí. Por ejemplo, él pidió que revivieran las elecciones de consejos de juventud, algo que Colombia Joven prometió mover, “pero eso no tiene nada que ver con las movilizaciones”, nos dijo.

Eso deja al Gobierno con el reto de mostrar resultados que desincentiven a los jóvenes de marchar cuando el tiempo juega en contra.

El 21E es solo la primera prueba

Tener metas medibles para mostrar en marzo, cuando Duque ha dicho que terminará la Conversación, podría ayudarle a bajar la sensación de que está desconectado con las exigencias de la gente, algo que ha alimentado las marchas.

El mismo Molano acepta la dificultad de mostrar resultados en mes y medio. Por ejemplo, la más inmediata, como el decreto del empleo juvenil, es una meta “a mediano plazo”, nos dijo. 

Por eso, en los últimos días Duque ha pedido a sus ministros, en privado, que aceleren sus manuales internos para ajustarse a esa nueva norma, contratar personal y comenzar a mostrar resultados.

Encima, para algunos jóvenes queda la duda de si esos contratos quedarán convertidos en corbatas, fichas de políticos. 

“Hay que cambiar manuales, hay que abrir plazas y evitar que entre gente del mismo Gobierno”, nos dijo Sandoval. 

Incluso en la militancia uribista ven el decreto solo como un inicio: “el 10 por ciento es bajito, hay que ampliarlo a los privados”, nos dijo Laura Medina, excandidata al Concejo.

Mientras esos resultados pintan distantes, si es que llegan, temas de coyuntura pueden avivar la llama de las marchas entre los jóvenes, desde el escándalo de chuzadas del Ejército, hasta la salida de Uber del país (hay conductores planeando sumarse a las protestas de hoy), más hechos virales como que Presidencia haya hecho énfasis en que Duque dio dulces a niños en Bojayá.

Por eso, hoy será una prueba del liderazgo del Comité del paro, que se verá si mantiene la capacidad de convocatoria que en diciembre estaba disminuyendo.

Aunque vienen más pruebas pues la próxima semana, entre el jueves 30 y el viernes 31, habrá otra manifestación de unos 1.400 delegados nacionales de las organizaciones que conforman el Comité, que llegarán a Bogotá.

Nota del editor: a las 8:20AM cambiamos el título de la historia para que reflejara más la tesis de la misma.

Silla Nacional
Iván Duque Márquez

Iván Duque Márquez

Presidente de la República de Colombia

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Robledo se lanza cuando la calle le da la razón, pero no solo a él

lunes, 20 enero 2020 17:28:34

Ayer el senador Jorge Enrique Robledo lanzó su nombre para competir por la candidatura del Polo Democrático a la Presidencia en 2022. Se postuló con un proyecto de convergencia nacional y aprovechando que la inconformidad con el status quo, que ha sido su bandera durante los últimos 30 años, está más viva que nunca en la calle. Enfrenta el reto de alinearse con el nuevo lenguaje del descontento, que se parece en espíritu al suyo, pero no necesariamente en el contenido.

En entrevista con La Silla, Robledo explicó que su propuesta es promover un gran pacto nacional alrededor de la cero tolerancia a la corrupción, de crear más empleo de calidad particularmente para los jóvenes; de impulsar el sector productivo; y promover acciones en defensa del medio ambiente y del Acuerdo de Paz.

Son banderas que el senador del Polo lleva defendiendo desde que entró a la política en 1974, y de las cuales nunca se ha apartado. También reflejan el grueso de las peticiones de los que se han movilizado desde el 21 de noviembre del año pasado.

“El país luego de intentar un modelo neoliberal ahora le da la razón a Robledo con las protestas” dijo Aurelio Suárez, panelista de Blu Radio y mejor amigo del precandidato. 

Por ejemplo, Robledo siempre ha criticado el modelo pensional colombiano con los fondos privados, lo cual coincide con el rechazo de los del paro a la reforma pensional que impulsa el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, que desde su perspectiva busca fortalecer esos fondos hasta el punto de “marchitar colpensiones”.

Aunque Robledo mantiene sus banderas de siempre, su propuesta esta vez evoluciona en la línea que arrancó con la Coalición Colombia que formó con Sergio Fajardo y Claudia López para las elecciones de 2018 de ser una bisagra de unión para el país, más que una voz que habla exclusivamente desde la oposición, el lugar que durante años ocupó Robledo.

“Ningún país ha logrado hacer las cosas sin un pacto nacional que permita que les vaya bien a todos”, dijo Robledo a La Silla Vacía.  

Aunque él fue explícito con La Silla en que no quiere encasillarse en un rótulo de izquierda o de derecha, su propuesta de convergencia nacional lo acerca más al centro que a la izquierda que disputará con Gustavo Petro, si el jefe de la Colombia Humana también compite por la Presidencia. En el centro, sin embargo, competirá de entrada con su ex compañero de Coalición Colombia Fajardo, que también aspira a suceder a Duque.

La ventana de oportunidad 

Las movilizaciones ciudadanas de los últimos meses han mostrado una fractura entre el establecimiento político tradicional y sectores significativos de la población, lo que le abre una ventana de oportunidad a los políticos que han abogado por un cambio en la forma de gobernar y de la élite que ha detentado el poder.  

Una oportunidad que Robledo aprovecha lanzando su candidatura justo un día antes de la primera movilización del año.

“Yo soy un convencido de que la lucha social es parte de la democracia y mi propuesta es muy coincidente con lo que están pensando los del paro”, dijo Robledo a La Silla. “Pero no me considero dueño del paro ni esta presidencia está montada sobre el paro. Respeto mucho a los del Comité”.

Robledo es cercano a una de las dos organizaciones grandes de estudiantes, Acrees, que forma parte del Comité del Paro. La otra -Unees- tiene organizaciones más afines a Gustavo Petro, como lo mostró esta historia

Tres de los 16 miembros más representativos del Comité del Paro -el presidente de la CUT, Diogenes Orjuela; Óscar Gutiérrez, director ejecutivo de Dignidad Agropecuaria Colombiana y amigo personal de Robledo; y Jennifer Pedraza, de Acrees- pertenecen al Moir, movimiento liderado por Robledo.

Esa cercanía de Acrees con el Moir explica, por ejemplo, las pancartas que exhibieron en el 21N algunos estudiantes pidiendo que Colombia se saliera de la Ocde, el club de los países ricos a las que entró Colombia durante el Gobierno Santos. 

Sin embargo, la movilización de las calles desborda las organizaciones representadas en el Comité del Paro y la cercanía con organizaciones sindicales o estudiantiles poco ayudará a la candidatura de Robledo si no logra conectarse con el lenguaje y los intereses de los que marchan. 

“Los estudiantes que se movilizan están menos interesados en temas económicos en general que en temas particulares de la educación superior”, explicó a La Silla la analista Sandra Borda, quien está próxima a publicar un libro sobre las movilizaciones recientes. “Les interesa la resolución de temas del Icetex y revisión de políticas como Ser Pilo Paga. El resto es una cosa más de cultura política y menos de cultura económica”.

Como lo ha documentado La Silla, muchos de los que marchan son escépticos de los partidos políticos e incluso de organizaciones de izquierda como los sindicatos; se movilizan más alrededor de causas contemporáneas como el medio ambiente y el feminismo que alrededor de temas tradicionales de izquierda relacionados con el modelo económico como la sustitución de importaciones que defiende Robledo o una mayor participación del Estado en la economía.  

Esto se vio claramente en las pasadas elecciones presidenciales, en las que Robledo no solo tuvo que bajar su candidatura en favor de Fajardo, sino que tampoco logró aglutinar a las bases de su propio partido detrás de la Coalición Colombia. Los militantes de izquierda se fueron todos con Petro.

Por eso enfrenta ahora el desafío de poder capitalizar políticamente su bandera del descontento justo cuando éste desborda la calle, y a la vez no ser visto como parte del viejo establecimiento político que quieren cambiar los que marchan.

Foto:Twitter
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Detector: Colombia no es el país más corrupto del mundo según Transparencia Internacional

lunes, 20 enero 2020 17:00:00

Desde hace tres días se está moviendo en redes una nota de El Heraldo que asegura que Colombia es el país más corrupto del mundo. 

A raíz de que uno de nuestros usuarios nos pidió que verificaramos su veracidad, y como ha sido compartido cerca de tres mil veces, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que la nota es falsa.  

Así se ve la publicación de El Heraldo: 

No es cierto que Colombia sea el país más corrupto del mundo según el índice de Transparencia Internacional.

La nota de El Heraldo confunde dos fuentes diferentes sobre corrupción y por eso llega a un conclusión errada. 

El 16 de enero se revelaron los resultados de una encuesta de percepción sobre corrupción de la revista US News & World Report, famosa por sus rankings como el de mejores universidades de Estados Unidos.

Colombia quedó de último en esa encuesta en el punto que se refiere a corrupción, que hizo la revista por medio de una encuesta a más de 20.000 personas de 36 países para armar su ránking de "mejores países"; es decir, el eje de la encuesta no es la corrupción. Acá está su explicación de su metodología.

De hecho, el ránking solo tiene 73 países (en la ONU hay 193 Estados) porque en pos de buscar "los mejores" solo incluye los que estén en el top 100 de países con mayor PIB, mayor inversión extranjera y mayores ingresos de turistas, y en el top 150 del Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Eso significa que no tuvo en cuenta más de 120 países, entre los que puede haber algunos percibidos como más corruptos por los encuestados; no están algunos tan grandes como Iraq, Angola y Tanzania

Por eso, el ranking no significa que Colombia sea el país más corrupto del mundo, como titula El Heraldo, sino el más percibido como corrupto entre los 73 "mejores" países. 

Tampoco es cierto que esos resultados tengan como fuente a Transparencia Internacional, la ONG internacional más reconocida en el área de lucha contra la corrupción, que tiene su propio índice construido específicamente para entender la percepción de la corrupción y no para entender los mejores países.

Como la misma ONG ha trinado, solo este jueves se conocerá su ranking de Percepción de Corrupción.  

Ese índice clasifica la percepción del sector público basado en la percepción de corrupción en aspectos como la gestión de recursos públicos, la contratación estatal y la sanción judicial efectiva en casos de corrupción. La escala va de 0 a 100, donde 0 es muy corrupto y 100 muy transparente.

Durante cuatro años seguidos, Colombia mantuvo la calificación de 37 puntos, pero en 2019 bajó a 36. Está en el puesto 99 entre 180, lejos de ser el peor (aunque con un puntaje bajo, que muestra muchas falencias).

Para Andrés Hernández, director ejecutivo de Transparencia por Colombia, las metodologías son totalmente diferentes y no tienen ningún tipo de relación.

“Tendremos una serie de elementos metodológicos que van a dar una perspectiva muy distinta a este artículo que se ha conocido respectivamente, cuya metodología respetamos, pero lamentamos decir que ese tipo aseveraciones no coinciden con ningunos otros instrumentos que se han desarrollado por muchos años”, dijo en entrevista con Blu Radio. “No hay ninguna relación entre ese indicador que tiene US News y el índice de corrupción de Transparencia Internacional”

Por lo anterior, calificamos la nota de El Heraldo como falsa porque no es cierto que Colombia sea el país más corrupto del mundo, según Transparencia Internacional. 

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De Peñalosa a Duque (y Holmes Trujillo)

lunes, 20 enero 2020 12:32:25

Como revelamos en nuestro En Vivo, todo está listo para que el presidente Iván Duque nombre a Jairo García Guerrero, un politólogo que ha hecho toda su carrera en temas de seguridad, como viceministro de defensa para la estretagia y planeación.

Con eso

  • llega un funcionario de la alcaldía de Enrique Peñalosa al Gobierno Nacional, pues García viene de ser su Secretario de Seguridad durante año y medio, y antes había sido subsecretario durante otro tanto.

  • sale de su cargo uno de los últimos funcionarios que se mantuvieron desde el Gobierno Santos, la viceministra Mariana Martínez.

  • aterriza en el equipo de Carlos Holmes Trujillo alguien con experiencia concreta en el manejo de movilizaciones sociales, como las convocadas para mañana: García estuvo al frente de la estrategia de seguridad para el manejo de las marchas del paro. Además, es un experto en seguridad urbana, pues antes de los tres años en el Distrito, fue durante más de 8 años el director de seguridad ciudadana de la Cámara de Comercio de Bogotá, aunque no tiene experiencia en seguridad rural, clave para la lucha contra grupos armados.

Su llegada al Ministerio se suma a la del almirante en retiro David René Moreno, quien se posesionó el jueves pasado como viceministro para el Gsed, el grupo empresarial del sector que reúne a 18 empresas como Indumil o los astilleros de Cotecmar.

Moreno fue segundo comandante de la Armada y jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares en los gobiernos de Álvaro Uribe. Luego fue presidente del influyente Cuerpo de Generales y Almirantes en retiro, CGA, entre 2013 y 2015, tiempo en el que fue muy crítico de las negociaciones con las Farc.

Con eso, de los tres viceministerios de Defensa solo uno sigue en manos de la misma persona que estaba con Guillermo Botero: el de políticas y relaciones internacionales, que maneja la abogada Diana Abaúnza, experta en derechos humanos y pareja del alto consejero presidencial para la Seguridad, Rafael Guarín.

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La Distrital es el laboratorio del proyecto de López

lunes, 20 enero 2020 00:00:01

 

La nueva alcaldesa de Bogotá, Claudia López, ha dicho que su gobierno no solo comparte los motivos del paro nacional que este martes tendrá su primera jornada de movilizaciones del año, sino que hace parte de él. 

Eso se pondrá a prueba no solo con cómo maneje las protestas, tras el debatido estreno de sus nuevos protocolos el jueves en la Universidad Nacional, sino en cómo enfrente las demandas de los estudiantes de la Universidad Distrital, que está en paro, discutiendo una reforma y azotada por un escándalo de corrupción, y en la que puede ella puede incidir directamente porque es presidenta del Consejo Superior y la Alcaldía pone casi todos los 300 mil millones de presupuesto anual de la institución.

En estos cuatro puntos se verá si ella se sintoniza o no con lo que piden los estudiantes de esa Universidad, que le puede servir como laboratorio para concretar su proyecto de escuchar y actuar ante las peticiones que abundan en la calle desde el año pasado, y que ella ha prometido atender con la propuesta de "hacer un nuevo contrato social":

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Escuchar a los estudiantes justo cuando proponen una reforma grande

Estudiantes de la Distrital bloquearon el martes pasado la Carrera Séptima con calle 40, frente a la sede administrativa, para exigir la presencia de López, que en campaña se comprometió con ellos a respaldar su propuesta de crear una Asamblea Universitaria.

A partir de esa protesta Claudia convocó una sesión del Consejo Superior para el jueves pasado.

Crear la Asamblea es una reforma grande, que se convirtió en un punto de honor para los estudiantes que dicen que si no se aprueba, no levantan el paro. La decisión la puede tomar el Consejo Superior.

La propuesta es que haya una Asamblea mucho más amplia que el Consejo de nueve personas, pues tendría unas 115 personas (40 estudiantes, 40 profesores y 15 trabajadores trabajadores elegidos en elecciones internas, más 5 egresados y representantes de los directivos)

Aunque sería solo consultiva, y el Consejo mantendría la capacidad de decidir, ayudaría a legitimarlo o deslegitimarlo, pues tendría el derecho de discutir previamente decisiones gruesas como modificar los estatutos o la redacción del plan de desarrollo de la Universidad.

Hasta diciembre pasado, la creación de la Asamblea tenía sólo tres votos garantizados en el Consejo, según dos integrantes de él: los de los representantes de los estudiantes, de los profesores y de los exrectores.

En contraste, los dos votos del Gobierno Nacional (delegados del Presidente y de la Ministra de Educación), han planteado dudas jurídicas, y, según le dijo a La Silla una fuente que lo supo de primera mano, una política: que aprobarlo crearía un efecto dominó de asambleas en todas las universidades públicas, lo que dificultaría la toma de decisiones (hoy sólo hay una similar en la Universidad de Nariño).

En la sesión del Consejo que presidió el jueves la Alcaldesa, sin embargo, siete integrantes se comprometieron a votar a favor de crear la Asamblea en las próximas dos semanas (el estudiante, Julián Báez, no podía votar porque hace poco se le terminó el periodo, y el único que no estuvo de acuerdo fue el de profesores, que pidió aprobarla ese mismo día, algo que la mayoría consideró improcedente).

“En esas seis horas hicimos más de lo que hicimos en seis años”, le dijo a La Silla un integrante del Consejo que pidió reserva. “Creo que la mayoría cambió su posición en buena medida por la decisión de Claudia de transmitir la sesión en vivo. Allá la gente está acostumbrada a decir una cosa adentro y otra afuera, y ahí ya les tocó hablar a sabiendas de que todo el mundo los estaba viendo”.

“Lo que haremos en estas dos semanas no es arrancar de cero, sino revisar el proyecto que ya presentaron los estudiantes para presentar ese u otro con modificaciones al Consejo Superior. Queremos mirar en detalle que se ajuste a la Ley 30 (de Educación Superior)”, le dijo a La Silla Vacía la Secretaria de Educación, Edna Bonilla.

Los estudiantes, nos dijo Báez, consideran que están blindados jurídicamente, pues hicieron la propuesta después de discutirla con las directivas de la Universidad, cuyo rector, Ricardo García, dijo abiertamente que la apoya.

Como de la aprobación de la Asamblea depende que los estudiantes levante el paro, si se logra no solo ganarán ellos sino que López dará una muestra de que los escucha, algo que están reclamando del gobierno nacional estudiantes en todo el país.

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Atacar la corrupción en medio de un paro que arrancó, precisamente, por corrupción

En octubre de 2019 estalló el escándalo porque Wilman Muñoz, entonces Director del Idexud, el Instituto que se encarga de hacer contratos con entidades externas para traerle plata a la Universidad, se habría robado de $10.400 millones.

Ese fue el detonante del paro que hasta hoy se mantiene, y que le echó combustible en Bogotá a las movilizaciones estudiantiles que hicieron parte del Paro Nacional que arrancó semanas después.

El escándalo estalló en plena carrera por la Alcaldía y López lo usó para hacer campaña, prometiendo combatir la corrupción allá.

A Muñoz la Procuraduría ya lo destituyó e inhabilitó por 20 años, pero eso fue insuficiente para calmar las aguas por la histórica corrupción en la Universidad.

Ahora López tiene un margen de maniobra para mostrar más resultados: en la sesión del Consejo Superior que presidió el jueves ordenó contratar una auditoría para revisar la contratación de toda la Universidad y no solo del Idexud, como acordó hacerlo el Consejo en febrero pasado (y contrató apenas el 27 de diciembre).

Eso es importante porque iría más allá del escándalo de Muñoz cuando los contratos de prestación de servicios son un hoyo negro, según le dijeron por aparte a La Silla el representante de los estudiantes, la Secretaria de Educación y un integrante del Consejo que pidió reserva.

Sus resultados servirán para dar luces sobre cómo es manejada la Distrital y dónde hay que poner más alertas para evitar que se roben la plata.

Sin embargo, dos factores que son fuente de descontento y que es difícil que la Alcaldesa logre solucionar de fondo, lo que muestra los límites de ese margen.

Por una parte, están los que hacen política dentro de la universidad (con plata de por medio, como hemos contado), en los que están metidos profesores, estudiantes y trabajadores.

Una fuente que conoce de primera mano las movidas del Consejo le contó a La Silla, por ejemplo, que personas cercanas al exconcejal Samuel Arrieta (que por mucho tiempo manejó los hilos de la Distrital) intentaron incidir entre algunos integrantes del Consejo durante la sesión para “tirarle duro a Claudia”, pero finalmente no pasó.

Por otra, el rector Ricardo García está deslegitimado ante los estudiantes, que son los que lideran el paro, porque el confeso corrupto Muñoz dijo en la Procuraduría que García estaba al tanto de las movidas ilegales de dinero.

Aunque éste lo ha negado y la misma Procuraduría lo desestimó, los estudiantes han incluido la acusación en sus protestas, como quedó claro la semana pasada. “Él no puede aparecerse en una reunión con ellos porque lo comienzan a tratar de corrupto”, nos dijo una fuente del Consejo.

La salida no parece cerca, pues García le dijo a La Silla: “Mientras no recupere mi reputación, no me voy”. Hasta ahora López no ha marcado distancia frente a él, aunque tampoco ha salido a defenderlo.

 
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Facilitar el acceso a educación superior

La Distrital, nos dijo la Secretaria de Educación, Edna Bonilla, es el escenario natural en el que Claudia pretende comenzar a cumplir su principal propuesta en educación: crear una Agencia de ciencia, innovación y educación superior que garantice al menos 20.000 cupos de educación superior gratuita en cuatro años.

Es el escenario natural en tanto habrá un paquete de esos cupos que se abran en la Distrital, lo que le ayudaría a robustecerla aumentando demanda de sus programas.

Eso es clave en una ciudad en la que, de 45 mil estudiantes que se gradúan de colegios públicos cada año, sólo 26 mil acceden a educación superior; además porque la educación pública gratuita es una reivindicación general de movimiento estudiantil y muchos de los jóvenes que han salido a marchar.

La apuesta no está ganada, porque, como nos dijo la Secretaria, parte de esos cupos serán también para acceder a la universidad privada, y dependiendo de qué tanto termine fortaleciendo López a las públicas, y en particular a la Distrital, frente a las privadas, puede tensionar o distensiones su relación con los estudiantes.

 
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Aplicar los nuevos protocolos para atender la protesta social

Junto con los estudiantes de la Nacional y la Pedagógica, los de la Distrital tienen la mayor capacidad de convocatoria para cualquier movilización en las calles de Bogotá, con la particularidad de que los motivos de su descontento también son locales, y por ello Claudia López puede incidir para atenderlos.

Y ya han demostrado que están dispuestos a salir a las calles así sea por fuera de la agenda del paro, como el año pasado, cuando antes de que comenzaran los cacerolazos salieron dos semanas a marchar tras conocerse el robo de los $10.400 millones (esa protesta es recordada porque el Esmad terminó lanzando gases a la entrada del Hospital San Ignacio).

Y como lo hicieron la semana pasada cuando bloquearon la Séptima para pedir que López les definiciera si estaba jugada o no con aprobar la Asamblea. Fue una protesta que se disolvió sin la intervención del Esmad, pero eso no quiere decir que la Alcaldesa los tenga ganados, sobre todo después de que algunos de sus estudiantes participaron en las protestas frente a la Universidad Nacional del jueves.

Ese día se pusieron a prueba los nuevos protocolos para atender la protesta social que creó esta Alcaldía y que parten de privilegiar el diálogo y la sanción social contra los violentos antes que al Esmad, que seguirá usando como última opción. 

Aunque privilegiar el diálogo marca una diferencia frente a Peñalosa, que siempre estuvo caído frente a los estudiantes, está por verse si con esos nuevos protocolos López logra menguar las tensiones entre estudiantes y Alcaldía, teniendo en cuenta que tan sólo contemplar la intervención del Esmad ya lo rechaza de plano buena parte del movimiento estudiantil y la izquierda.

“Se notó la intención de cambiar frente a la Alcaldía pasada, pero los policías siguen siendo los mismos, y los gestores de convivencia son paños de agua tibia porque no tienen capacidad de decisión”, le dijo a La Silla una estudiante de la Distrital que estuvo en las protestas del jueves.

El mismo Gustavo Petro, que en su campaña presidencial movilizó a un grueso de los estudiantes universitarios, ya dijo que “es más de lo mismo”, por lo que López tiene el reto de no quedar ante los estudiantes como una Peñalosa II en ese aspecto.

 

 
Claudia López, en la sesión del Consejo Superior de la Universidad Distrital, que presidió el jueves pasado. Foto: Alcaldía de Bogotá.
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¿Viajar en tren sí es lo mejor?

domingo, 19 enero 2020 17:24:42

Opinión
Varios de los nuevos alcaldes y gobernadores tienen en su cabeza hacer trenes de cercanías ¿qué tan útil es?

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El nombramiento que tensiona más la relación entre el alcalde de Medellín y el GEA

domingo, 19 enero 2020 01:00:00

Daniel Quintero ganó la Alcaldía de Medellín sin la bendición del poderoso Grupo Empresarial Antioqueño, GEA, e incluso con tensión, porque hizo campaña criticando a empresas del Grupo, como Argos.

Aunque tras las votaciones hubo señales de acercamiento, el nombramiento de su gerente de EPM, la principal empresa pública de la regiones y una de las más grandes de Colombia, con la que el GEA tiene negocios, revivió la desconfianza.

EPM es una empresa clave para el alcalde Quintero, porque aporta más del 30 por ciento del presupuesto de la ciudad, y porque el manejo de su hidroeléctica de Ituango estuvo en el ojo de la campaña y fue el foco de sus críticas. Y también para los empresarios del GEA que históricamente han tenido espacio en la junta directiva de la empresa y por las relaciones de negocios que tienen con la compañía.

Una desconfianza que hace mucha mella en Medellín, donde los empresarios suelen estar cerca a las decisiones de la administración pública, y más con un alcalde que ganó en parte por su imagen de independencia de la clase política (a pesar de los apoyos que recibió de políticos tradicionales) y de la clase empresarial.

El nombramiento de la discordia

El trino del Alcalde de Medellín cuando anunció que el nuevo gerente de EPM sería el abogado conservador Álvaro Guillermo Rendón sorprendió incluso a personas cercanas a él.

 

El cargo más conocido de Rendón, y el que más replicaron en los medios, fue ser Auditor General de la Nación entre 2000 y 2002, un cargo con más de cien empleados bajo su cargo y un presupuesto que supera los 20 mil millones de pesos anuales. En Medellín también tuvo visibilidad por haber sido gerente de la Cooperativa de Municipalidades de Antioquia entre 1994 y 1998. Antes de su nombramiento se desempeñaba como gerente de una firma de abogados con tres empleados, sede en Bogotá, que en 2018 tuvo utilidades por 58 millones de pesos.

Además de ser reconocido por sus cargos públicos, Rendón es conocido en algunos círculos políticos por haber sido secretario general del Partido Conservador entre 2004 y 2009, y haber formado parte de la comisión asesora del directorio de ese partido para reformar los estatutos en 2017.

De hecho, cuando en 2014  se postuló para ser candidato de la Corte Constitucional para la Contraloría General, en La Silla contamos que era un político conservador, originalmente de la línea de Fabio Valencia Cossio, que incluso fue candidato a la Gobernación de Antioquia en 2003, avalado por el polémico partido Convergencia Ciudadana.

Ninguno de esos datos apareció en los perfiles publicados, pero ese cariz político es una de las molestias que suscita su elección en el GEA, un conglomerado de empresas de la región que comparten socios y que incluye firmas poderosas en distintos sectores como Sura y Bancolombia en el financiero, Nutresa en alimentos o Celsia en energía.

También les molestó la forma en la que Quintero lo eligió, y que no hayan tenido en cuenta nombres que varios empresarios del GEA habían sugerido.

Un directivo gremial y dos empresarios del sector energético en Medellín nos dijeron que les parecía raro su perfil, porque usualmente el gerente de EPM ha sido ingeniero, financiero o administrador de empresas grandes, y Rendón no tienen ninguno de esos perfiles.

Aunque Rendón tiene algunas ventajas en la coyuntura particular de la empresa: por la crisis de Hidroituango, EPM se enfrenta a millonarias demandas por parte de las comunidades, proveedores y el mismo Estado. Tener un abogado con conexiones en las altas cortes y conocimientos jurídicos como los tiene él puede ser conveniente para la empresa.  Además, según nos dijo una persona cercana a él, el nuevo gerente es un hombre diplomático que se sabe mover en diferentes círculos.

En cuanto a la forma, un alto ejecutivo de una empresa del GEA nos dijo “estábamos esperando que hiciera un proceso con un head hunter como prometió en campaña”. Una versión similar nos dieron otras dos personas cercanas al GEA.

Incluso personas que conocieron de primera mano el empalme quedaron sorprendidas con la forma.

“No tengo la menor idea de cuál fue el proceso y el procedimiento, después de 15 días trabajando lo de EPM nos enteramos por medios de comunicación de quién iba a ser el gerente. Cuando salió la información yo incluso pregunté si era cierto y me lo negaron”, nos dijo una persona cercana al empalme, que nos pidió que no dar su nombre para no polemizar y porque tiene buen concepto de Rendón.

Además, dos fuentes cercanas al GEA nos confirmaron que tanto el Grupo como otros empresarios le pasaron a Quintero varios nombres para llenar la vacante de EPM.

Entre ellos a Luis Fernando Rico, gerente de Isagén entre 2001 y 2017 y quien estuvo al frente de la construcción de Hidrosogamoso, por lo que tiene experiencia en los chicharrones asociados a grandes hidroeléctricas como la de Ituango (que maneja EPM).

Contactamos a Rico para confirmar esta información y no quiso referirse al tema, solo nos dijo “eso no tiene importancia”.

Para dos políticos cercanos a Quintero, la molestia del GEA es porque ellos no pusieron el gerente.

“Los empresarios de Antioquia siempre han querido meterle mano a EPM, lo que les molestó fue que esta vez el gerente no lo pusieron ellos”, nos dijo un político que estuvo acompañando a Quintero.

También aclaró que Rendón es amigo de Quintero desde hace varios años, tiene su confianza, y es un empresario exitoso y un abogado serio, y por eso no había ningún misterio en su nombramiento.

Tratamos de contactar con Rendón a su celular para conocer su versión, y a Quintero a través de dos asesores de prensa y un secretario de la alcaldía, y no obtuvimos respuesta.

Pero en una entrevista en Hora 20 en la que le cuestionaron este nombramiento, Quintero dijo de Rendón “tiene una capacidad técnica, ha estado en los cargos más altos de la nación” y durante su posesión dijo que es "capaz de encontrar acuerdos donde muchos solo ven dificultades".

El episodio de EPM, según nos contó una fuente del GEA fue un “mal primer ladrillo para construir una relación” que se estaba recomponiendo tras un mal comienzo.

Un mal comienzo

En campaña Quintero, como contamos, decidió no recibir dinero a grandes empresas para no tener compromisos con los cacaos antioqueños (no sabemos si le ofrecieron o no donaciones), y sobre todo fue muy crítico con EPM por el manejo que le dio a la crisis de Hidroituango, algo que le dio mucha visibilidad en el arranque de la campaña.

“Construyó una campaña basada en atacar a Hidroituango, eso es populista oportunista e irresponsable”, nos dijo un ejecutivo de una de las empresas del grupo. Otras siete fuentes cercanas y del Grupo nos dijeron que declaraciones de Quintero como esta y los ataques a EPM les causaban desconfianza.

Según los reportes de Cuentas Claras,dos empresas del GEA (Bancolombia y Grupo Argos) hicieron donaciones que sumaron 80 millones de pesos a dos contendores de Quintero: el uribista Alfredo Ramos, su principal opositor y quien hoy es concejal tras haber quedado de segundo en las votaciones, y el exuribista Juan Carlos Vélez.

“Ramos era muy mal candidato, pero entre él y Quintero, el GEA sin duda prefería a Ramos”, nos dijo una persona cercana al grupo.

Esa desconfianza se repite del otro lado.

“Los empresarios, en particular los del GEA, quisieron acusar a Quintero de petrista, le decían guerrillero, por eso él perdió en Laureles y en el Poblado (barrios de estrato alto en Medellín)”, nos dijo Iván Agudelo, senador liberal que fue el primer político de peso en Antioquia que se sumó a la campaña de Quintero.

Ese evidente mal inicio de la relación entre el grupo empresarial más poderoso de Medellín y Antioquia, y el nuevo alcalde, tuvo luego un momento de distensión.

El acercamiento

Tras la elección, cabezas del GEA y Quintero se reunieron. 

No pudimos confirmar quién buscó el encuentro ni su agenda concreta, pero dos fuentes del GEA nos confirmaron que el encuentro se dio y que los empresarios quedaron un poco más tranquilos al escuchar al alcalde.

“Lo vieron con actitud muy abierta y también les generó tranquilidad que quiera meterle la ficha a la educación, de darle oportunidades a los jóvenes, donde puede haber alianzas con el sector privado”, nos dijo una fuente que trabaja en el GEA.

Quintero también incluyó a varios empresarios a su equipo de empalme, como Gonzalo Restrepo, que fue gerente del Grupo Éxito; Lina Vélez, presidenta de la Cámara de Comercio de Medellín; Fernando Ojalvo, que fue vicepresidente administrativo del Grupo Sura (del GEA); o Azucena Restrepo, presidenta de Proantioquia (centro de pensamiento que tiene en su junta directiva a los cacaos del GEA).

“No lo conozco muy bien (a Quintero) pero en la parte que estuve del empalme vi que hizo la labor bien hecha. Fue muy serio, estuvo todo el tiempo ahí de 7 de la mañana a 7 de la noche”, nos dijo Restrepo, que acompañó las mesas sobre EPM.

Vélez, que acompañó el empalme en la parte de desarrollo económico, nos dio una versión similar. “Conocí a las personas que lo acompañaron en ese tema y a la persona que nombraron en esa secretaría me pareció muy competente y profesional, aunque no la conozco”, nos dijo.

Se refiere a Paola Vargas González, administradora de empresas de la Universidad de Antioquia y secretaria de Desarrollo Económico de Quintero.

También calmó los ánimos que haya metido en su equipo a Alberto Uribe Correa, exrector de la Universidad de Antioquia que sonó como secretario de Educación y quedó como asesor, y que haya nombrado como secretario de seguridad al general en retiro y excomandante de la Policía Metropolitana, José Gerardo Acevedo, porque una de las preocupaciones que tenían era la inexperiencia de Quintero en la ciudad y ellos podrían ayudarle a compensarla.

Esto nos lo dijeron extraoficialmente cuatro fuentes cercanas al GEA, y coincide con la opinión que dio el expresidente de Bancolombia (empresa del GEA) y miembro independiente de la junta de EPM, Carlos Raúl Yepes en El Colombiano, cuando le preguntaron por los retos que tendría Quintero. 

”Esperamos tener una relación fluida desde Proantioquia, como instancia institucional”

David Bojanini

“Creo que tiene un par de desventajas grandes que habrá que esperar cómo las pueda solucionar por el bien de la ciudad: las relaciones con el Concejo donde no tiene las mayorías y el haber estado ausente de Medellín por algún tiempo”, dijo

Mientras David Bojanini,  presidente del Grupo Sura y una de las cabezas visibles del grupo, dijo en la misma publicación que uno de los temas claves que debería tener Quintero presente era rodearse de un equipo técnico e idóneo que conociera la ciudad.

“En ese sentido, esperamos tener una relación fluida desde Proantioquia, como instancia institucional para aportar conocimientos y capacidades a la administración pública y a favor del desarrollo de la ciudad y de la región”, le dijo al diario.

Eso es lo que se ve más difícil por el nombramiento de Rendón en EPM y por otras declaraciones que han sorprendido a los empresarios, que las tildan de populistas, como la propuesta de hacer una constituyente, para solucionar el paro nacional, o el trino en el que dijo que no se debían talar unos árboles para construir el túnel verde de Envigado, un municipio del que no es alcalde.

Cinco de los empresarios y dirigentes gremiales con los que hablamos nos dijeron que con menos de tres semanas como alcalde, es muy pronto para saber cómo va a ser la relación de Quintero con los empresarios, pero si es cierto el dicho que dice que en el desayuno se sabe cómo será el almuerzo, se esperan unos cuatro años de amores y desventuras entre Quintero y los empresarios del GEA.

Silla Nacional
Daniel Quintero Calle

Daniel Quintero Calle

Alcalde electo de Medellín

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Entre la última marcha y la del próximo martes

sábado, 18 enero 2020 10:12:41

Habrán pasado dos meses desde que sonaron por primera vez las cacerolas para protestar por las políticas gubernamentales y la marcha que se anuncia para el próximo martes, la pregunta es si entre entonces y ahora han cambiado cosas para que la molestia con el gobierno sea menor o mayor que la de entonces.

El gobierno sigue preguntándose por las razones de su impopularidad y parece hacerlo genuinamente lo cual es más grave que si lo hiciera solo por tratar de apaciguar y confundir. Abrió una “conversación nacional” que no genera expectativas más allá del propio gobierno y, como si el gobierno estuviera empezando, dice que está oyendo para identificar qué hacer.

No tener postura se convirtió en una táctica oficial para no enfrentar los problemas. Así lo hace con las reformas laboral y pensional y, en estos días, lo ha hecho con la regulación de esquemas de transporte mediados por plataformas digitales. En todos los casos: conforma mesas de trabajo, conversa, dice que es muy importante, que pronto se sabrá que es en el escenario del congreso donde se debe discutir, pero no asume postura.

No es fácil precisar, en una especie de pliego de peticiones, las razones de la protesta del 21 de noviembre, sin embargo, es claro que lo que se expresó ese día fue un sentimiento más o menos generalizado de retroceso, de que la actitud errática del gobierno pone en riesgo logros alcanzados. Claro, el primero el de la terminación del conflicto con las Farc, pero también otros importantes en materias ambientales, por ejemplo y varios en políticas sociales como los derechos alcanzados que se ponen en riesgo con las propuestas en materia de reforma laboral y pensional.

A esa sensación de desconcierto, casi de desgobierno, se sumó el reclamo por la precaria situación de los jóvenes, especialmente por las dificultades de acceso y permanencia en la escasa educación superior de calidad y por el desempleo que en esa franja poblacional bordea casi el 20%.

De las pocas cosas que el gobierno ha entendido es que el motor de las movilizaciones han sido los estudiantes, quizás por eso ha intentado responder a algunos de sus reclamos como la anunciada modificación de políticas de crédito del ICETEX y la preferencia para enganchar jóvenes en las nóminas oficiales, pero los estudiantes no reclaman solo, digamos, por lo suyo, sino por lo de todos que es, insisto, la percepción de estar retrocediendo.

Y en ese punto, la situación parece cada vez ser peor. Desde las últimas marchas hasta hoy: el asesinato de líderes sociales y de ex combatientes de las Farc ha vuelto a crecer; el gobierno ha anunciado que va adelante con la intención de usar la metodología del fracking para la explotación de hidrocarburos; el gobierno insiste en usar glifosato -que pone en riesgo la salud humana- para combatir los cultivos ilícitos; se aprobó la reforma tributaria que concreta la política económica del gobierno de dar beneficios a los empresarios con la promesa, hasta ahora incumplida, de que eso genera más empleo.

Es cierto que el gobierno ha hecho algunas concesiones para tratar de amainar la protesta, todas menores y no en el tema que genera esa percepción de desconcierto que es la actitud del presidente en relación con el acuerdo que permitió la desmovilización de 10.000 combatientes de las Farc. Quizás en la reunión que tuvo con algunos jóvenes esta semana pudo identificar esa sensación. Todos los grupos en los que dividió el trabajo pusieron como prioridad asumir un compromiso de cumplir el Acuerdo, tanto que la gran conclusión de la reunión fue que los jóvenes harían una especie de cuerpo voluntario de defensores del Acuerdo.

El presidente Iván Duque sigue sin mencionar el Acuerdo, nunca ha hecho un reconocimiento de lo positivo que puede haber sido. En cada escenario en el que podría hacerlo mantiene sus quejas, las mismas que lo llevaron a liderar la posición de los del NO, lo cual opaca los avances en la implementación e inevitablemente lo pone contra las cuerdas cada vez que asesinan un líder social o un ex combatiente.

Mientras tanto, la otra teoría, la de la “aplicación estricta de la ley”, ahora en sus manos, no muestra ser eficaz ni con el ELN, ni con las los disidentes de las Farc. Las víctimas de esos grupos no tienen ninguna expectativa de que los perpetradores vayan a parar a la cárcel, ni de que se sepa la verdad, ni de que vayan a ser reparados con los bienes de los victimarios, que son los reclamos que Duque le hace al Acuerdo.

Como si todo eso fuera poco, Duque parece avanzar en un acuerdo, por debajo de la mesa, con partidos políticos, que, de llegar a concretarse, inevitablemente será interpretado como que se abrió definitivamente el frasco de la “mermelada”. El Presidente parece que entregará lo único que todo el mundo le reconocía: que había establecido una relación no clientelista entre el legislativo y el ejecutivo.

En el gobierno confiaron que el receso de fin de año apagaba la protesta, incluso aprovecharon para hacer los anuncios del fracking y el glifosato. Eso demuestra que es cierto cuando dicen que no entienden por qué marchan. Seguramente se ilusionarán porque las marchas del próximo martes sean menores que las del noviembre, habrá que esperar las de marzo.

Opinión
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En la movilidad hay inequidad

sábado, 18 enero 2020 02:19:16

Opinión
El lío de las ciudades tiene mucho que ver con el acceso equitativo a oportunidades. Sin embargo, los sistemas de transporte y movilidad, y la planeación urbana (o la falta de ella) han generado grandes inequidades.

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‘La crisis entre EE.UU. e Irán alimenta la retórica paranoica de la derecha local’

viernes, 17 enero 2020 16:56:35

 

Ayer jueves el Presidente Iraní, Rohani, dijo que “trabaja diariamente” en impedir una guerra con Estados Unidos tras el asesinato de Qasem Soleimaní, comandante de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, una fuerza destinada a proteger la República Islámica surgida tras la Revolución del 79.

Soleimaní cayó en un ataque aéreo que hizo EE.UU. en el aeropuerto de Irak el pasado 3 de enero y las tensiones que ha desencadenado representan una amenaza mundial.

La Silla Académica entrevistó a Carlos Ramírez, profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Los Andes, experto en religión y política en el Medio Oriente, quien está haciendo una investigación sobre militancia islámica en Irán.

Ramírez analiza qué está en juego en esta confrontación, y a partir de los antecedentes de la Revolución Iraní ayuda a explicar un conflicto que representa una amenaza para el mundo.

La Silla Académica: Usted es un estudioso de la Revolución Iraní -RI-. ¿En qué consistió a grandes rasgos?

Carlos Ramírez: La Revolución Iraní fue una forma de resistencia popular mixta contra la dinastía Pahlavi que había comenzado a mediados de los años 20 con Reza Pahlavi, un militar que terminó estableciendo una monarquía de la nada -limitó el uso del apellido Pahlavi, que era normal, a su familia- Reza Pahlavi fue sucedido por su hijo Mohammad Reza Pahlavi, el segundo Shah de esa dinastía. Shah significa rey.

Su régimen se podía calificar en palabras de Juan Linz, un sociólogo español, como sultánico, por un lado autoritario y por otro neo patrimonial: ganaba lealtades personales a través de la repartición de recursos estatales. Tenía muy baja legitimidad social pero era aliado incondicional de EE.UU. en la región. Su temible policía secreta, la Savak, había sido entrenada por la CIA y el Mosad israelí. Nixon le transfirió al Shah, además, muchas responsabilidades en la seguridad regional.

Las fuerzas opuestas al régimen que promovieron la Revolución eran el Frente Nacional, un grupo de carácter nacionalista, fuerzas de izquierda (algunas inspiradas, en parte, por la Revolución Cubana) y los grupos islamistas que, desde el 63, le habían hecho una férrea oposición al Shah y, debido a la autoridad moral y política del ayatollah Khomeini, terminan catalizando y condensando las fuerzas revolucionarias.

Los grupos islamistas, liderados por Khomeini, estaban en contra de las medidas del segundo Pahlavi conocidas como la Revolución Blanca, que en realidad eran un proyecto contrarrevolucionario influenciado por la estrategia anticomunista de Kennedy; buscaban, al menos en el papel, transformar la condición de la mujer, la participación de los empleados en las empresas, el manejo de los recursos naturales y promover una reforma agraria. La revolución termina con el exilio del Shah de Irán en enero de 1979 y la consolidación, tras un par de años de disputas entre las fuerzas que dieron lugar a la revolución, de la República Islámica de Irán.

LSA: A Soleimaní lo mató un misil dirigido por Estados Unidos. ¿Tiene razón Trump cuando tilda a la Guardia Revolucionaria Islámica de terrorista?

C.R.: La historia de EE.UU. e Irán ha pasado por diferentes etapas. Con la llegada de Bush hijo y sus halcones al poder en 2001, en el contexto además del 11 de septiembre, se cierran algunos tímidos pero significativos intentos de acercamiento impulsados en la Administración Clinton, al tiempo que en Irán pierden importancia los grupos pragmáticos y reformistas que estaban abiertos a la diversidad cultural y a la negociación con EE.UU.

En un contexto de fortalecimiento de las posturas conservadoras y antioccidentales, en 2005 llega al poder Mahmud Ahmadineyad, con opiniones polémicas sobre el holocausto, mucho más confrontacional con Israel y con los grupos disidentes internos y dispuesto a continuar con el programa nuclear de Irán.

Ahmadineyad fue sucedido en 2013 por quien es el actual presidente de Irán, Hasan Rohani, quien es de una línea negociadora y declaró que Irán no tiene enemigos permanentes.

Rohani, en alianza con China, EE.UU., Francia, Inglaterra, Rusia y Alemania, firmó un acuerdo nuclear en 2015, a cambio de que se le levantaran varias de las sanciones económicas, y combatió junto con EE.UU al llamado ‘Estado Islámico – también conocido como Daesh o Isis – en Siria.

Trump reclama la victoria sobre el Daesh en Siria e Irak pero eso no se habría logrado sin la presencia de milicias iraníes y la habilidad estratégica de Soleimani; por lo cual Irán pagó un costo alto en atentados terroristas cometidos por Isis contra el Parlamento, la tumba de Khomeini y varios grupos chiitas en Irak, Pakistán, Afganistán y Turquía.

Una cooperación similar se había dado contra los talibanes antes. Los gobiernos estadounidenses suelen usar con
bastante flexibilidad y ligereza el término  "terrorista" según las conveniencias políticas.

LSA: ¿Por qué el Gobierno de EE.UU. asesinó a Soleimani entonces?

C.R.: Cuando Trump llega a la Casa Blanca, su promesa, en términos colombianos, es hacer trizas los acuerdos. Argumentó, básicamente, que Irán está ganando terreno en Medio Oriente y que eso pone en riesgo a Occidente.

Y esto se puede explicar porque con el derrocamiento de Sadam Husein, llegaron al poder Nuri al-Maliki y otros políticos cercanos al chiismo y eso hizo que Irak, cuya población es mayoritariamente chiita, se acercara política y religiosamente a la República Islámica de Irán. Irán. A esto se sumó que, con el conflicto en Siria, Irán, a través de sus milicias y su victoria militar sobre Isis, expandió su zona de influencia, dando lugar, no solo en términos culturales sino geopolíticos, a la “Media Luna Chiita".

Con el levantamiento de las sanciones económicas, además, Irán había reconstruido su economía, había logrado vender su petróleo más fácilmente y desarrollado el turismo como fuente de ingresos con vuelos regulares de aerolíneas como Lufthansa.

EE.UU. siente, entonces, que Irán se está creciendo y su discurso antiiraní está impulsado además por la derecha nacionalista israelí - Irán desde el principio ha sido solidario con Palestina-. Netanyahu argumenta que el acuerdo nuclear es una farsa, que Irán tiene plantas escondidas donde están enriqueciendo uranio y alianzas con Corea del Norte.

Pero, además de recuperar un equilibrio político en la región, hay un trasfondo ideológico. Michael Flynn, Steve Bannon, John Bolton  -ex asesores de Trump- y Mike Pompeo, el actual Secretario de Estado, mantienen un discurso de crónica sospecha frente al islam, cuando no abiertamente islamofóbico. Trump, en un tweet reciente, habló de atentar contra 52 lugares en Irán en referencia a los 52 rehenes estadounidenses durante la toma de la Embajada de EE.UU. en el marco de la Revolución Iraní de 1979. Hay traumas no superados.

LSA: Más allá de las tensiones entre estos dos países, usted identifica que una de las resistencias que motivaron la RI fue la occidentalización ¿Cómo entendieron esa occidentalización?

C.R.: El conflicto entre la República Islámica de Irán y EE.UU. tiene un trasfondo histórico-cultural con raíces de más largo plazo.

La Revolución Iraní fue una revuelta antiautoritaria pero también moral y cultural contra lo que el Ayatollah Khomeini, apropiando un término del filósofo Ahmad Fardid, llamó “Occidentosis” (Gharbzadegi en farsi) o estar enfermo de Occidente, que en otras palabras es la expansión sin límites del “americanismo” como lo llamo Heidegger para criticar la confianza de la civilización occidental en la técnica y la economía para definir qué es lo real.

Los objetos, las personas mismas, existen, desde esa perspectiva, en la medida en que sean intercambiables y manipulables. El Capital, como una forma de monetarización sin fin de todo lo existente, es así parte del “americanismo”.

En entrevistas que he hecho a militantes de la revolución, ellos identifican la cultura occidental, entre otras cosas, con el hedonismo. El Teherán de los 70, no estaba tan distante de otras ciudades del mundo: había mujeres con minifalda, hippies fumando marihuana y oyendo los Beatles y Led Zeppelin.

También la relacionan con una mentalidad de buscar el éxito personal sin solidaridades colectivas. Con secularismo o exclusión de lo divino de la vida social, y relativismo, en el sentido de un pluralismo carente de una noción fuerte de verdad y de norma.

LSA: Usted toca el tema de género que es una de las grandes críticas que se hace al Islam…

C.R.: El tema de género es complejo en la Revolución Iraní y debe mirarse con cautela en la dinastía Palahví, tanto en los intentos de modernización como en las reacciones frente a ellos.

Reza Palahví es visto como un defensor de la emancipación de las mujeres, en parte porque volvió opcional el uso del hiyab en espacios públicos. Pero, en los años 20 y 30, para muchas mujeres el hiyab hacía parte de su forma de presencia pública y de lo que era considerado bello y ornamental, por lo que se percibió, en los sectores mayoritariamente tradicionales, como una forma de violencia simbólica.

El segundo Pahlavi, que también posaba de promotor de los derechos de las mujeres, dijo en una entrevista con la famosa periodista italiana Oriana Fallacci, que las mujeres no le habían aportado nunca nada a la cultura.

Y parte de las reformas que implementaron también buscaban que la mujer fuera tenida como fuerza de trabajo en respuesta a una política económica capitalista.

En Irán, actualmente, hay un quiebre generacional. Las mujeres más jóvenes, urbanas, de Teherán, por ejemplo, tienden a pensar que el hiyab es un arcaísmo, una forma de opresión, que no debería existir.

Pero esta postura no es masiva y del otro lado hay una generación de mujeres menos jóvenes, no urbanas, que la consideran parte de su ajuar, y más importante aún, de su identidad. Y, en la Revolución Iraní, lo usaron cómo una forma de resistencia al vestuario que se estaba imponiendo desde Occidente.

La cuestión de fondo es si el rol de las personas y en este caso de la mujer debe ser igual en todas las sociedades y ajustarse a la perspectiva liberal moderna.

Desde la perspectiva iraní, parte de la legitimidad y autoridad de las mujeres deriva del control que tienen sobre su familia y, especialmente, sobre la educación de los hijos; a la vez que una parte muy significativa de la población universitaria iraní está compuesta de mujeres y aunque distan de ser la mayoría, algunas ocupan cargos públicos significativos.

LSA: ¿Qué pueden enseñar las teocracias de Medio Oriente y concretamente la iraní en torno a la relación religión - Estado?

C.R.: La estatización del chiismo ha contribuido de manera paradójica, según algunos autores, a la secularización de Irán. A finales de los 80, ayatollah Khomeini impulsó, por ejemplo, una reforma constitucional para que el líder supremo pueda estar por encima de las normas islámicas y suspenderlas en aras de defender el Estado Islámico de Irán. Aquí parece primar el Estado sobre la religión

Es polémico por eso pensar que la República Islámica es, sin más, una expresión de la tradición chiita. De hecho, algunos autores iraníes, como Shabestiari, Kadivar o Soroush, reclaman un secularismo religioso, que suena contradictorio pero no lo es. Reclaman que el Estado iraní debería ser neutral en términos religiosos y que el islam chiita es una tradición cultural, espiritual, que puede tener influencia política y pública, sin estatalizarse.

La religión no gana al mezclarse con el Estado. Al contrario, se deteriora.

Carlos Ramírez

Desde este punto de vista, la religión no gana al mezclarse con el Estado. Al contrario, se deteriora.

Esa paradoja se ve claramente con Soleimani. Su actividad, a nivel internacional, le daba el estatus de un héroe nacional. No obstante, para algunos sectores políticos iraníes, era también el arquitecto de la represión contra las protestas antigubernamentales del 2009 y, por tanto, de una postura autoritaria contra fuerzas políticas liberales.

Esas fuerzas que, desde el punto de vista de los sectores más conservadores, son vistas solo como una forma de infiltración de la política iraní, por parte de actores interesados en la destrucción de la República Islámica – sin excluir esta posibilidad -  también incluyen grupos islámicos leales al proyecto revolucionario e interesados en ampliar los niveles de pluralismo y democracia.

Muchos intelectuales, escritores y cineastas iraníes han sufrido los efectos nocivos de esa reducción simplista de toda protesta a una forma de traición a ese proyecto, aunque no siempre ha sido así. Durante los tiempos del presidente Khatami, se dio un importante movimiento de apertura. Jürgen Habermas, por ejemplo, visitó Irán en ese contexto.

LSA: Parte del inconformismo social que se ve, actualmente, podría tener que ver con esa “occidentalización”?

C.R.: Parte de ese inconformismo puede tener que ver con una crisis de la modernidad que puede expresarse de muy distintas formas: José Casanova, sociólogo de las religiones, habla del resurgimiento de lo religioso en Occidente a través de casos como el movimiento de la solidaridad en Polonia o la Revolución Iraní. Jürgen Habermas, en esa misma
línea, habla del surgimiento de sociedades postseculares.

Globalmente, hay una reacción cultural contra proyectos secularistas que por muchos sectores son experimentados como pérdida de sentido y deterioro de la moralidad.

Esas reacciones antisecularistas con frecuencia han estado asociadas a proyectos políticos de derecha como sucede con los evangélicos que apoyan a Trump o a Bolsonaro en Brasil, o localmente, con Colombia Justa Libres, para no ir más lejos.

Pero esa reacción contraria al secularismo y a la absolutización de la modernización podría tener un talante distinto y alimentar proyectos de izquierda, como lo vimos en Latinoamérica con la Teología de la Liberación, que den cuenta de un cristianismo mucho más social.

La alternativa política de una izquierda religiosa no ha sido suficientemente explorada en Colombia.

Carlos Ramírez

La alternativa política de una izquierda religiosa o de un socialismo religioso no ha sido suficientemente explorada en Colombia.

Los grupos más progresistas siguen viendo la religión como algo conservador, reaccionario y que genera sospecha. Lo veo en personas muy ilustradas, colegas en el mundo académico y también en intelectuales como Rodrigo Uprimny de Dejusticia, por ejemplo.

En Colombia es difícil pensar esto porque ha habido un fuerte movimiento anticomunista y porque en el debate público el discurso religioso ha sido apropiado por grupos protestantes, evangélicos, conservadores, con su llamada teología de la prosperidad que básicamente es una legitimación religiosa del capitalismo.

La política tiene que estar más anclada a la cultura y todavía hay muchas fuerzas vivas en el país que se sienten cercanas a la tradición cristiana.

Carlos Ramírez

Pero es una perspectiva prometedora en la medida que la política, si pretende tener un fuerte arraigo normativo y no basarse en abstracciones, tiene que estar más anclada a la cultura. Todavía hay muchas fuerzas vivas en el país que se sienten cercanas a la tradición cristiana.

LSA: ¿Qué implica para Colombia si escala la confrontación entre Irán y Estados Unidos dado el involucramiento de Duque en el tema Venezuela?

C.R.: No hay un vínculo directo. Sin duda eso alimenta la retórica paranoica de la derecha local. En un programa de RCN el comentarista Omar Bula, que también escribe en portales de derecha y dice ser experto en asuntos internacionales, decía que la muerte de Soleimani era algo que teníamos que celebrar porque era un golpe a las fuerzas terroristas que quieren colonizar Latinoamérica en una mezcla entre el islam y la izquierda chavista, una especie de castrochavismo-gay-islámico contra el cual hay que defendernos.

En los sectores de derecha se dice también que las disidencias de las Farc tienen alianzas con Hezbolá y que hay presencia de este grupo en Venezuela. No sé si lo haya aunque no es raro que las fuerzas no estatales armadas hagan alianzas entre sí.

Pensar en que debamos temer por la influencia del islamismo de Hezbolá es ingenuo

Carlos Ramírez

Pero pensar en que debamos temer por la influencia del islamismo de Hezbolá es ingenuo. Geopolíticamente no somos particularmente interesantes para Irán y además los discursos de protesta tienen que tener algún anclaje cultural.

No me imagino un Sheikh chiita arengando en la Plaza de Bolívar y reuniendo grandes multitudes para propiciar una revolución. Esas son alucinaciones políticas de quienes andan ansiosos de enemigos.

En Colombia se replican de manera acrítica ideas de amenazas contra la seguridad propias de EE.UU., haya o no razones. Tengo contacto con un par de comunidades islámicas en Colombia, algunas chiitas, y hay una bastante paranoica vigilancia del Estado sobre su comportamiento.

El islam en Colombia no es ningún riesgo.

Carlos Ramírez

Hace un par de años Plinio Apuleyo entrevistó a John Marulanda, un experto en seguridad, que también escribe en portales de derecha, que decía que había que tener mucho cuidado con los que se iban a estudiar a Irán porque regresaban a reproducir el terrorismo de la Revolución Iraní. Conozco muchos de esos casos y son personas que están estudiando teología islámica y no están siendo formados como cuadros ideológicos.

El islam en Colombia no es ningún riesgo.

LSA: Usted dice que asociar a “los musulmanes” con terrorismo es incorrecto ¿por qué?

C.R.: Los grupos islamistas son una minoría entre los 1300 - 1500 millones de musulmanes que hay en el mundo. Charles Kuzman, un especialista en el islam y en movimientos sociales, comienza un texto con la pregunta ¿por qué hay tan pocos terroristas islámicos si hay tantos musulmanes?

Pensar que el islam en sí mismo tiene un carácter violento es una lectura problemática muy de la derecha norteamericana.

Carlos Ramírez

Pensar que el islam en sí mismo tiene un carácter violento es una lectura problemática muy de la derecha norteamericana.

Cuando uno estudia cómo se expandió el islam en Medio Oriente, en sus orígenes y tras la muerte del profeta Mahoma, encuentra que hubo un componente militar pero no hubo conversiones forzadas en muchos casos. La conquista de Persia, del Imperio sasánida, implicó una derrota militar pero luego el islam se estableció con una alta legitimidad social.

Si bien en el islam hay una combinación más clara entre la dimensión político-militar y la religiosa, eso no implica una postura militarista. Usar el término yihadistas para referirse a los promotores de posturas extremistas islámicas, es una gran tergiversación.

En un sentido militar el yihad menor implica una defensa de la guerra justa cuando hay agresiones externas, algo que también está presente en tradiciones cristianas de Occidente. Pero no cualquiera puede decidir cuándo hay o no yihad, sino que es parte de la jurisprudencia islámica y está sometido a normas muy estrictas. Eso incluye la lucha contra grupos que se reclaman islámicos pero son más bien la perversión del islam. El ayatollah Sistani, en Irak, autorizó, por ejemplo, la lucha contra Isis.

El yihad mayor, tiene un componente espiritual: es la lucha interna del individuo por combatir su ego. Hablar de "yihadismo "es desconocer esta complejidad.

LSA: Usted pareciera sugerir que la forma como vivieron la “occidentalización” los chiitas previo a la RI se tradujo en cierta intensificación de su religiosidad, ¿puede esto en todo caso explicar lo que aquí relacionamos con cierto fanatismo o radicalidad?

C.R.: Las religiones se van transformando en la medida que cambian el contexto político, económico, cultural. No son inmunes al influjo exterior.

Para poner un ejemplo: Hezbolá aparece en el 82 luego de una incursión de Israel en el Líbano. No estoy haciendo un relato heroico de ese grupo, pero antes había grupos propalestinos y, claro, antisionistas, pero no Hezbolá. Son respuestas a lo que se perciben políticamente como agresiones culturales.

Hezbolá ha cometido acciones violentas contra el Estado de Israel y también en el Líbano, pero es importante tener el panorama completo.

También pienso en Osama Bin Laden y su rechazo a la invasión soviética de Afganistán.

Lo que pasa en las narrativas de lo que sucede es que muchas veces se omiten los orígenes, se ve el contragolpe pero no el golpe.

Los discursos antiterroristas hacen a veces una lectura muy selectiva de la historia para vender la idea de que hay un enemigo que gratuitamente está haciendo daño.

LSA: ¿La pretensión de universalidad del islam como una religión verdadera no representa un peligro para Occidente?

C.R.: El Islam recupera los rasgos más característicos del monoteísmo judío: Jesús no es el hijo de Dios sino un profeta más que se llama Isa, porque el Dios, Allah, es único e indivisible.

Y, a diferencia del judaísmo, que cree que son los judíos los portadores de la salvación, el islam tiene un carácter radicalmente universalista y no cree que haya algún tipo de pueblo elegido que tiene una misión especial, sino que es cualquiera: la religión no tiene fronteras. Y, justamente, su expansión se explica porque apela a gente de distintas etnias, culturas, edades y clases sociales.

El profeta Mahoma además era un comerciante y las tribus que había en la Meca dependían del intercambio y, por ende, de la movilidad.

Actualmente hay islam en el sudeste asiático, una porción importante de África y uno creciente en EE.UU.

Eso no significa que el carácter universalista esté asociado a coerción. La expansión del islam no está ligada necesariamente al establecimiento de un califato, de una autoridad política central que reúna a todos los musulmanes. Eso lo pueden creer los líderes del llamado estado islámico, pero eso es otra cosa. 

Pero, aún si se hablara de un única autoridad política, bajo la forma de un imperio islámico, los grandes califatos islámicos – el Omeya, el Abasida, el de Córdoba, el Otomano – siempre tuvieron un carácter plural, podía haber judíos, cristianos y otras creencias en su interior coexistiendo con autoridades políticas islámicas, más allá de que los ciudadanos no musulmanes no tuvieron los mismos derechos - tenían que pagar impuestos especiales, por ejemplo-, pero dentro del islam hay formas propias de pensar la noción de tolerancia. 

En los califatos históricos, además, el califa no solía ser legislador. La administración del derecho tenía sus propias autoridades.

Ahora bien, no todas las formas de violencia política son censurables. No hubiera habido independencia de Colombia sin violencia, ni reivindicación del Estado de derecho y de los derechos clásicos liberales sin Revolución Francesa. Hay violencias legítimas e ilegítimas.

No estoy haciendo, sin embargo, una apología de la violencia como fuerza creadora, en todo caso, porque generalmente da lugar a ciclos de retaliaciones que son autodestructivos y en el caso colombiano eso es evidente. Mis más reverenciados héroes políticos son pacifistas como Gandhi y Martin Luther King Jr.”

La Revolución Iraní, en ese sentido, fue bastante pacífica. En la fase inmediatamente precedente a la salida del Shah, y dado que las fuerzas de izquierda, más inclinadas a hacer uso de la violencia, habían sido fuertemente diezmadas, apenas hubo bombas Molotov y ventanas rotas de bancos. El proceso revolucionario iraní contra la dinastía Pahlavi es un ejemplo claro de una politización pacífica y antiautoritaria del islam.

Para citar:

Ramírez, C. (2019). El imam como ícono: la imaginación y la comunidad en Henri Corbin. En Treml, M. y Parra, L. Teología política e imagen (pp. 254-281). Colombia: Universidad de los Andes/Universidad Nacional.

Ramos, J. y Ramírez, C (Eds.) (2018). Ontología social: una disciplina defrontera. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia & Pontificia Universidad Javeriana, 2018.

Carlos Ramírez. Foto: Marcela Becerra
Silla Académica
Ontología social. Una disciplina de fronteraTeología política e imagen

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El Magdalena se vuelve la sede alterna de la izquierda nacional

viernes, 17 enero 2020 13:29:43

Carlos Caicedo, el nuevo y cuestionado gobernador de Magdalena, ya fue precandidato presidencial de izquierda. Repite esa mirada de liderazgo nacional en la izquierda con su gabinete, en el que hay personas cercanas a otras figuras nacionales de esa tendencia, más técnicos que también vienen de esos sectores, o tienen vínculos con ellos.

Además, casi la mitad de sus nombramientos (12 de 28) son de personas que han hecho carrera fuera del Magdalena, en lugares dispares como Nariño, Atlántico, Bogotá o Cartagena, y solo Diana Roa (jefe de Planeación) y Pamela Páez (directora de Indeportes), no son cercanas a un líder político de izquierda de alto perfil ni han estado en altos cargos nacionales.

Estos son los políticos que ganan poder con Caicedo y los funcionarios de su círculo que llegan a la Gobernación, así como las otras figuras cercanas a la izquierda:

Los políticos

Gustavo Petro

Relación política con Caicedo:

Son aliados políticos. En 2018 compitieron en una consulta presidencial interpartidista de izquierda que se hizo el día de las elecciones legislativas. Para calentar la consulta hicieron giras conjuntas y apoyaron una misma lista al Congreso, la Lista por la Decencia en el Congreso. Tras la victoria de Petro, el hoy gobernador lo apoyó en las dos vueltas presidenciales, y el año pasado, el excandidato presidencial fue al Magdalena a apoyar su campaña a la Gobernación.

Funcionarios cercanos en la Gobernación:

  • Javier Pava, jefe de la Oficina para la Gestión del Riesgo: fue director del Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático (Idiger) en la Alcaldía de Bogotá de Petro y ha sido consultor del Banco Mundial en Centroamérica en esos temas. Pava es petrista y lo apoyó en las elecciones presidenciales.

  • Jorge Rojas, asesor de Despacho en temas de integración social: una de las personas más cercanas a Petro, fue su secretario de Integración Social y Privado en la Alcaldía de Bogotá. El año pasado fue precandidato petrista a la Alcaldía de Bogotá, y luego cabeza de lista de las Farc al Concejo de la capital.

Clara López

Relación política con Caicedo:

Han sido cercanos en la izquierda, aunque a inicios de 2018 López se bajó del acuerdo de medirse con él y con Petro en una consulta presidencial interpartidista, pues prefirió ser fórmula vicepresidencial del liberal Humberto de la Calle. El año pasado, fue coordinadora del empalme de Caicedo, y nos contó que este año seguirá asesorando al Gobernador y a otros mandatarios alternativos, aunque no nos dio detalles.

Funcionarios cercanos en la Gobernación:

  • Jorge Bernal, secretario de Salud. Este médico es una de las personas más cercanas a López: fue su secretario de Salud cuando fue alcaldesa encargada de Bogotá en 2011, gerente de su campaña a la Alcaldía de Bogotá en 2015 y secretario general del Ministerio de Trabajo cuando ella fungió en la cartera durante la presidencia de Juan Manuel Santos.

Antonio Sanguino

Relación política con Caicedo:

Son aliados políticos muy cercanos. Aunque Sanguino ha hecho política en Bogotá, donde fue concejal del Polo y luego verde, en 2018 tuvo como fórmula a la Cámara en el Magdalena a Patricia Caicedo, hermana del hoy Gobernador; como contamos, desde la Alcaldía de Santa Marta del caicedista Rafael Martínez les buscaron votos. Aunque Patricia se quemó con 25.098 votos, Sanguino fue el senador verde más votado en el departamento con 4.628 votos. Además, en la carrera por la presidencia de ese año, el senador propuso que Caicedo entrara en la Coalición Colombia (integrada por Compromiso Ciudadano, Polo Democrático y Alianza Verde), algo que no se concretó. Sanguino también lo apoyó en su reciente campaña a la Gobernación.

Funcionarios cercanos en la Gobernación:

  • Diana Meza, asesora de Despacho para modernización y rediseño institucional: consultora en desarrollo e innovación organizacional, entre 2016 y 2017 fue directora de la modernización de la Alcaldía de Santa Marta de Rafael Martínez, alfil de Caicedo. Es esposa de Sanguino.

  • Ludwing Mantilla, asesor de Despacho en temas ambientales: fue subdirector de Evaluación y Control Ambiental de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga (Cdmb), es voluntario del Comité para la Defensa del Agua y el Páramo de Santurbán y el año pasado fue candidato a la Asamblea de Santander del grupo político de Sanguino.

Camilo Romero

Relación política con Caicedo:

Hasta ahora no han sido cercanos, aunque ambos son de izquierda e ideológicamente afines. El exgobernador de Nariño fue a la posesión de Caicedo y de la aliada de éste, la alcaldesa de Santa Marta Virna Johnson.

Funcionarios cercanos en la Gobernación:

  • Ernesto Narváez, secretario de Hacienda. Narváez viene de ocupar el mismo cargo en su natal Nariño, con Romero, y antes fue su subsecretario de presupuesto, cargo en el que venía de las administraciones previas y también de izquierda, de Antonio Navarro y Raúl Delgado. Romero nos contó que no recomendó directamente al secretario, pero que Caicedo sí le consultó cómo había sido el proceso fiscal y económico de Nariño, en el que Narváez fue clave.

Los otros

Luis Grubert, secretario de Educación

Nació en Bolívar y viene del mundo de los sindicatos. Fue presidente de la Federación Colombiana de Educadores (Fecode) entre 2013 y 2017 e hizo parte del Comité Ejecutivo Mundial de la Internacional de la Educación. Fue profesor de la Universidad del Magdalena cuando Caicedo era rector, pero no venía trabajando en el departamento. De hecho, el año pasado fue candidato a la Asamblea del Atlántico por una coalición que incluyó a la Alianza Verde, Polo Democrático, Colombia Humana-UP y Mais.

Carlos Fonseca, asesor de despacho en desarrollo sostenible

Es ingeniero civil con maestría en Sistemas Ambientales y Urbanos y tiene un doctorado en Geografía. Fue viceministro de Medio Ambiente en la presidencia del liberal Ernesto Samper, director del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) entre 2002 y 2004, y director de Colciencias de Juan Manuel Santos, entre 2012 y 2013. Es un viejo militante de la Alianza Verde desde cuando Ingrid Betancourt fue candidata presidencial en 1998. En un principio Caicedo lo había designado jefe de la Oficina Medio Ambiente.

Julio Alandete, asesor de despacho en educación superior

Este economista fue director del Sena en su natal Bolívar entre 2003 y 2008, secretario de Educación de la Alcaldía de Cartagena en la Administración de Judith Pinedo y fue viceministro de Educación Básica y Preescolar en la presidencia de Juan Manuel Santos. A diferencia de los demás no es de izqueirda pero sí distante a los políticos tradicionales; en 2015 fue aspirante a la Alcaldía de Cartagena con un grupo significativo de ciudadanos (firmas).

José Humberto Torres, secretario del Interior

Es abogado y defensor de Derechos Humanos. En el Atlántico es conocido por ser abogado de la familia de Alfredo Correa de Andreis, asesinado por los paramilitares y el DAS, y por haberlo sido del corrupto exalcalde de Barranquilla Bernardo ‘el Cura’ Hoyos. Aunque no es militante de la Colombia Humana, en el 2018 estuvo en el sonajero del petrismo para aspirar a la Alcaldía de Barranquilla. De izquierda, es vicepresidente de la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

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Entre más demorado, más se calienta el nombramiento del MinSalud

viernes, 17 enero 2020 00:00:00

Si nada cambia, al menos un par de semanas más se tomará el presidente Iván Duque para comenzar a cambiar varias carteras del gabinete, comenzando por la de Salud, que quedó vacante desde finales de 2019, cuando salió Juan Pablo Uribe

 

Mientras más tarda, más crecen los rumores, presiones y especificaciones sobre quién será el encargado de manejar uno de los sectores socialmente más delicados, en pleno descontento, y con chicharrones como definir la reglamentación del aborto y la posición del Ministerio frente a la renovación de la aspersión aérea con glifosato.

El nombramiento no sería inminente, según confirmó La Silla Vacía con cuatro fuentes del uribismo y de la Casa de Nariño. Dos coinciden por aparte en que Duque le pidió al viceministro Iván González que continúe en el encargo por unas semanas más.

En el Ministerio nos dijeron que no tienen plazos y que por ahora la orden es seguir trabajando en la línea que tenía Uribe.

Es una demora frente a lo que dijo Duque a por lo menos una alta fuente de Gobierno que nos lo contó: que habría nuevo Ministro la primera semana de enero.

Mientras tanto, el ruido crece.

El alboroto

El año arrancó con rumores de gabinetología con exmandatarios locales de La U y Cambio (como Dilian Toro y Alex Char) y hasta una pelea interna en el uribismo.

Ese alboroto hizo que varios actores de la salud, como los gremios de las EPS, los hospitales, la industria farmacéutica y las asociaciones médicas y de pacientes, pidieran el miércoles al Presidente no politizar esa cartera

Aunque para la fuente de Palacio es improbable que Duque lo politice, pues pudo dar una cartera a los políticos en el Ministerio de Ciencia, pero nombró en diciembre a la chocoana Mabel Torres, una técnica sin filiación política, los ruidos arrancaron horas después de que el Presidente y su jefe de gabinete, Maria Paula Correa, se reunieron hace semana y media con seis congresistas de Cambio.

Los alimentó la versión de que el partido entraría al Gobierno, algo que el sexteto ha negado. Además, cuatro de los seis congresistas nos aclararon que Duque no les pidió que les enviaran nombres.

Dos nos explicaron, por aparte, que el ruido arrancó porque los representantes a la Cámara de Cambio comenzaron a mover en medios nombres de exmandatarios, como el de Char, el de Jorge Rey (exgobernador de Cundinamarca) o el de Carlos Julio González (exgobernador de Huila) porque eran de sus regiones; otro nos dijo que era el mismo Germán Vargas Lleras que movía esos nombres en los medios.

Como fuera, se ha rumorado una y otra vez que Cambio se quedaría con el Ministerio de Salud, como el miércoles cuando sonó el nombre de José Fernando Cardona, gerente de la Nueva EPS y amigo de Enrique Vargas Lleras, hermano el ex vicepresidente.

En todo caso, los cuatro congresistas presentes en la reunión coinciden por aparte en que sintieron guiños de Duque a Cambio, empezando porque aceptó meter sus ajustes a la reforma tributaria, como contamos.

También en que los acercamientos han creado confianza. “Desde diciembre le dijimos al Presidente que había ministros que no servían”, nos dijo el senador Carlos Abraham Jiménez para mostrar esa fluidez en las conversaciones. 

Otro guiño que vieron es que Duque halagó públicamente a Char, la cara más visible de Cambio para 2022 junto con Vargas, en la inauguración del puente Pumarejo.

“Incluso en la reunión Duque nos dijo que le gustaría que Alex estuviera en su gabinete”, nos dijo el senador charista Antonio Zabaraín.

Aunque en Palacio nos negaron que Duque le haya propuesto a Char un puesto, ayer volvió a sonar:

Un ambiente similar se vive en La U, después de que a fines de año Duque se reunió con su director, el exministro Aurelio Iragorri, con quien también habló de la agenda legislativa para marzo.

Desde ese encuentro y la renuncia de Uribe a MinSalud cogió más fuerza el nombre de la exgobernadora Toro como posible reemplazo, algo que tendría sentido por su profesión, porque fue secretaria de salud del Valle y luego una baronesa de la salud en todo el país. Durante su mandato rescató financieramente el Hospital Universitario del Valle.

Una fuente del primer círculo de Toro nos dijo que a ella le ofrecieron "el Ministerio antes que a nadie", pero José Ritter López, senador de su grupo, nos dijo que la exgobernadora quiere “descansar e irse a estudiar”. 

La fuerza del rumor fue tal que en diciembre, una fuente técnica de Salud le dijo a La Silla que era “inminente su llegada”.

(Como hemos contado, Dilian quiere pesar para 2022).

Los rumores son fuertes, y para dos congresistas uribistas de la línea de Duque, es inminente la llegada de ambos partidos al Gobierno.

“Con la presión (de los partidos) creo que ese espacio (MinSalud) va a quedar para algún partido”, nos dijo uno, quien pidió no ser citado para no tener problemas con Duque.

El segundo incluso calificó a La U como “partido de Gobierno”, cuando oficialmente en el Congreso está registrado como tal, pero no todos sus miembros votan a favor de las propuestas de Duque y no tiene participación en el Gobierno.

La demora de Duque en definir no solo crea ese ambiente de rumores sino que incluso tiene alta la temperatura en el uribismo, en el que hubo fuego amigo a un posible candidato, el superintendente de Salud, Fabio Aristizábal.

El Superintendente suena porque es amigo del senador Álvaro Uribe desde hace 20 años, es uribista 1A y experto en el tema, y, según dos fuentes que lo saben de primera mano, desde el empalme quiere ese cargo.

Pero el domingo, el medio uribista Los Irreverentes publicó una muy dura nota contra él, después de su público choque con el abogado Abelardo de La Espriella, con lo que esa opción puede estar enredada y queda claro que no tiene el beneplácito de todo el uribismo.

La nota “El hombre de la $alud”, acusa al Superintendente de tener negocios en el sector que vigila; presenta varios documentos que demuestran que fue representante legal de Inversiones Zamtri (hoy lo es su exesposa) y afirma que Aristizábal tiene acciones en Zamtri, que ésta es accionista de otras tres y que ellas tienen negocios en el sector. 

Vía mail (porque está fuera del país) Aristizábal nos dijo que desde septiembre de 2017 no tiene nexos con ninguna de esas empresas, que no fue consultado por el medio uribista “como se espera en la aplicación del criterio de imparcialidad” y que la entidad que maneja no las vigila.

Que eso ocurra justo cuando está vacante el Ministerio, y cuando corren los rumores de los otros partidos, muestra que la demora alborota el avispero.

La disyuntiva al final

En Palacio -según una fuente del círculo de Duque- dan por hecho que además de Salud, habrá nuevo Ministro de Interior, y en el Congreso las especulaciones incluyen también a Cultura, TIC y Agricultura.

De todos, Salud es el único vacante. Por eso es el que crea expectativas más concretas, y en el que Duque tiene más presión por el posible cambio de un técnico por un político (en Interior, el cambio que pinta más probable, ser técnico es ser político).

De lo que decida, depende en buena medida sus relaciones con el Congreso y el éxito de su agenda legislativa, pero también el mantenimiento de su apuesta de no dar participación política.

Por ahora, para tener una agenda legislativa ambiciosa está definiendo el apoyo al paquete legislativo de Cambio, con al menos 10 proyectos como reformas a la justicia y a la salud, o las leyes de consulta previa y de cielos abiertos.

Si se concreta, repetiría su estrategia de buscar acuerdos programáticos, que ha logrado que salgan leyes como las tributarias o la ley TIC, pero demora su aprobación y ha fracasado en otros proyectos como las reformas política o a la justicia.

La semana que viene Cambio volverá a Palacio para revisar con la secretaria Correa qué proyectos quedan, y así quedaría sellado el acuerdo, probablemente antes de que haya nuevo nombre en MinSalud.

Incluso si eso pasa, la agenda puede hacer agua porque una cosa es una coalición entre varios partidos y otra un acuerdo de Duque con uno solo, que le ha dado la espalda al Gobierno y al uribismo en momentos clave como las objeciones de Duque a la JEP, que podría generar molestias en el sector más duro del uribismo.

Pero Duque también puede terminar molestando a los partidos que están alborotados si se quedan sin nombramientos.

La próxima semana Duque viajará al foro de Davos, en Suiza, desde donde es poco probable que un Presidente haga anuncios de gabinete. 

Mientras, seguirá el alboroto de los políticos por un puesto, mientras se reactivan las marchas del paro que ya arrancaron ayer en la Nacional en Bogotá, y cuando el martes está convocada una nueva jornada de protestas.

Silla Nacional
Iván Duque Márquez

Iván Duque Márquez

Presidente de la República de Colombia

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Arrancó la apuesta por cambiar la política en Buenaventura

jueves, 16 enero 2020 15:18:32

Victor Vidal comenzó su Alcaldía de Buenaventura, tras derrotar a las maquinarias que habían tenido el poder por décadas, con un gabinete con casi nulos nexos políticos y de trayectoria técnica. 

Esto es clave pues el primer alcalde cívico del puerto más grande del Pacífico busca gobernar por y para los acuerdos que logró el paro cívico de 2017 en medio de un déficit fiscal grande y sentar las bases para transformar a Buenaventura dejando atrás el cáncer de la corrupción.

De entrada tuvo la presión de dos resoluciones que dejó el exalcalde (e) Alexis Valencia, de La U y quien llegó a un mes de terminar 2019, que atornilló en sus cargos a 200 personas, resoluciones que ayer Vidal revocó por ilegales

Si bien le falta nombrar a algunos funcionarios clave como el de Planeación, por lo que ha recibido críticas, y otros tienen un periodo fijo como el gerente del Hospital Luis Ablanque La Plata y el del Acueducto, ya se pueden sacar algunas conclusiones del equipo de Vidal.

Haga clic sobre cada cara para ver el nombre y cargo

Mauricio Aguirre
Jefe de oficina Jurídica
Ferney Hinestroza
Gerente EPA (Establecimiento Público Ambiental)
Humberto Celorio
Secretario de Educación
William Grueso
Desarrollo económico y rural
Maria Elcina Valencia
Directora técnica de cultura
Santiago Jory
Secretario de Vivienda
Lessly Salazar
Secretaria de Ambiente
Cristian José García
Prensa y comunicaciones
Nixón Arboleda
Secretario de Turismo
Yensy Murillo
Secretaria de Convivencia y Participación ciudadana
Libia Mosquera
Oficina de asuntos internacionales
Lino Herminsul Tobar
Director de Recursos Humanos y Servicios básicos
Manuel Vallecilla
Secretario de Hacienda
Francy Esther Cándelo
Secretaria de salud
Elizabeth Enríquez
Secretaria general /gabinete
Milner Medina
Gerente Inderbuenaventura
Arbinton López
Atención y prevención de desastres
Carlos Enrique Moreno
Secretario de Infraestructura vial y transportes
Ulpiano Riascos
Secretario de Seguridad Ciudadana
Onís José Riascos
Secretaria de Tránsito y Transporte
 
 

La mayoría del gabinete participó del paro, pero no son sus cabezas

Doce de los 20 nombramientos que revisamos fueron a personas que participaron activamente del paro y de las mesas de los diversos ejes temáticos, pero no de algún líder del comité ejecutivo, que encabezó el paro.

 

Entre esos nombramientos resalta el de su competidora en elecciones y también líder del paro Libia Mosquera en la oficina de asuntos internacionales, María Elcina Valencia de cultura, Yensy Murillo de la secretaría de convivencia, que tienen un perfil muy técnico mezclado con liderazgo social.

Esto quiere decir que Vidal gobernará con gente que viene del movimiento que lo catapultó y que conocen de las peticiones de la gente, pero que al no haber vinculado a las cabezas más visibles como el padre Jhon Reina, marca una independencia que es mutua.

“Tomamos la decisión de no aspirar a ningún cargo porque tenemos claro que el comité siempre va a ser comité, independientemente del Alcalde, y que la voz del pueblo no se puede perder”, le explicó a La Silla uno sus integrantes, Hernán Valencia. 

Agregó que estarán ahí para aprobar lo que el Alcalde haga bien, pero también para señalar lo que haga mal. “El paro debe seguir siendo cívico para no perder la vocería del pueblo”, dice. 

Esa independencia se nota también en que la mayoría de cargos estratégicos están en cabeza de personas que no hicieron parte del paro.

Más de la mitad no tiene experiencia en lo público

Once de los 20 no tienen experiencia en el sector público; de los nueve que sí, cinco de esos vienen del paro y cuatro no. 

Dos que no vienen del paro y uno que sí trabajó con el cuestionado Bartolo Valencia. Se trata del secretario de infraestructura vial Carlos Moreno, el jefe de Atención y Prevención de desastres Arbinton López y la participante del paro y actual secretaria general, Elizabeth Enríquez.

Esa poca experiencia se puede leer de dos maneras: que son gente nueva que le pueden dar un giro y renovación a una alcaldía tan golpeada por la corrupción; o que la administración puede generar traumatismos mientras aprende.  

Es un gabinete diferente

Varios hechos muestran que es un gabinete diferente al de pasadas administraciones que han salido cuestionadas, como la reciente de Eliécer Arboleda de La U.

Si antes La U que ponía a cuotas en los cargos más importantes, en el gabinete de Vidal solo hay dos personas con vínculos con partidos políticos, que no están ahí por pertenecer al partido o como cuota, si no por su propio trabajo. 

Libia Mosquera, directora de asuntos internacionales: se lanzó a la alcaldía por el Partido Conservador.

Ulpiano Riascos, secretario de seguridad: milita en el Polo Democrático. 

Esto demuestra que al menos de entrada Vidal tendrá total autonomía sobre sus funcionarios y no está amarrado a cumplir compromisos burocráticos. 

La mayoría conoce de sus temas 

Otra particularidad es que los 20 tienen un perfil técnico, 15 tienen larga trayectoria en sus temas, con varios estudios superiores y tienen trayectoria en Buenaventura. 

Pocos participaron de la campaña de Vidal

De los 20, solo tres hicieron parte activa de su campaña: Ulpiano Riascos, de seguridad y William Grueso, de desarrollo económico como parte del comité político y Cristian García le manejó las comunicaciones. En el gabinete también estará su esposa Edith Obando como gestora social.

Estos son los perfiles de cada funcionario.

 
Silla Nacional
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Las mujeres en los concejos colombianos están en saldo en rojo

jueves, 16 enero 2020 13:05:57

Opinión
La participación femenina en los Concejos no mejoró sustancialmente en las elecciones pasadas y está muy lejos de la paridad.

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